Primer estudio subregional revela tendencias de consumo de drogas en universitarios de países andinos

Lima, 24 nov. 2009.- Los resultados de una investigación sobre el consumo de drogas ilícitas, realizada entre enero y octubre del presente año entre un total de 21 857 estudiantes universitarios de los cuatro países de la Comunidad Andina, fueron presentados hoy en Lima, en la sede de la Secretaría General de la CAN.

La presentación fue encabezada por el Director General de la Secretaría General de la Comunidad Andina, Adalid Contreras, y el Presidente Ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), Rómulo Pizarro, quienes coincidieron en destacar la importancia de esta investigación, por constituir el punto de partida para emprender acciones y estrategias conjuntas de prevención. “Ante el avance del narcotráfico y del consumo de drogas, esfuerzos como éste cobran mayor valor”, recalcó Pizarro.

El “Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas sintéticas en la población Universitaria”, realizado en el marco del proyecto DROSICAN que impulsan la Secretaría General de la CAN y la Comisión Europea y conducido por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA, reveló que el uso de drogas en la población estudiantil de las universidades andinas es bastante variable.

Respecto a la droga de síntesis, la investigación señala que alrededor de 1,6% de los estudiantes de Bolivia, Ecuador y Perú declaran haberlas usado alguna vez en la vida, porcentaje que llega a 4,6% entre los estudiantes de Colombia. En Colombia, Ecuador y Perú aparece el éxtasis como la sustancia de mayor uso, a diferencia de Bolivia donde lo son las anfetaminas. Las prevalencias de uso reciente son bastante más bajas, con cifras que van desde 0,2% entre los estudiantes de Bolivia; 0,3% en Perú, casi 0,4% en Ecuador y alrededor de 1,6% en Colombia.

Sobre la marihuana, el estudio revela que es la droga ilegal de mayor uso entre los estudiantes universitarios de los cuatro países, pero con cifras muy variables entre ellos. En efecto, mientras que en Colombia 26,7% de estudiantes declara haberla usado alguna vez en la vida, en Bolivia 7,6% lo hizo; 9% en Perú y 11,5% en Ecuador. En todos los países hay mayor uso de marihuana entre los hombres.

Respecto al consumo de la cocaína, entre los estudiantes peruanos que consumieron cocaína en el último año 26,8% clasifican en la condición de abuso o dependiente, cifra que llega al 33% entre los estudiantes de Bolivia, 37% en Colombia y 66,4% en Ecuador.

Sobre la pasta básica, base/basuco, el estudio señala que en Bolivia, 0,3% de los estudiantes universitarios declaran haber consumido esta droga al menos una vez en la vida, cifra que asciende a 0,9% entre los estudiantes de Colombia; 1,5% en Ecuador y 0,7% en Perú. Las prevalencias de último año presentan marcas parejas de 0,03% en Bolivia y Perú y de 0,3% en Colombia y Ecuador.

En lo que respecta al alcohol, la investigación evidencia la existencia de altas tasas de estudiantes universitarios con signos de dependencia al alcohol en los países de la Comunidad Andina (11% en Bolivia, 12% en Colombia, 16% en Ecuador y 8% en Perú). Estas cifras son más altas si se considera sólo a los estudiantes que declaran haber usado alcohol al menos alguna vez en el último año.

En cuanto a sustancias inhalables, 1,9% en Bolivia, 1,4% en Colombia, 0,8% en Ecuador y 1,7% en Perú declararon haber consumido en el último año dichas sustancias, tales como poppers o nitritos amílicos, desodorantes ambientales y/o corporales, pegamentos de caucho, gasolina, parafina u otras sustancias similares.

La investigación evidenció el inicio precoz en el consumo de drogas. En promedio, los universitarios andinos usaron inhalables por primera vez a los 15 años, salvo los de Colombia que los hicieron a los 18 años; probaron alcohol por primera vez entre los 15 y 17 años, fumaron su primer tabaco en torno a los 16 años, consumieron marihuana y éxtasis en torno a los 18 años y algún tipo de cocaína entre los 19 y 20 años.

Por último, el estudio ha confirmado importantes niveles de oferta de drogas hacia los jóvenes universitarios y un importante nivel de desconocimiento y baja percepción del riesgo de varias drogas, principalmente de las sustancias sintéticas.