CAN amplía prohibición de importaciones que podrían facilitar ingreso de “mal de vacas locas”

Lima, 15 Feb. La Comunidad Andina (CAN) extendió, por medio de la Resolución 480, la cobertura de la prohibición de importar cualquier mercancía susceptible de transmitir “el mal de las vacas locas” a Alemania, Dinamarca, España e Italia, países afectados por esta enfermedad.

Con esta medida, adoptada el 9 de febrero y publicada ayer, la prohibición de la importación se amplió a 13 países, entre los que figuran, además de los mencionados, Bélgica, Francia, República de Irlanda, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Reino Unido (Gran Bretaña, Irlanda del Norte, Isla de Man, Jersey, Guernsey) y Suiza.

La Resolución 480 actualiza el Catálogo Básico de Plagas y Enfermedades de Animales Exóticas a la Subregión Andina en lo concerniente a la encefalopatia espongiforme bovina (EEB), conocida con el nombre de “mal de las vacas locas”.

Si bien con anterioridad los países andinos habían adoptado individualmente medidas de prevención, desde 1993 se incluye al “mal de las vacas locas” en el Catálogo Básico de la CAN, por la Resolución 344 de la entonces Junta del Acuerdo de Cartagena.

Dicha norma fue actualizada, posteriormente, por medio de la Resolución 447 de 1997, que dispuso medidas adicionales de prevención que prohibieron la importación de bovinos, sus productos y subproductos desde países afectados, exceptuando solo a la leche y productos lácteos.

Más adelante, en 1998, por Resolución 146 de la Secretaría General de la CAN, se incluyó entre las excepciones a la prohibición al semen de bovino a condición de que se cumpliesen los requisitos que en ella se especificaban.

Funcionarios de la Secretaría General de la CAN sostuvieron que la existencia de estas resoluciones “demuestra que los países andinos tienen instrumentos legales de obligatorio cumplimiento en el ámbito comunitario que, al no existir la enfermedad en la subregión, prohiben la importación de bovinos, productos y subproductos susceptibles de introducir la EEB”.

El Catálogo Básico prohibe la importación de bovinos vivos, sus productos y subproductos, incluyendo alimentos concentrados y las harinas de carne, sangre y de hueso desde países afectados por la enfermedad.

El “mal de las vacas locas” es una de las encelofalopatías transmisibles que afectan a los animales y al hombre, cuyo período de incubación medio en los animales oscila entre los 4 y los 5 años, pero puede extenderse varios años más, en que el bovino parece sano.

Se manifiesta con aprensión, miedo, sobresaltos excesivos, movimientos anormales, temblores, falta de coordinación al caminar, entre otros síntomas. La enfermedad es incurable y después de un período de dos semanas acaba con la muerte del animal afectado.

En dos países de Europa se han registrado algunos casos en seres humanos de lo que se ha dado en llamar variante de la Enfermedad de Creutzeld-Jakob, que en su forma común es una encefalopatia espongiforme transmisible que suele aparecer espontáneamente, en un caso por cada millón de habitantes.

Sin embargo, la variante, que sería contraída de los bovinos afectados, tiene un período de incubación y un curso más corto que termina también con la muerte del paciente.

A diferencia de otras enfermedades transmisibles, la EEB no es causada por un agente infeccioso bacteriano, viral o parasitario, con un código genético incluido en su ADN, sino que es una proteína que forma parte de las células nerviosas, la cual se convierte en anormal o prión adquiriendo la propiedad de poder invadir y replicarse en un animal sano.

El hecho de ser simplemente una molécula de proteína la hace sumamente resistente a los agentes que destruyen a los gérmenes como son: los desinfectantes y la temperatura alta, aún del agua hirviente.

La enfermedad en los bovinos se originó posiblemente porque los tejidos que contenían priones de animales afectados con una encefalopatia espongiforme transmisible entraron a la cadena alimentaria animal.

La forma como habría ingresado es a través del llamado digestor, en el que se trata con calor los cadáveres de animales, sus partes y los órganos condenados durante las inspecciones en los mataderos, con el propósito de elaborar varios productos como las harinas de carne y de hueso, que son insumos en la preparación de alimentos para animales.

Cuando el ” mal de las vacas locas” se hizo más frecuente, posiblemente fueron bovinos afectados los que ingresaron ya a la cadena alimentaria animal, aumentando la ocurrencia del problema.

La resistencia al calor y a los solventes por parte de los priones, motivó que a los vacunos les llegaran alimentos contaminados capaces de originar la enfermedad EEB.