Es un país
megadiverso que, pese a ser pequeño en
territorio, oferta arqueología, bienes
patrimoniales y ecológicos, además del
modernismo de Guayaquil. Su nombre se debe a
que por su territorio cruza la línea
ecuatorial, que divide al mundo en dos
hemisferios, Norte y Sur.
Una franja
amarilla, en sentido del recorrido del sol, es
la huella pintada por el hombre para figurar
la línea Equinoccial o Ecuador, aquella que
divide a la tierra en dos hemisferios, Norte y
Sur. Quien llega a la Ciudad Mitad del Mundo,
20 km al norte de Quito, no puede evitar la
tentación de pararse a los dos lados de la
línea. Entonces, se siente una sensación de
grandeza, de poder. Con solo dar un paso puedo
estar en el lado Sur o en lado Norte.
Una
pirámide, de 30 metros de alto y ubicada en
ambos hemisferios, simboliza el monumento a la
mitad del mundo, en el paralelo 0 grados, 0
minutos, 0 segundos, por las mediciones que
realizaron los científicos franceses Luis
Godín, Carlos María de la Condamine y Pedro
Bouguer.
Alrededor de
la pirámide se levantó una pequeña ciudad
de tiendas que ofertan artesanías y servicios
a los 40 mil visitantes que llegan anualmente.
En el interior del monumento hay un museo, que
se constituye en una vitrina de lo que es el
Ecuador.
Ahí se hace
un compendio de la riqueza etnográfica.
Ecuador, nombre que lleva justamente por estar
en el centro de la tierra, tiene a las etnias
chachi, en Esmeraldas; negros, en Chota y
Esmeraldas; el cholo pescador y el montubio,
en la Costa, los tsáchilas, de Santo Domingo
de los Colorados; los grupos indígenas de la
Sierra, entre los que sobresalen los de
Cayambe, Otavalo, Cotopaxi, Tungurahua,
Bolívar, Chimborazo, Cañar y Loja, además
de las cholas de Azuay.
En el Oriente
están los cofanes, kichwas, siona, secoya,
huaorani, zápara, shuar, achuar, en el
Oriente.
Está la
biodiversidad de Galápagos y de las tres
regiones del país, los parques nacionales y
reservas forestales, las ciudades
patrimoniales, costumbres, folclore, comidas y
miles de atractivos. Con viajes de pocas horas
se puede ir desde las playas del Pacífico
hacia el interior del Litoral, trepar a los
valles andinos, a los nevados y descender a la
llanura amazónica. Así es Ecuador y tiene
más.
Quito, la
capital, es ciudad Patrimonio Cultural de la
Humanidad. El centro histórico conserva en su
seno joyas arquitectónicas que datan de los
inicios de la Colonia. Las iglesias y otras
edificaciones son un compendio del arte
indígena y las corrientes artísticas de
aquella época. Y se conserva, se cuida y
promociona.
La plaza,
atrio e iglesia de San Francisco son la
insignia. El atrio, construido en piedra, es
poseedor de la leyenda de Cantuña. Al costado
derecho, con relación a la puerta de la
iglesia, tiene siete piedras que permiten el
desfogue de las aguas lluvias; al lado
izquierdo solo son seis.
Las leyendas
citadas por los historiadores refieren que esa
es la piedra que le faltó al diablo para
llevarse el alma del indio Cantuña, quien al
no poder culminar la obra en el plazo previsto
pactó con Lucifer para cumplir con su
trabajo.
La iglesia,
construida entre 1540 y 1580, es considerada
una de las más hermosas de América. En toda
la estructura hay tallados bañados en oro.
Las imágenes de Jesús del Gran Poder, el
patrono, y decenas de santos son obras de arte
que conmueven. La mayoría de las esculturas
son de la denominada Escuela Quiteña, famosa
en la época colonial y cuyo prestigio
perdura.
Las iglesias
La Compañía, El Sagrario, Basílica,
Catedral, La Merced también poseen riquezas
arquitectónicas. Y Quito tiene mucho más.
Cuenca, en la
zona austral, es otra ciudad Patrimonio de la
Humanidad. El Barranco, zona de edificaciones
coloniales ubicada a orillas del río
Tomebamba, presenta un multicolor sistema de
iluminación nocturna y es escenario de paseos
románticos y familiares.
A 60 km de
Cuenca y 3.160 m de altura está Ingapirca,
templo de adoración al sol y ejemplo del
desarrollo arquitectónico y científico de
los cañaris e incas. Sus edificaciones están
intactas.
PUNTOS DE
VISTA
Periodistas
de los países andinos, que recorrieron los
cinco países de la región, opinan que
Ecuador tiene buena cultura turística y es un
país con gente amable y diversidad cultural.
“Pensé que
Ecuador no había avanzado nada en turismo. Y
no es así. Todos, autoridades, empresarios y
gente común se han puesto la camiseta, hay
unión y afán de convertir a esta actividad
en una de las más importantes de la
economía. Me encantó Guayaquil y las ruinas
de Ingapirca, Cañar. Esta última porque se
identifica con nuestro país; son ruinas
incásicas que pensaba solo existen en Perú.
Aquí hay tantos detalles que me hacen sentir
una forma de pertenencia”.
Sonaly
Tuesta
Televisión Nacional del Perú
“Ecuador es
un país lleno de contrastes. Guayaquil vende
presente. Es una urbe que oferta paseos, lo
vegetal en su Parque Botánico, o el cerro
Santa Ana y se puede promocionar su imagen en
toda la región andina. En Quito se puede
quedar mucho rato, tiene su riqueza en las
iglesias y vende arte e historia. Vende
presente y pasado. Es un país que ofrece un
paquete completo de historia y presente, de
una variedad de climas, arqueología y mar”.
Margarita
Restrepo
Diario El Colombiano, Medellín.
“Hay que
resaltar que la actividad turística está
más organizada en Ecuador que en otros
países de la región. Veo que no hay miedo a
invertir en servicios turísticos. Y tienen
sitios extraordinarios. Guayaquil es una
ciudad para vivir. Ingapirca me encantó, pese
al frío, porque además de conocer, uno puede
aprender. Quito es una fusión entre lo
indígena y lo religioso, pues en la Colonia
se utilizó el poder divino para someter al
indio”.
Olga
Martínez
Diario El Tiempo, Bogotá.
“Da gusto
decir que Ecuador es un país muy bello, con
gente acogedora. Uno de los aspectos que vale
la pena mencionar: lo asequible que es a los
bolsillos y no es como uno piensa que sería
un país caro o en crisis. Personalmente me
gustó Guayaquil, es una ciudad moderna y
tiene mucho futuro turístico. Es una ciudad
ejemplo para otros países, por reconstruir
sus paseos y ofrecer múltiples atractivos. El
malecón es una gran obra”.
Omar
Aldayuz
Televisión Nacional Boliviana
RUTAS
TRANSPORTE
Las
distancias entre ciudades ecuatorianas son
pequeñas, comparadas con lo que sucede en los
cuatro países de la región Andina: Bolivia,
Perú, Colombia y Venezuela. Quito y Guayaquil
están a 500 km. De Guayaquil a Cuenca hay 250
km.
COSTOS
Para viajar
de Guayaquil a Quito, el costo del pasaje
aéreo es de 126 dólares de ida y regreso. De
Guayaquil a Cuenca cuesta 80 dólares ida y
regreso. En buses, las tarifas varían de
Guayaquil a Quito entre 7 y 12 dólares, en
servicio normal o ejecutivo. De Guayaquil a
Cuenca, 8 dólares en servicio ejecutivo y 6,
en normal.
MITAD DEL
MUNDO
De Quito a la
Mitad del Mundo se puede tomar un bus o
alquilar un taxi. En estos vehículos se paga
lo que marque el taxímetro.
INGAPIRCA
Es preferible
ir en vehículo propio o alquilar un automotor
en Cañar o en Azogues. Los costos fluctúan,
desde los 5 dólares en la primera ciudad y 40
en la segunda. El acceso al complejo
arqueológico tiene un costo de 2 dólares
para adultos ecuatorianos; los extranjeros
pagan 6 dólares; niños, 2; y estudiantes, 3.
GUÍAS
El recorrido
por el Centro histórico de Quito se facilita
porque en cada recinto están disponibles
policías turísticos que sirven de guías.
ALTERNATIVAS
Desde Quito o
Guayaquil existen facilidades para viajar a
las islas Galápagos. El pasaje vale 280
dólares de ida y retorno.
Guayaquil se
posesiona en la ruta de visitas
El malecón
Simón Bolívar, de esta ciudad, tiene la
forma arquitectónica de un velero, que se
balancea a orillas del río Guayas.
El majestuoso
río Guayas nos regala su brisa. Es el saludo
de bienvenida a la ciudad a la que besa,
deleita y embellece: Guayaquil, bautizada por
sus habitantes como La Perla del Pacífico.
Es el saludo
de bienvenida a una ciudad que se transforma a
lo moderno. La brisa del Guayas y la sonrisa y
bondad de los guayaquileños son también una
muestra de lo que es el ecuatoriano, de la
Costa, Sierra y Oriente: gentil, acogedor y
megadiverso en costumbres y expresiones.
Junto al
Guayas está el malecón Simón Bolívar, un
conjunto de atractivos que involucra
naturaleza, como el Jardín Botánico y el
mismo río; arte, con el Museo de Arte
Contemporáneo; comercio y distracción.
Expone belleza arquitectónica, por su diseño
en forma de velero; además de la extensión
al cerro Santa Ana, un punto del Guayaquil
antiguo, pero multicolor.
En lo que
puede llamarse el corazón del Malecón está
la estatua que simboliza la unión
sudamericana por la lucha independentista y el
encuentro entre los libertadores Simón
Bolívar y José de San Martín. Aquí, un
grupo de nueve periodistas andinos, que
recorrimos los cinco países de la región en
mayo pasado, nos dimos un abrazo. Fue un
sentimiento de hermandad, de identificación
de culturas y costumbres.
Pero
Guayaquil no solo es el Malecón, en el área
regenerada por el Municipio local se incluyen
iglesias, parques, el centro político
administrativo, además del Parque Histórico,
en Samborondón, de gran valor histórico y
arquitectónico.
Ese cambio de
imagen de la ciudad ha permitido que ingrese
en la ruta de visitas que, en nuestro país
contemplan las islas Galápagos, Patrimonio
Natural de la Humanidad; las urbes
patrimoniales de Quito y Guayaquil; y una
infinidad de sectores que permiten
identificarse con la arqueología y la
ecología.
Los
operadores de turismo incluyen a esta urbe
como punto de partida para acceder a todos
estos atractivos.
Datos del
Ministerio de Turismo dan cuenta que 625 mil
turistas extranjeros ingresan anualmente al
país. Pese a que no hay una cifra exacta, se
estima que el 25% de ese total llega a ciudad
bañada por el Guayas, a la del clima cálido
y ambiente festivo.