Popayán, en
el centro sur colombiano, se constituye en una
especie de sucursal de Quito, capital de
Ecuador. Conserva semejanzas en su
arquitectura y decenas de imágenes y cuadros
de artistas quiteños. Un terremoto la
destruyó hace 20 años, pero sus pobladores
se unieron para reconstruirla.
Popayán es,
por sus características, la hermana menor de
Quito, capital ecuatoriana, asentada en la
serranía del centro sur de Colombia. Tiene
calles estrechas y es sede de una procesión
famosa de Semana Santa. Entre sus esculturas
guarda una imagen de la Virgen del Panecillo,
además de decenas de cuadros y óleos de
artistas de la escuela quiteña.
Los payaneses
la llaman Ciudad Blanca, porque las
edificaciones ubicadas cuatro cuadras a la
redonda, en el centro de la urbe, son de
estilo colonial y están pintadas de blanco.
En este sector, como alumbrado público,
cuelgan faroles que por las noches irradian
una luz amarilla.
Popayán es
capital del departamento del Cauca y la fundó
el 13 de enero de 1537, Sebastián de
Benalcázar, el mismo personaje que fundó
Quito. Por encontrarse en el camino entre
Cartagena, al norte, y Quito y Lima, al sur,
desempeñó un papel trascendental en la
Colonia.
Por este
hecho es una de las ciudades más
tradicionales de Colombia y una de sus
principales joyas arquitectónicas. Se puede
decir que es una de las pocas urbes que
guardan relación con aquellas de Ecuador,
Perú y Bolivia.
En 1983, un
terremoto de magnitud destruyó una parte de
las edificaciones coloniales. No obstante, los
payaneses, con apoyo nacional y extranjero,
lucharon para reconstruirla y actualmente
ostenta el título de Patrimonio Nacional de
Colombia.
Predomina en
esta población, de 230 mil habitantes, el
cristianismo y el arte religioso. La
procesión de Semana Santa es la más famosa
de Colombia y a ella acuden fieles de todo el
país, además de artesanos y comerciantes de
Ecuador, menciona Harold Casas, presidente de
la Junta de procesiones, organismo jurídico.
Se realizan
cinco procesiones nocturnas, desde el martes
santo hasta el sábado de gloria. Estas las
encabezan las andas con diferentes imágenes:
el Cristo de la Agonía, Amo Jesús, La
Dolorosa, San Juan evangelista, Señor Caído,
Cristo de los Agonizantes.
También el
Cristo de la Veracruz, Señor de los Azotes,
Señor del Huerto, La Cruz a cuestas, La
Verónica, La Negación, Magdalena, San Juan,
María Salomé, Virgen de los Dolores, La
muerte, Señor del perdón, Varón del
Martillo, Santo Sepulcro, Cristo Resucitado,
El Cachorro, etcétera.
En cada
jornada intervienen las autoridades y
dirigentes de gremios, por turnos. Desde hace
cuatro años también se realiza la procesión
chiquita, de los niños, con el fin de
preservar la tradición.
Casas explica
que 2.500 personas se involucran con la
organización. En el retoque de imágenes y
adecuación de las andas tienen trabajo
decenas de artesanos, que se han especializado
en esta actividad.
Existe un
reconocimiento, la Orden de Alcayata, para
quien cargue las andas durante 35 años
ininterrumpidos. El evento tiene el apoyo de
la Unesco (Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura),
organismo que tramita la declaratoria como
Patrimonio Intangible.
La mayoría
de imágenes y artículos religiosos fueron
tallados y retocados por artistas y artesanos
quiteños, desde la Colonia hasta la
actualidad. El Señor de los Azotes, San
Pedro, El Varón del Martillo, San Juan
evangelista, El Beso de Judas, El Despojo, Las
Insignias, María Madre de Santiago, María
Magdalena, La Verónica son muchas de las
imágenes de talla quiteña.
También hay
algunas que fueron hechas en San Antonio de
Ibarra, además de las españolas, francesas e
italianas.
En el museo
de arte religioso, instalado en una casa
construida en 1760, se exhiben obras de
quiteños como Manuel Sepúlveda. Están la
Virgen del Panecillo, de Bernardo de Legarda
(1700-1773); esculturas en miniatura, de
Manuel Chili, Caspicara. En este sitio hay
trece custodias de oro, plata y piedras
preciosas, que se las guarda celosamente.
Hay teatros y
museos, el panteón de los próceres, y otros
atractivos. El alcalde Diego Duque refiere que
Popayán tiene un perfil de urbe universitaria
y tierra de poetas y pensadores. Aquí
nacieron catorce presidentes de Colombia.
Popayán
está en el departamento del Cauca, en este
territorio se asienta la tribu de los
huambianos, indígenas que se cree llegaron de
lo que hoy es Ecuador. Tienen su idioma, el
huambiano. Las mujeres visten trajes coloridos
y los hombres, anacos (especie de falda),
poncho y sombrero.
El gobernador
de El Cauca, elegido por voto popular es el
huambiano Floro Tumbalá.
El
impedimento para desarrollar el turismo en
Popayán es el enfrentamiento armado que
soporta toda Colombia. No obstante, el
alcalde, los delegados del Viceministerio de
Turismo y los operadores, dicen que se puede
hacer visitas guiadas en la ciudad.
Incluso se
trata de conseguir que alguna línea aérea
establezca frecuencias desde esta ciudad a las
urbes ecuatorianas de Tulcán e Ibarra.
RUTAS
PASAJES
Avianca y
otras líneas aéreas realizan viajes diarios
de Quito y Guayaquil a Bogotá. El vuelo de
Avianca desde Guayaquil sale a las 06h45 y el
de retorno de esa ciudad, a las 21h45, lo que
permite aprovechar el día. El pasaje cuesta
un promedio de 196 dólares, en una sola vía.
VUELOS
INTERNOS
Para llegar a
Popayán es recomendable tomar un vuelo a
Bogotá, de ahí hacer conexión interna por
vía aérea. El tiquete cuesta en promedio 80
dólares, en una sola vía.
POR CALI
Una
alternativa también es llegar por vía aérea
a Cali (hay vuelos desde Quito) y de ahí
tomar un bus que lleva en tres horas a
Popayán.
POR TIERRA
Para intentar
un viaje por tierra se debe llegar a Rumichaca
y viajar once horas por Ipiales y Pasto. No es
recomendable circular por las noches debido a
la situación de orden público que vive
Colombia.
HOSPEDAJE
Bogotá tiene
una buena oferta hotelera. El costo de un
hotel cuatro estrellas es de 75 dólares por
una habitación doble. También hay desde 20
dólares por persona.
En Popayán,
los precios son menores. El hotel Monasterio,
uno de los mejores, cobra 38 dólares por
persona.
CAMBIO
El tipo de
cambio fluctúa entre 2.500 y 2.600 pesos por
dólar, pese a que el valor oficial bordea los
2.700.
Bogotá,
moderna capital con múltiples atractivos
Pese a que el
nombre de Colombia recorre el mundo por el
conflicto entre el gobierno y los grupos
armados irregulares, la vida en su capital,
Bogotá, es de distensión, trabajo, descanso
y farra. Hay espacios para todo, para el arte,
la cultura, el deporte y la diversión.
Bogotá es
una de las ciudades más modernas de
Sudamérica. Los cambios que ha experimentado
en la última década son un desafío a la
violencia. Los más de siete millones de
habitantes tienen aceptables servicios
básicos y un buen sistema de transporte
público, el Transmilenio.
Resulta
curioso para una urbe sudamericana que se
promocione por televisión y radio el consumo
de agua de las llaves, porque garantiza salud
e higiene.
La oferta de
atractivos es megadiversa. Comenzamos. Para la
recreación está el parque Simón Bolívar,
uno de los más grandes de Sudamérica.
Existen amplios espacios verdes donde las
familias descansan los fines de semana.
Además hay lagos, pistas para trotar, juegos
infantiles, lugares para ciclopaseos.
En el norte
está el centro de diversiones Maloca, con una
serie de juegos, muchos de ellos futuristas.
Uno de los sitios exclusivos de este centro es
el cine domo. Sentado en la butaca, uno tiene
la sensación de formar parte de la película
porque la pantalla, en forma de domo, llega
hasta el techo.
Cerca está
Salitre Mágico, gran centro de atracciones
infantiles con carruseles, rueda moscovita y
montaña rusa.
En Bogotá
hay decenas de exposiciones itinerantes y
permanentes. El Museo de Arte Nacional
funciona en un edificio que hace décadas era
panóptico. Un aerolito (roca del espacio),
que cayó en la región el 10 de abril de 1810
es el primer objeto que antecede a la rica
muestra de esculturas, cuadros y objetos.
En este sitio
se expone la Copa América, trofeo de fútbol
continental que Colombia obtuvo hace dos
años. Aquí también está el Grammy, premio
a la música, conquistado por el grupo
Aterciopelados.
Fernando
Botero, polémico artista oriundo del Putumayo
que trabaja esculturas en las que aumenta el
volumen de personas y objetos, está presente
con su exposición. Una mano gorda, una mujer,
una naranja, todos los objetos, personas y
animales son gordos.
El Museo de
Oro expone cientos de objetos elaborados con
el precioso metal y que provienen de las
culturas Calima, Cauca, Tierradentro,
Quimbaya, Tolima. Hay narigueras, coronas,
vasos, collares, un mundo de oro.
La capital
colombiana tiene infinidad de ofertas. Un
paseo por el centro histórico nos permite
llegar a la Plaza de Bolívar, el centro
político. La rodean el Capitolio, (Congreso),
la Alcaldía Mayor o Edificio Liévano, el
Palacio de Justicia y la Catedral Primada.
Centenares de palomas esperan a que el turista
las alimente.
En el centro
está una estatua del libertador Simón
Bolívar, cuyo natalicio se recuerda hoy 24 de
julio.
En Bogotá no
solo está la estatua, sino también la quinta
de Bolívar, edificada en 1801 y que ahora es
museo y centro de reuniones.
Las noches
bogotanas son de música, de cumbia, de
vallenato y otros ritmos alegres. El sector de
la farra y la diversión es la Zona Rosa, en
el perímetro del Centro Andino, calle 82
entre las carreras 11 y 15.
Aquí hay
restaurantes, tabernas, discotecas, tiendas de
ropa y librerías. Es desestresante cenar en
uno de los locales a la luz de las velas y con
música clásica. O disfrutar de una cerveza o
un coctel, instalado en una barra o en una
mesa frente a la calle.