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Culturas vivas. Tsáchilas, salasacas
y otavalos
Ecuador, un destino de culturas
ancestrales
La Hora de Ecuador
Quito, 24 de junio de 2005
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Redescubrir el Ecuador fue una de las más
gratas experiencias del Viaje Andino de Turismo,
que se realizó del 9 al 24 de mayo como parte de
las celebraciones por el Día Andino de Turismo.
Y es que aunque Ecuador sea el más pequeño de la
región, es también uno de los países con más
contrastes del continente americano.
Claro que para redescubrirlo, hay que aprender a
mirar con otros ojos los bosques, nevados, picos
escarpados y playas vírgenes que se combinan con
la más pura selva amazónica.
También hay que aprender que la riqueza de los
antepasados pobladores de estas tierras, aún se
conserva en los ritos y tradiciones de
comunidades indígenas cómo la de los tsáchilas,
en Santo Domingo de los Colorados, de los
salasacas en Tungurahua o de los otavalos en
Imbabura.
Estos tres pueblos, son una pequeña muestra de
las culturas vivas que habitan en esta gran
nación donde existen diferentes culturas y
razas.
En el territorio Tsáchila, por ejemplo, se puede
aprender los misterios que se esconden detrás
del Kasama.
Esta fiesta que coincide con el Sábado de
Gloria, es donde los tsáchilas reafirman sus
raíces, saludan a sus familiares, hacen las
paces y desean prosperidad.
Durante el Kasama los tsáchilas interpretan
diferentes bailes que suelen ir acompañados de
varios instrumentos musicales, como la marimba,
flauta, tambor de cuero, y los guarumos.
El legado tsáchila
Aunque muchas de las costumbres antiguas se han
perdido, la cultura tsáchila es muy rica en
tradiciones, gastronomía y espiritualidad.
Tradicionalmente, el hombre colorado como parte
principal de su atuendo utiliza un manpe tsanpá,
llamado chumbillina, un sencillo corte de tela
rectangular, semejante a una falda, con rayas en
colores azul marino y blanco. También consta el
sendori, de color rojo y que lo usa como faja.
Como parte importante de su presentación, el
hombre tsáchila aún se rasura el cabello por la
parte posterior de la cabeza hasta muy cerca de
la corona, teniendo el cuidado de dejar en la
parte superior el pelo muy largo al que hacen
caer hacia delante, embadurnándolo con achiote.
Según Manuel Calasacón, representante vitalicio
de los tsáchilas, esto sirve para fortalecer el
cuerpo y el espíritu de los tsáchilas, quienes
además son expertos en el uso de la medicina
ancestral.
La mujer, en cambio, aún utiliza el tunán, como
prenda principal de su atuendo, que es una falda
amplia en la que se alternan los colores verde,
azul, amarillo y el rojo.
El arte de Salasaca
Otro de los pueblos visitados por los
expedicionarios andinos fue Salasaca, donde la
elaboración de tapices es una de las actividades
más ancestrales de la zona.
Esta actividad es característica tanto de
hombres como de mujeres; el hilado corresponde
generalmente a la mujer y el trabajo en telar al
varón.
El tejido del tapiz ha sido uno de los
principales rubros que permitió y permite
todavía establecer contactos con una serie de
regiones, ciudades (Otavalo, Quito, Puerto
Ayora, Puerto Baquerizo Moreno y Ambato) y
países de Europa y los Estados Unidos de
América.
Las relaciones con Otavalo, por ejemplo, datan
de 1960 cuando un grupo de 10 artesanos fueron a
enseñar su oficio, de ahí que la artesanía
otavaleña tiene mucha influencia salasaca en sus
diseños.
La ciudad india
Claro que hoy, Otavalo, que también fue visitada
por los viajeros andinos, es una de las ciudades
más conocidas fuera del Ecuador.
Y es que en Otavalo, que es una ciudad netamente
india, de comerciantes prósperos, llamados igual
que su ciudad, aún se exhiben con orgullo los
atributos ancestrales. Los indígenas de esta
región no sólo controlan la economía de su
pueblo sino que tienen una forma única de
organización social.
La comunidad indígena otavaleña es la que mejor
ha logrado mantener fisonomía y estrategias
productivas muy propias.
Una prueba de esto se puede ver en el Mercado
Indio, que es una evidencia latente de su
iniciativa y su alto sentido de comercio que ha
conquistado mercados para sus productos textiles
en todo el mundo.
El hombre otavaleño, quien es modesto de
espíritu y orgulloso de sus tradiciones, exhibe
con sus trajes el placer que siente por su
tierra.
Los hombres visten de blanco, sombrero, poncho y
alpargatas; las mujeres visten con blusas
blancas bordadas con flores, las walcas o
collares de mullos dorados que brillan como el
oro, las makiwatanas o mullos rojos hechos de
coral, las chumbis o fajas, los anacos o
vestidos, las fachalinas, rebozos y alpargatas.
Agricultores o artesanos, amantes de su música,
de su danza, de sus mitos, los otavaleños son
verdaderos embajadores de Ecuador en todo el
mundo y en esta ocasión también fueron los
anfitriones del Viaje Andino de Turismo.
Comunidades
Ubicación
Tsáchilas, en Santo Domingo de los Colorados.
Salasacas, en Tungurahua.
Otavalos, en Imbabura.
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