Los turistas podrán convivir con comunidades
aborígenes y tener contacto directo con la flora
y fauna de la selva de Perú gracias a un
proyecto de turismo ecológico que se desarrolla
en el departamento norteño de San Martín.
El proyecto, con un costo de
2 millones de soles (574.000 dólares), ha sido
financiado por la Agencia de los Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional y desarrollado
por las filiales de organismo de la Iglesia
Católica Cáritas en las provincias de Moyobamba
y Tarapoto.
A unos 1.500 kilómetros de
distancia de Lima, los visitantes podrán viajar
por ríos en pequeñas balsas y visitar bosques
amazónicos, cavernas y cataratas de las
provincias selváticas de Moyobamba, Rioja,
Mariscal Cáceres y Tarapoto.
El circuito turístico incluye
el Bosque de Protección "Alto Mayo", donde se
encuentra el Morro de Calzada, con un "camino
ecológico" para que los visitantes puedan ver de
cerca más de 2.500 especies de orquídeas, además
de helechos, y bromelias.
En ese lugar, la comunidad
nativa practica el tradicional tejido en "paja
de bombonaje", con el cual realizan artesanías,
sombreros, y adornos para el cabello.
Asimismo, los visitantes
podrán disfrutar de las cascadas "Paccha" y "Lahuarpía",
la cueva "El Diamante" -con siete "salones"
llenos de estalactitas y estalagmitas-, y un
centro de conservación de orquídeas donde las
especies son protegidas en sus hábitats
naturales.
En los márgenes del río Mayo
viven las comunidades nativas de la etnia
Aguaruna, que aún se dedican a la caza y a la
recolección, además de la agricultura
tradicional, para sobrevivir.
Estas comunidades aborígenes
son consideradas guardianes de los bosques
amazónicos pues se sirven de lo que produce la
naturaleza preservando la armonía del medio
ambiente.
En las proximidades de la
ciudad de Moyobamba se encuentra la zona de
Tingana -que abarca la Reserva Natural "Río
Avisado"-, donde el proyecto ha construido un
"tambo" (posada típica) para los turistas.
Para llegar a esta reserva,
es necesario viajar en auto y luego navegar
durante una hora en lancha por el río Mayo,
donde -por el crecimiento desbordante de las
raíces y ramas- los pobladores aseguran que los
árboles caminan.
Desde ese lugar, pequeñas
balsas para tres o cuatro personas inician
recorridos por el río Avisado, donde es común
encontrar nutrias, monos y mamíferos que viven
en los árboles o en las orillas del río.
Norith López, representante
de "Cáritas Moyobamba", dijo a EFE que muchos
inmigrantes que llegan a la zona realizan talas
indiscriminadas en terrenos de hasta 50
hectáreas, por lo que se han iniciado proyectos
de conservación para reducir estos atentados.
El circuito turístico incluye
el Parque Nacional del Río Abiseo -declarado por
la UNESCO como Patrimonio Cultural y Natural de
la Humanidad-, donde se encuentra el complejo
arqueológico del Gran Pajatén, construido por la
cultura Chachapoyas, desarrollada entre los años
1200 y 1500.
Habitan esta región mamíferos
como el mono choro de cola amarilla y el oso de
anteojos, además de aves como el pato de
torrentes, el colibrí de pico largo, el quetzal
de cabeza dorada y el gallito de las rocas, el
ave nacional de Perú.
En la provincia de Tarapoto,
en el barrio del Wayku, vive la comunidad nativa
de los quechuas lamistas, que construyen sus
casas de arcilla rojiza y sin ventanas "para que
no ingresen los malos espíritus".
Se dice que descienden de la
cultura Chanca -que se desarrolló en el sur de
Perú entre los siglos XII y XV- y que llegaron a
esta zona de la selva, donde hay cascadas y
manantiales, escapando del asedio de los incas.
Destaca en ellos su
vestimenta de muchos colores y sus costumbres
peculiares como la manera en que contraen
matrimonio.
Los jóvenes, cuando promedian
los 15 años, raptan durante un mes a sus futuras
esposas -de 13 a 14 años- para luego pedirlas en
matrimonio a sus padres, quienes los azotan y
perdonan en una ceremonia.
Los novios esperan cumplir
los 18 años de edad para casarse, aunque suelen
tener hasta dos o tres hijos antes de participar
en este sacramento. EFE