PAÍSES ANDINOS / BOLIVIA, A PUNTA DE POLVO Y LEYENDAS
Los dinosaurios 'hablan'

Por Olga Lucía Martínez Ante / Colombia
El Tiempo de Bogotá
17 de julio de 2003


En Sucre hay unas 5.000 huellas de estos gigantes, en un lugar tan absurdo como maravilloso. En Potosí, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, lejos de todo y de todos, el sol calienta el cielo pero no la tierra.

El sol ayuda y mucho. Con su reflejo en la montaña se pueden ver mejor las huellas de los dinosaurios. Sí, dinosaurios. 5.000 huellas que mañana pueden ser más, pues el paisaje cambia por la erosión y las deja al descubierto.

Están en el Parque Cretácico, conocido como Oack Park, y para llegar allá hay que pasar por Sucre, ciudad boliviana Patrimonio de la Humanidad, la misma por donde pasó Simón Bolívar y donde se creó la República de Bolivia, de la que hoy es su capital constitucional.

Después de 15 minutos en bus se llega a la Fábrica Nacional de Cementos, donde hace 25 años los dinosaurios hicieron su aparición en forma de huellas. Las encontraron los empleados de la época.

Y los que para ellos eran "agujeros raros", hoy son motivo de estudio de investigadores que en su mayoría llegan de Suiza. Analizan su variedad y estudian cómo vivieron estos gigantes en la América andina. Pasan días enteros mirando las huellas, midiéndolas, analizándolas. "Buscan en ellas la historia de un tiempo", dice Rodrigo, el guía del parque. De huella en huella

En una pared de 73 grados de inclinación (que en su momento fue plana pero que por los movimientos tectónicos ahora es montaña), se ven registros de la existencia de saurópodos (huellas circulares), anquilosaurios (registro de cuatro dedos), ornitópodos (tres dedos circulares, a veces de dos patas y otras de cuatro) y terópodos (carnívoros de dos patas, cada una con tres dedos largos como garras).

Mejor dicho, toda una aventura en 30 metros cuadrados de pared. Haciendo el recorrido, que puede durar cerca de hora y media, se ven 300 caminatas en todas las direcciones.

Los gigantes iban y venían a distintas velocidades. Los titanosaurios, por ejemplo, hacían entre tres y cuatro kilómetros por hora, debido a su tamaño. Y otros, como los terópodos, cerca de 12 kilómetros en 60 minutos.

Rodrigo cuenta orgulloso que pocos lugares en el mundo tienen este espectáculo tan completo. "Solo Bolivia, España, Inglaterra, Francia y Alemania".

Aquí, en menos de cinco años, se proyecta hacer un gran parque cretácico, para niños y grandes. En la entrada están los dinosaurios en pequeña escala, en figuras de plástico, ambientando lo que el lugar será en el futuro.

Allí, además de las huellas de los dinosaurios, hay polvo en exceso. Pero bien vale luchar contra él percibiendo las huellas de los gigantes extinguidos que se pasearon por este continente.

Rodrigo, para terminar, cuenta que hay unas huellas que son las más estables en la pared. "Lo llamamos el caminante solitario y a uno le dan ganas de pensar que era el dueño del lugar".

* Invitación de la Comunidad Andina de Naciones.

 

Si usted va

* Los colombianos no necesitan visa para ir a Bolivia, solo el pasaporte.

* Lloyd Aéreo Boliviano tiene tres frecuencias semanales desde Bogotá: miércoles, viernes y domingo a las 2:45 a.m., llegando a Santa Cruz a las 7:45 a.m. Los viajeros deben estar en el aeropuerto Eldorado los días martes, jueves y sábado a las 11:45 p.m.

* El precio del pasaje es de 440 dólares por persona, (cerca de 1'200.000 pesos). Hay que pagar el 8 por ciento del Iva. El impuesto de salida de Colombia vale 43 dólares.

* A la llegada a Santa Cruz se puede hacer conexión con La Paz o directamente con Sucre, a través de la misma aerolínea.

 

Ciudad universitaria

Gócese Sucre. Es la gran ciudad universitaria de Bolivia, fundada entre 1538 y 1540. Tiene la vitalidad de los jóvenes que la invaden, estudian allí y después de las 5 p.m. se toman la plaza.

Son bolivianos, brasileños, argentinos y uruguayos que estudian desde ingenierías hasta medicinas, van a los bares, se divierten y le dan vida a un lugar con iglesias llenas de arte, construidas desde mediados del siglo XVI, con una arquitectura entre colonial y republicana.

En Sucre se duerme y se come bien. Hay hoteles desde 10 dólares la noche hasta 100 dólares, y restaurantes donde si usted es de los que no come mucho, es preferible pedir medios platos porque los bolivianos son abundantes a la hora de servir y alimentarse.

Un buen desayuno se consigue desde 2 dólares y puede almorzar y cenar bien con 5 dólares.

No se pierda los museos de la ciudad, especialmente el Antropológico y el de Tejidos. En este último descubrirá el arte del tejido boliviano, una cualidad local que hace historia y está llena de leyendas. Como la que dice que las mujeres que se van a dedicar al tejido deben pasar una noche a solas en espera de que llegue el diablo, pues este las inspirará por el resto de sus vidas.

Tampoco deje de ir a la Casa de la Libertad, donde 48 diputados se reunieron para darle creación a Bolivia y hasta donde llegó Simón Bolívar, ratificando que para cumplir los sueños solo hace falta tenerlos y poner toda la voluntad del mundo para llevarlos a cabo.

 

Potosí, el cerro mágico

El sol sale pero también a veces, en invierno, cae la nieve. Sin embargo, los habitantes de Potosí, ciudad Patrimonio de la Humanidad, parecen ser los seres más felices del planeta y no les importa el frío, la aridez de la tierra ni vivir tan lejos.

Al fondo está el gran Cerro de Potosí, lleno de plata en su momento. Hoy todavía hay, así sea poca, y los mineros arañan la tierra para sacarle hasta el último gramo. A 4.242 metros de altura sobre el nivel del mar está la mina María, una de las que visitan los turistas.

Es para los que aman la aventura pero no están dispuestos a un riesgo alto, pues su fondo da miedo y angustia. Es necesario caminar con cuidado, no quitarse el casco protector que le entregan a la entrada y oír las historias de los guías locales, con sus dolores y sus alegrías. Porque la mina, así como ha dado fortunas, ha quitado vidas.

Los mineros mastican hoja de coca para resistir la estadía bajo tierra hasta por 15 horas y la dureza del trabajo. Idolatran al Tío, un diablo hecho en cemento al que le ofrecen trago, hojas de coca, alimentos y tabacos.

Los agüeros van y vienen entre los socavones: si el Tío se "fuma" todo el cigarro que usted le pone en su boca habrá suerte, tanto en la búsqueda de una nueva veta como en su vida. De lo contrario, los problemas no faltarán.

En esta ciudad hay muy buenos hoteles y restaurantes, pero es necesario mirar qué le ofrecen antes de dar el "sí". Algunas organizaciones que se encargan de llevar turistas terminan metiéndoles 'gato por liebre', pues los alojan en pésimos hoteles y le ofrecen una alimentación de baja calidad.

En todo caso, en Sucre hay varias agencias de viaje que le indican cómo llegar a Potosí (a dos horas por una excelente carretera) y le informan sobre hoteles y restaurantes a costos similares a los de Sucre.

No se pierda la Casa de Moneda local, construida entre 1759 y 1773 por orden de Carlos III. Monedas, moneditas y monedotas por todos lados le cuentan la historia. Las hay acuñadas desde 1575 e incluso se ven varias órdenes de Boyacá, máxima condecoración de Colombia, hechas allí.



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