En
ese inmenso valle aún se siente la presencia
de dinosaurios que correteaban por los
pantanos hace 68 ó 70 millones de años. Sus
pisadas quedaron grabadas en una montaña de
roca calcárea que, en un día soleado,
siembra, en quien se acerca, la certeza de que
"polvo es y en polvo se va a
convertir"... cualquier tarde.
En el
Farallón de Cal Orck´o (Formación El
Molino), sur de Bolivia, donde hoy se sienten
pasos de animal grande.
"Mayor
yacimiento paleontológico del mundo... Octava
maravilla... Hallazgos más importantes de
dinosaurios en América... Capital de los
dinosaurios". Por encima de los
calificativos está la sensación de casi
tocar huellas de criaturas que no responden a
montajes de Walt Disney o de Wollywood.
¿Dinosaurios
en Bolivia?
Agujeros raros
"La
culpa la tuvo el sol", argumentaba el
protagonista de El Extranjero, de Camus,
durante un juicio que le seguían por
asesinato.
En Cal
Orck´o, las lluvias son culpables de que las
caminatas de los dinosaurios queden al
descubierto, en ese paredón natural de 73
grados de inclinación y cerca de 800 metros
de largo por 60 de alto.
En un área
en donde la cementera Fancesa había frenado
sus excavaciones, años atrás, porque no le
convencía la calidad de la materia prima
encontrada, las lluvias lavaron la montaña y,
con ayuda del viento, eliminaron las capas que
cubrían las pisadas.
Érase una
vez en... A cinco kilómetros de Sucre,
capital oficial boliviana; en el departamento
de Chuquisaca. Los dinosaurios les montaron
competencia a la maquinaria de la cementera y
a sus cerca de 220 empleados.
¡Miren qué
agujeros tan raros! ¿Serán de extrañas
aves? ¿Que enormes criaturas pudieran escalar
esa superficie tan empinada? Muy raro.
Rastros de
Johnny Walker
Pues esos
agujeros eran, ni más ni menos, rastros de
dinosaurios del período Cretáceo Superior.
De antes de la extinción masiva de esas
criaturas, que se dio hace 65 millones de
años.
Y hasta hoy
se han detectado más de 5.000 pisadas, de
unos 300 animales, de más de 20 especies.
Saurópodos, Terópodos Anquilosaurios y
Ornitópodos.
Que había un
lago, ciénaga o manglar, con agua salada e
influencia de la dulce (posiblemente un río)
que atraía a esos animales. Vendrían pasos,
sedimentos (caliza, ceniza volcánica que el
viento traía de tierras lejanas). Y un
movimiento teutónico (era Cuaternaria)
inclinó la tierra que pisaban.
¿Cuento
chino? En la última década paleontólogos
del mundo han podido confirmarlo: Christian
Meyer (de Basilea, Suiza), Giussepe Leonardi
(de Roma, Italia), Martin Lockley (de Denver,
E.U.) y Mario Suárez (de Santa Cruz,
Bolivia).
¡Vean, vean!
Por aquí, huellas circulares de saurópodos;
y esas de cuatro dedos, de anquilosaurios
(dinosaurios con armadura). Y más allá, las
de tres dedos, de ornitópodos o terópodos.
¡Ojo! Que
unos son herbívoros y otros carnívoros. Que
caminaban en dos o en cuatro patas. Que
algunos pudieron tener cuernos. Que los
grandes eran carroñeros y los medianos y
pequeños, cazadores.
Huellas...
E historias
Las hay hasta
de un metro de largo por 90 centímetros de
ancho. Observan zancadas de tres metros.
Calculan velocidades, de 12 ó 40 kilómetros
por hora. Y la altura de esos seres (hasta la
cadera) multiplicando por 5 el diámetro de la
pisada. Cuentan que los hubo de 25 metros de
largo por cinco de alto y un peso de 25 ó 30
toneladas.
Famosas son
las huellas del bautizado Johnny Walker (el
Juanito Caminador del Whisky), dinosaurio
campeón en caminata: se han detectado en toda
la cantera.
Formación
El Molino, Bolivia. La lluvia aún lava la
montaña. Unas pisadas desaparecen. Otras
"nacen". Buscan fórmulas de
preservación. Han encontrado fósiles de
peces, algas, moluscos, dientes de cocodrilo,
caparazones de tortuga. Pero aún no hallan
huesos de esos benditos dinosaurios.
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