El Carnaval de la ciudad
colombiana de Barranquilla pasó a engrosar
hoy la lista de Obras Maestras de la Humanidad
del Patrimonio Oral e Inmaterial de la UNESCO.
Este carnaval forma
parte de las nuevas 28 obras seleccionadas hoy
por la Organización de la ONU para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
La fiesta de
Barranquilla, que nació en 1888, imitando la
figura del carnaval europeo, aunque enlaza con
manifestaciones culturales de resistencia de
los aborígenes y africanos frente a los
españoles, permitió al pueblo colombiano
preservar sus mitos, creencias y expresiones,
explicó la embajadora de Colombia en la
UNESCO, María Zulema Velez Jara.
El carnaval de
Barranquilla es la puesta en escena de valores
simbólicos y códigos pertenecientes a
diversas subculturas del Caribe colombiano,
generadas por el mestizaje que dio origen a la
actual población de esta región de Colombia,
añadió Vélez Jara.
Cada año, durante los
cuatro días que preceden a la Cuaresma
cristiana, la ciudad de Barranquilla celebra
una gran variedad de espectáculos
coreográficos, musicales, líricos y
teatrales, considerados únicos en su género.
Puerto comercial de la
costa caribeña del norte de Colombia fundado
en la época colonial, Barranquilla cuenta con
un patrimonio cultural particularmente rico y
variado de origen europeo, africano y
autóctono, destacó la UNESCO al justificar
su elección.
La celebración del
Carnaval de Barranquilla cristaliza, reproduce
y transforma todas esas tradiciones
culturales, añadió.
Los instrumentos y
ritmos autóctonos y africanos se reconocen
todavía hoy en la diversidad de los géneros
musicales del carnaval.
Las representaciones
teatrales y líricas de las compañías de
bailarines, actores y músicos de esta
"extraordinaria mascarada" se
inspiran en acontecimientos históricos y en
la actualidad.
De esta forma, las
personalidades y la vida política
contemporáneas son puestas en solfa en
discursos y canciones de letras satíricas que
dan al carnaval un ambiente festivo y
burlesco, explicó la UNESCO.
Estas festividades
pintorescas de Barranquilla proceden de los
ritos de los carnavales europeos introducidos
en la región durante el periodo colonial.
En el siglo XIX, el
carnaval de origen católico se fue fusionando
con las tradiciones locales prehispánicas y
la herencia musical de los esclavos del Africa
Occidental hasta transformarse en una fiesta
popular y espectacular, accesible a todas las
comunidades étnicas de Barranquilla.
El carnaval, cuyo
éxito fue en aumento durante el siglo pasado,
ha cobrado ahora un cariz profesional y, como
tal, es objeto de una amplia cobertura
mediática.
Aunque representa una
fuente de beneficios económicos para
numerosas familias de escasos recursos, su
creciente comercialización supone una
potencial amenaza para la supervivencia de las
expresiones tradicionales, alertó la UNESCO.
Por eso, advirtió de
que si no se logra controlar este fenómeno,
el carnaval podría convertirse en un
escaparate publicitario de los productos que
promocionan sus patrocinadores, predominando
así el sensacionalismo sobre el aspecto
tradicional de la fiesta.
En 2001, el Gobierno
colombiano, preocupado por proteger esta
tradición secular, proclamó "Patrimonio
cultural nacional" el Carnaval de
Barranquilla.
Junto a esta
manifestación cultural colombiana, la UNESCO
distinguió a otras cuatro tradiciones
latinoamericanas: la cosmovisión andina de
los kallawaya (Bolivia), las expresiones
orales y gráficas de los wajapi (Brasil), la
Tumba Francesa de la Caridad de Oriente (Cuba)
y las fiestas indígenas dedicadas a los
muertos (México). EFE