Estado Sucre (Venezuela), 8 mayo
2002.- Nos ubicamos en la República Bolivariana de Venezuela,
Estado Miranda, sobre la autopista que nos llevará a la
Universidad Central Núcleo El Laurel, donde participamos del
Primer Taller de Zonas de Turismo Sustentable del Caribe. Allí
escuchamos experiencias comunitarias y privadas, como es el caso
de la Fundación Vuelta Larga, Estado Sucre, a cargo del señor
Klaus Muller.Vamos a disfrutar, conocer y aprender a cuidar, en la
península de Paria, el Campamento de Vuelta Larga. Dicho destino
se ubica en una tierra privilegiada, con ecosistemas muy variados,
dos parques nacionales (Paria y Turuépano), bosques tropicales,
aguas termales, sabanas cenagosas y playas hermosas.
Además, es posible encontrar cultivos de cacao, coco y muchos
frutos del trópico. Pero, por sobre todo, en este territorio
existe gente amable, con sentido de pertenencia a la región, como
Klaus Muller y su hijo Daniel, quienes encabezan un equipo de
trabajo dedicado a proteger la naturaleza, a concienciar a los
habitantes acerca del uso racional del agua y el aire, a utilizar
la energía solar y a promover el manejo de recursos de nuestra
madre Tierra. Así se busca descontaminar la mente y el espíritu.
Detenemos nuestra vista sobre el campamento, construido en
madera, con paredes hechas de caña de bareque, barro y cemento y
tiene forma de media pirámide. Para constituir una
infraestructura antisísmica se separa los techos de las paredes
con un espacio de más o menos veinte centímetros. En la banda
inferior de las paredes se abre un espacio cubierto con fibra
natural entretejida, que permite una ventilación circulante.
En Vuelta Larga, los Muller fabrican muebles utilizando sus
propias maderas, como el cedro, el pino y el samán. Esta
actividad se realiza utilizando de manera responsable los recursos
de los bosques, incentivando su cuidado y fomento.
Los alimentos que se sirven en el campamento se eligen bajo el
mismo concepto de autosostenibilidad. Así, abundan en la mesa
frutas tropicales, jugos y carne de búfalo (que Muller cría en
una hacienda cercana, que el viajero también puede visitar).
También entre los principales alimentos figuran los peces criados
en la laguna de la hacienda (un área de 37 metros cuadrados de
extensión), con los que se están realizando interesantes
experimentos de cruce, como el cachamoto, producto de la cachama y
el morocoto.
Vuelta Larga es una experiencia que es de gran interés para
las personas que desean tranquilidad, aprendizaje de la
naturaleza, disfrute del contacto con el medio ambiente
descontaminado. Pero, especialmente, este destino es el indicado
para aquellos turistas que desean regocijarse con la
materialización de una visión utópica de la humanidad, basada
en la reducción del consumismo y la promoción de los valores
más íntegros del ser humano, inserto en un medio natural con el
que puede guardar relaciones de armonía.
La capacidad del campamento de Muller es reducida: no recibe a
más de treinta viajeros a la vez. No obstante, ése es un número
ideal pues permite transmitir sus conocimientos a los visitantes
al mismo tiempo conocen las instalaciones y obras de Vuelta Larga.
Ahora sigamos con nuestro recorrido, en la alfombra mágica,
por las carreteras del Estado Sucre, en la península de Paria. En
este punto podemos deleitarnos con la Playa Medina, una de las
más afamadas y, a la vez, mejor cuidadas del litoral venezolano.
Se trata de una bahía que entra a una costa de acantilados
verdes, repletos de vegetación. La playa misma muestra una amplia
superficie cubierta con cocoteros que se levantan en perpendicular
a un mar calmo y absolutamente turquesa, color que se acentúa o
suaviza según las horas del sol.
En las playas, pobladores locales ofrecen artesanía y,
especialmente, excelentes pescados recién extraídos del mar.
Estos productos, servidos con una crocante arepa, hacen un
almuerzo invalorable y a precio muy cómodo.
Una de las mejores síntesis del turismo vivencial, con el que
se valora la naturaleza, se ofrece en las posadas para viajeros
que desean compartir experiencias con la población local. El
Estado de Sucre muestra una cantidad considerable de estas
opciones de hospedaje para bolsillos muy distintos, pero siempre
teniendo como base un buen estándar de comodidad.
Klaus Muller es poco afecto a hablar de ecoturismo. El prefiere
decir que, en lugar de turistas, recibe a viajeros, dispuestos a
entender y disfrutar de experiencias muy distintas de la
sofisticación "cinco estrellas". Esta visión resume
con acierto lo que el visitante puede encontrar como una ventaja
en esta fascinante región del caribe venezolano.