Un cielo infinitamente azul, arena blanca y un
mar color turquesa es lo que ofrecen las
inquietantes playas de Chichirivichi y Tucacas,
al noroeste de Venezuela, en la costa caribeña.
Allí el sol brilla todo el año, salvo rarísimas
ocasiones. Lamentablemente a nosotros nos tocó
una de esas excepciones. Justo cuando llegamos
el cielo se cubrió y empezó a caer una ligera
lluvia, pero eso no fue obstáculo para
deleitarnos con los impresionantes paisajes de
esta región del estado de Falcón.
Aunque cerca de la bulliciosa Caracas (a
cuatro horas en bus por una moderna autopista),
aquí uno puede encontrar un remanso de paz que
hace olvidar la vorágine y la agitación política
que por estos días se vive en la capital
venezolana. Es una zona ideal para desestresarse.
Posee una gran infraestructura hotelera con
alojamiento para todos los gustos y bolsillos.
Obviamente, su menú turístico no se agota en
las playas. Tiene además muchos otros atractivos
naturales que enloquecen a los ecologistas.
La carta de presentación de esta región es el
Parque Nacional de Morrocoy. Son más de 32.000
hectáreas de superficies continentales, marinas
e insulares, donde se mezclan playas, canales,
cayos o islotes, manglares y arrecifes
coralinos. Tiene algunos cerros alfombrados de
vegetación y pegados al mar que encierran
numerosas y misteriosas cuevas.
Trepados en una lancha, junto a otros
periodistas latinoamericanos también
participantes de este tour organizado por la
Comunidad Andina de Naciones, con el fin de
enfatizar el turismo como herramienta de
erradicación de la pobreza, nos internamos en
los manglares a través de unos laberintísticos
canales. En medio de esa extraña vegetación que
crece sobre el mar, de pronto nos topamos con un
espectáculo maravilloso: miles de aves de
diferentes especies anidando en un lugar llamado
Isla de Pájaros. Garzas, flamencos, pelícanos,
gaviotas, tijeretas, pájaros bobos y corocoras
descansan con sus crías en esa suerte de
santuario animal. La consigna es observarlos en
silencio para no asustarlos, pero un ruido
involuntario provoca una estampida aérea
haciendo que el cielo se nuble.
Nos alejamos para adentrarnos en los tantos
cayos (Sal, Sombrero, Pelón, Muerto) que existen
en el parque. El agua es transparente y permite
la pesca y caza submarina. En zonas pocas
profundas es posible observar con nitidez a los
peces y las estrellas marinas. Si usted solo
desea descansar, se puede tirar en la arena bajo
la sombra de palmeras y cocoteros mientras otros
prefieren chapotear en las tibias y sosegadas
aguas. Son oasis marinos.
Tras recorrer estos bellos islotes, vamos
hacia el cerro Chichiriviche, cuyos acantilados
rocosos caen verticalmente en el mar. Algunas de
sus fisuras forman una suerte de cuevas, como
las del Indio y de la Virgen. En la primera, que
alguna vez fue habitada por indígenas
precolombinos, se pueden apreciar numerosos
petroglifos grabados en las rocas. En la
segunda, las rocas han sido decoradas con
centenares de estatuillas e imágenes de vírgenes
que han sido colocadas por devotos como
agradecimiento por algún favor. Motivos sobran
para visitar este paraíso venezolano.
Guia del viajero
Cómo llegar:
Vuelos a Caracas. Taca teléfono 213-7000 US$
535 ida y vuelta
Aeropostal teléfono 444-9095 US $ 265 ida y
vuelta haciendo escala en Guayaquil.
De Caracas se puede tomar buses a Chichiriviche
por la autopista Morón-Coro. Son 4 horas de
viaje.
Dónde dormir
Hay buenos alojamiento para todos los
bolsillos
Villa Marina 0259 8186461
Grami Mar 0212 7937516
Coral Reef Morrocoy 0212 9538026
Napoli Suites 0416 4421545
Coral Suites 0259 8151033
Dónde comer
El Caney de Tibana 0259 9910170
Posada Kanosta 0259 8186246
Ubicador
Tiempo de viaje 3 horas y media de vuelo más
4 horas en bus
Altura Al nivel del mar
Temperatura promedio 28 °C
Vestimenta Ligera
Código larga distancia 00 58 0259