El edén colombiano
Mario Mejía/ Enviado especial de El Comercio
Lima, 31 de mayo de 2004


Además de las conocidas playas caribeñas ubicada en Cartagena y Santa Marta, Colombia también alberga paradisíacos lugares en la costa norte del Pacífico.

En Nuquí, la Selva penetra en el mar formando ensenadas y playas fantásticas donde casi todo se conserva en estado natural

 

"Esto se parece mucho a las maravillosas playas tailandesas que se ven en las películas", exclamó un sorprendido periodista venezolano. No exageraba. Ese idílico lugar escondido en la costa noroccidental de Colombia es realmente paradisíaco. Una exuberante y vegetación selvática que se interna en las cálidas aguas del Pacífico formando hermosas bahías, ensenadas y playas que invitan al relax. Ideal para los amantes del ecoturismo.

Algo de esa belleza natural ya se vislumbraba desde el aire cuando la avioneta que nos trasladaba desde Medellín hacia ese destino estaba por aterrizar en el pequeño aeropuerto del municipio de Nuquí, en el departamento del Chocó, una región pobre, pero que alberga una gran riqueza natural que ha empezado a potenciarse. Desde la ventanilla se veían algunos islotes tapizados de verde alineados frente a un litoral poblado de playas y manglares.

Ya en tierra y tras verificar la hospitalidad y alegría de los pobladores mayoritariamente negros que se dedican a la pesca y la agricultura, iniciamos un recorrido en lancha por las numerosas playas y ensenadas de Nuquí. Si algo caracteriza a esta zona es su gran biodiversidad y su estado natural. Aquí salvo algunas cabañas y bungalows para el hospedaje de los turistas, el paisaje se mantiene intacto, casi virgen. Un sitio perfecto para los que buscan tranquilidad y comunión con la naturaleza. Nada de multitudes y bulla, pero sí mucho calor (28 ° C en promedio) y a veces el asedio de los mosquitos.

Pero hay una razón más para visitar este edén colombiano. Entre julio y setiembre llegan grupos de ballenas, sobre todo las jorobadas, para aparearse y tener sus crías. Un espectáculo maravilloso que se puede observar desde las playas o acercándose en bote. Uno de los lugares preferidos por los cetáceos es la ensenada de Utría considerada Parque Natural Nacional.

Pero hay más, cascadas, aguas termales, arrecifes, manglares, zonas para pesca y obviamente los poblados donde se puede conocer la forma de vida y la cultura de los habitantes de este alejado, pero cautivador lugar al que El Comercio llegó como parte de un tour propiciado por la Comunidad Andina de Naciones que también nos llevó por Venezuela, Bolivia y Ecuador, destinos que presentaremos en las próximas ediciones.

Turismo como arma de desarrollo en Colombia

A la par que los visitantes gozan con los encantos naturales de estos parajes de la costa pacífica colombiana, la población de la zona mejora su condición de vida

Montados en la veloz lancha con motor fuera de borda vamos recalando en cada una de las exóticas playas y ensenadas de la localidad de Nuquí, perteneciente al tropical y húmedo departamento del Chocó. Los interminables tumbos que va dando la embarcación durante la travesía sobre el mar picado y el sofocante calor se olvidan rápidamente con los singulares paisajes que nuestras retinas van registrando en este apartado rincón colombiano.

Tal vez su lejanía de las grandes ciudades y su poca accesibilidad (solo se llega por vía aérea y no circulan autos ni motos) han posibilitado que la naturaleza se conserve casi intacta en esa zona, lo cual la convierten en un destino muy apreciado por los amantes del ecoturismo. Sin duda uno de los lugares más atractivos es la Ensenada de Utría, declarada Parque Natural Nacional en 1987, la cual posee una tremenda variedad de animales y plantas. Hasta allí llegan no solo ballenas a tener sus crías sino también numerosas aves migratorias.

También destaca Playa Blanca donde hay gran presencia de arrecifes coralinos y la arena es fina y muy clara. Parece una enorme piscina rodeada de tupida vegetación. Aquí también se puede hacer avistamientos de las ballenas entre julio y setiembre. Otras playas bellas y casi solitarias son Guachalito y Olimica. Sus atardeceres son espectaculares por la iluminación especial que se genera cuando el sol se sumerge en el mar. Muy cerca de allí se pueden encontrar cascadas y aguas termales.

Dada su amplia biodiversidad la región ofrece también muchas zonas de manglares como los de Tribugá que ocupan más de 1.500 hectáreas y son muy ricos en moluscos y aves. También sobresale el archipiélago de Jurubidá formado por una variedad de morros o islotes que otorgan una misteriosa belleza al lugar. En muchos de esos peñascos pelados en medio del mar increíblemente han crecido grandes arbustos y hasta árboles. ¿Cómo se desarrollaron? Nadie lo sabe, pero causan la admiración de todos.

A diferencia de las caribeñas Cartagena y Santa Marta donde existe una gran infraestructura hotelera, en esta zona del Pacífico solo hay pequeños hoteles rústicos y atractivas cabañas desde donde se goza de inmejorables vistas y el contacto con la naturaleza se torna más íntimo. La afluencia de turistas todavía no es muy importante, peor aún, se había reducido por el problema de la violencia. La gente no iba por miedo a la guerrilla. Pero el panorama ha empezado a cambiar. Por lo pronto hoy existe seguridad y tranquilidad en la zona. Además está el compromiso del gobierno no solo de garantizar la protección, sino de promover la región. La idea es desarrollar el turismo, pues eso ayudará también a mejorar la situación económica de la población de la zona.

De hecho, este viaje, en el que también participaron periodistas de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia, fue organizado por la Comunidad Andina de Naciones y su objetivo fue tomar conciencia de que el turismo es herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza. Y así lo entiende también el Consejo Comunitario Los Riscales que representa a la mayoritaria población negra de la zona, el cual viene capacitando a los pobladores para servicios turísticos.

Si bien priman los negros, también una minoría nativa, formando ambos grupos un conjunto cultural muy interesante. Aprendiendo de su cultura y costumbres, convivimos con ellos unos días, probando el patacón (plátano machucado y frito) con diversos platos en base de pescado y marisco, brindando con el tradicional Bichi(aguardiente de caña) y danzando música tradicional colombiana amparados por esos paisajes maravillosos que confirman que en ese lugar el paraíso no es una leyenda.

Guía del viajero

Cómo llegar
- De Lima a Medellín haciendo escala en Bogotá. Avianca: teléfono 2410157.
-
En Medellín se toma un vuelo a Nuquí. Aeroservicios de la Costa Ltda.: Teléfono (571) 6563218

Dónde dormir
- Ecolonge Rocío del Mar, Hotel Las Palmas, Cabañas de Guachalito, Cabaña la Soledad y Cabaña comunitaria Coquí.
-
Información Turística en Oficina de Cultura y Turismo de Alcaldia de Nuquí:
Teléfono 094- 683 6005. E-mail:
turismo@alcaldiadenuqui.gov.co.
-
Consejo Comunitario Los Riscales: Teléfono 094- 6836059

Ubicador
- Tiempo de viaje. 2 horas de Lima a Bogotá. 50 minutos de Bogotá a Medellín. De Medellín a Nuquí 1 hora.
- Altura: 5 m.s.n.m.
- Temperatura: 28°C
- Vestimenta: Ligera
- Código larga Distancia: 00 571 094

 


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