Antes
del descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán, los estudiosos
pensaban que las imágenes o representaciones del arte Mochica
formaban parte de escenas mitológicas sólo existentes en la
imaginación de sus creadores. Por ello fue una sorpresa constatar
que muchos de los emblemas, ornamentos y atuendos encontrados en
este magnifico entierro, los cuales fueron usados en vida por su
propietario, resultaban semejantes a los figurados en los temas
clásicos del arte Mochica, principalmente en "La presentación" o
"Sacrificio de prisioneros". La correspondencia de símbolos y
ornamentos no podía ser más exacta, lo que constituyó una clave
importante para reconocer el rol y jerarquía del Señor cuya tumba
acabábamos de descubrir.
El
Señor de Sipán ocupaba la cúspide de la estructura social y política
de su tiempo con un carácter semidivino, a juzgar por los objetos
encontrados y por sus acompañantes.
Diferentes
vestimentas y ornamentos del Señor aparecen también en otras
representaciones del mundo Mochica. Así, encontramos las orejeras
con el ave sagrada en el "ritual de purificación", el tocado de
algodón en las "carreras rituales", la túnica de placas metálicas en
la "danza con soga", entre otras. Suponemos entonces que el Señor de
Sipán habría presidido todo evento sagrado o actividad gubernativa.
Su
deteriorada osamenta nos permite saber que murió a una edad promedio
de 40 años y que, con excepción de una incipiente artritis, gozaba
de buena salud. Su estructura corpórea demuestra poco trabajo físico
y el escaso desgaste dental habla de una dieta especial. Esto le
permitió alcanzar una estatura de 1.67 m (alta para su época). Las
particularidades físicas que muestra señalan una especial forma de
vida y caracteres hereditarios: debió integrar una casta de hombres
nobles que heredaban el poder.
Hace
1700 años, una doliente multitud de súbditos, sacerdotes y guerreros
acompaña los imponentes funerales de su soberano. En complejos
rituales el Señor de Sipán fue sepultado con todos sus bienes,
provisiones, ofrendas y acompañantes para su viaje a la eternidad.
El Señor de Sipán en vida y con todo su esplendor representó el
poder divino sobre la tierra y su entierro constituye un reflejo de
su rango y poder.
Al
centro de la cámara funeraria se encontró el sarcófago real hecho en
madera y dentro de ella estaba la osamenta del señor de Sipán. Ocho
acompañantes con diferentes rangos, ornamentos y atuendos rodean el
sarcófago real en los diferentes niveles encontrados.
El
Señor de Sipán utilizó en vida variados ornamentos, emblemas y
atuendos para distintas ocasiones y ceremonias. Estas vestimentas
eran símbolo de su alto rango, investidura semidivina y poder. A su
muerte, diversidad de bienes formaban parte del ajuar funerario para
acompañarlo al mundo de los muertos donde, según la religión Mochica,
seguiría ejerciendo los mismos roles y funciones. Conozcamos esta
diversidad de joyas, ornamentos y emblemas.