Información de esta ruta









MUSEOS



Amor, locura, celos, ambiciones,
i guerra, i muerte, i esterminio fiero,
Lucha sagaz de pérfidas pasiones
Inspiran hoi mi cántico guerrero.
Yo saco a luz las antiguas tradiciones
Del pueblo de Hunza i del feroz Ibero
Para llorar el trájico destino
Que sobre Akimen i su corte vino
(Estrofa de la novela Akimen Zaque de Próspero Pereira Gamba)

 

Fotos: Dirección de Turismo de Colombia
 
 
Breve Reseña

Desde 1939, solo después de cuatrocientos años de historias de saqueos, conquistas y hallazgos algunas veces fortuitos, se inició la colección oficial del Museo del Oro con el auspicio del Banco de la República de Colombia; abrió sus puertas en 1944 a los visitantes especiales del Banco y hoy se exhibe en una moderna edificación en el centro de Bogotá, muy cerca de su primera sede.

Considerado como la más importante colección de piezas prehispánicas de orfebrería en el mundo, el Museo del Oro cuenta con cerca de 36.000 piezas originales de oro y numerosas piezas de alfarería y cerámica que narran la historia de las sociedades antiguas, de aquellas que conocieron las técnicas y practicaron el laboreo de metales finos para escribir con fuego y oro, su glorioso pasado.

El museo, localizado en la parque Santander, en el centro histórico de Bogotá, es el más visitado entre los muchos con que cuenta la capital de la República. Permite al visitante abordar una experiencia única, a través de diversas formas y técnicas orfebres para conocer el desarrollo de antiguas civilizaciones que habitaron especialmente las zonas montañosas y los valles de los Andes y del Litoral Caribe.

Existieron, bajo sus tradicionales nombres indígenas, en la mayoría de los casos, caracterizados grupos de laboristas del oro que fabricaron mediante complejas técnicas, diversas piezas que eran usadas como adorno personal, como utensilios para la casa de habitación, para la realización de oficios, como ofrendas en los funerales o en las ceremonias para la adoración a los dioses, entre los que el más importante era el dios sol.

Entre las piezas utilitarias más comunes están las herramientas de orfebrería, agujas y anzuelos, para el adorno personal los peines, collares, orejeras, narigueras, brazaletes y ajorcas. También destacan por su carácter ceremonial los cuencos, los ajuares asociados al ejercicio del poder o de la orientación ideológica por parte de sacerdotes y chamanes.

Entre los artículos mas destacados del trabajo orfebre destacan precisamente los “poporos” que son contenedores de cal (carbonato de calcio) de cuya mezcla con el hayo (hojas de coca secas) resulta la liberación de las sustancias activas de esta planta sagrada, para las prácticas ancestrales asociadas con el poder, la sabiduría y el contacto con los dioses.

También son comunes las representaciones zoomorfas y antropo-zoomorfas en que los animales propios de los diferentes habitats en los que se desarrollaron estas culturas, encarnan el poder y la simbiosis entre lo celeste y lo terreno, entre las deidades y los hombres, entre la luz y la oscuridad, planteando las complejas dualidades del ser.

Entre estas antiguas sociedades se pueden mencionar los Muisca, que habitaron el altiplano cundiboyacense (en el centro de los Andes entre los Departamentos de Cundinamarca y Boyacá) los Tolima, ancestrales pueblos ribereños del río Magdalena, los Zenú o Sinú, laboriosos artistas de la filigrana fundida del Caribe colombiano, los Calima, del centro del Valle del Cauca(sur occidente), los Quimbaya, antiguos pobladores las actuales tierras cafeteras, quienes fueron verdaderos maestros del arte de la metalistería del oro, de la elaboración de piezas de formas globulares y de los finos acabados, especialmente en el bruñido de sus poporos.

Destacan además grupos o culturas como San Agustín y Tierradentro (declaradas patrimonio cultural de la humanidad por Unesco) a través de las cuales es posible conocer el desarrollo de la lítica como expresión funeraria en dólmenes e hipogeos (tumbas subterraneas talladas en roca) y las esculturas de gran tamaño que representan especialmente al hombre-jaguar. Es importante mencionar a los Tayrona, que habitaron desde siempre en la Sierra Nevada de Santa Marta y cuyos descendientes, los Koguí y los Arhuacos, son la memoria viva de la ancestral cultura.

La experiencia final de la visita es el salón dorado, que rememora entre cánticos y sonidos musicales de fotutos y ocarinas, a práctica ritual de los caciques muiscas en un baño ceremonial en la heladas aguas de la laguna sagrada de Guatavita.

El Museo del Oro ofrece servicios como publicaciones, visitas guiadas y audioguías en varios idiomas, tienda de recordatorios y reproducciones de las piezas exhibidas, excelentes artículos de gran calidad para no olvidar esta visita al último reducto de El Dorado. Así mismo apoya labores de educación entre los estudiantes de colegios escuelas y universidades cumpliendo una verdadera función pedagógica de fortalecimiento de los valores culturales de la nación y es visita obligada para todos los foráneos que lleguen o pasen aún sea brevemente por Bogotá.

Por Ricardo Cifuentes Cuadros
DITUR - COLOMBIA

 
   

Rutas
  Ciudades Coloniales
  Rutas Arqueológicas
  Parques Nacionales
  Cumbres Andinas
  Sol y Playa
  ¡Lo Máximo!
  Expresiones Culturales
Museos
Países
  Bolivia
  Colombia
  Ecuador
  Perú

Arriba