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Este
fastuoso Carnaval es inspirado por la Virgen de la Candelaria o del
Socavón, quien motiva año tras año uno de los acontecimientos más
grandes de expresión cultural de América Latina, el Carnaval de
Oruro.
Durante esta festividad se hacen
presentes la fe de los danzarines y el trabajo prodigioso de los
artesanos; ambos constituyen el mayor atractivo de la fiesta.
El colorido en Oruro se multiplica
constantemente y durante tres días y tres noches se aprecia el baile
de más de 50 conjuntos acompañados por hasta 4 o 5 bandas musicales.
El Carnaval de Oruro es una de las
principales fiestas de Bolivia. El año 2001 la Organización para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lo declara “Obra
Maestra del Patrimonio Intangible y Oral de la Humanidad”;
reconociendo así el valor religioso y cultural que expresa esta
festividad a través de la música y la danza.
El historiador Augusto Beltrán
Heredia considera que el Carnaval de Oruro es único en el mundo por
su sentido religioso, el mismo que expresa una simbiosis entre el
mundo autóctono andino y el cristianismo implantado por los
conquistadores españoles.
En la Entrada del Carnaval se
interpretan danzas variadas como la Diablada, la Morenada, el Potolo,
el Pujllay, el Tinku, el Kullawada, los Tobas, los Caporales, la
Llamerada, el Waca Waca, el Suri Sikuris, el Kantus y otras danzas
autóctonas y mestizas que forman parte del patrimonio intangible de
Bolivia.
La danza emblemática del Carnaval
de Oruro es la Diablada, caracterización en la que se representa la
lucha del bien y el mal, en la que intervienen personajes bíblicos
como el arcángel Miguel, las Siete Virtudes que enfrentan a Lucifer
y a los Siete Pecados Capitales.
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