|
Los
pueblos no sólo son paisajes, comida y naturaleza; son tradiciones y
una de sus manifestaciones es la religiosidad que se expresa en las
diferentes advocaciones de Jesús y María.
El occidente de Cotopaxi tiene
mucho que ofrecer. Uno de los santuarios más visitados es el del
Niño de Isinche en Pujilí en la provincia de Cotopaxi. Su mayor
festejo es el 25 de diciembre, donde no faltan las bandas de pueblo
y los villancicos, así como juegos pirotécnicos, misas para el “Pase
del Niño”.
La
devoción a esta imagen colonial de Cristo como niño comienza
alrededor del año 1730, cuando en uno de los fardos que llegaban al
obraje de los jesuitas que funcionaba allí se encontró a una pequeña
figura tallada del niño Jesús.
Los lugareños dicen que desde ese
entonces, la figurita humana ha crecido y como muestra están los más
de mil trajes de todos los tamaños y motivos (General de la
República, pastor, danzante) que se conservan en su santuario. Dicen
que es un niño juguetón y travieso, le fascina jugar en el campo con
las flores blancas y los niños. Como prueba de sus correrías al río
afirman que le han visto con los zapatos sucios y mojados.
Este
Santuario es muy concurrido y venerado por los pobladores de la
región y turistas de todo el Ecuador, se encuentra ubicado en la
hacienda Isinche Grande del Cantón Pujilí, se cuenta que en el
período colonial existió un obraje, más o menos en el año 1742,
entre los bultos de lana que llegaban, se encontró la imagen del
niño Jesús, este acontecimiento fue calificado por la gente como una
señal de que allí se debía construir una capilla.
Poco después, el dueño de la
hacienda construyó la capilla y fue el primer prioste de una fiesta
que se lleva a cabo hasta ahora con la duración de un mes y
veintiocho días. La actividad comienza con el lanzamiento de
voladores, señal de la reunión en la casa del prioste. El prioste,
su esposa, los disfrazados, las bandas de música y los acompañantes,
se dirigen hacia la hacienda de Isinche, y acuden al Síndico para
que autorice llevar la imagen del Niño de Isinche a la procesión, en
la que participan todos los devotos, se desarrolla desde la hacienda
hacia la población de Pujilí.
La
fiesta en el mes de diciembre comprende de tres partes que se
desarrolla en tres días: La Víspera, La procesión y La Misa.
Faltando ocho meses antes de
iniciar la fiesta, el prioste va de casa en casa, pidiendo “jochas”
(intercambio de servicios). Si el dueño de casa acepta dicha
petición, se convierte en “Yura”, cargo que se extiende también a la
esposa. La persona elegida como Yura no podrá negarse a cumplir con
el cargo ya que es de mal presagio. Hay un Yura para cada grupo de
disfrazados.
Participantes:
De este festejo participan personajes como: Los disfrazados Los tres
Reyes (El Rey ángel, El rey embajador, El rey mozo), Los negros de
color, Los “negros blancos”, Los saumeriantes, Las cantoras, El
síndico, El huasicama, El mayordomo, Los caporales, Las chinas, Los
yumbos, Los payasos y monos, Las bandas, Los yuras, todos ellos
cumpliendo con funciones especificas en esta fiesta.
Preparativos:
Un año antes de la fiesta comienzan
los preparativos con la nominación del prioste, que es un comunero
que se presenta, por lo general, de manera voluntaria por devoción
al “Niño de Isinche” (que tiene prestigio de ser milagroso)... desde
ese día se dedican a ahorrar dinero y, si es necesario emigran para
tener más ingresos.
Fuente:
http://www.utc.edu.ec/utc/img/isinche
BITÁCORA 19 Cotopaxi Oeste: coleccionable de El Comercio
La Fiesta Religiosa Indígena en el Ecuador , Cayambe Ecuador, 1995,
Mery Susana Martínez Mosquera, Carmen Amparo Quishpe Mendoza y Nancy
Eugenia Quishpe Sevilla.
|