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Venezuela tiene una cultura popular de la más ricas del mundo,
donde están integrados elementos indígenas, hispanos y africanos. Es
una fusión que se refiere no solamente a los aspectos evidentes,
como son la música, los bailes o la artesanía, sino que abarca
también las modalidades de la vida familiar, la organización social,
la dinámica política, la práctica religiosa e, incluso, las formas
de diversión y el modo de mirar la historia.
Cada
pueblo venezolano, por pequeño que sea, tiene su fiestas dirigidas a
un patrono protector y que abarcan buena parte del santoral. Estas
fiestas patronales se dan con gran pompa y duran varios días, en los
que la plaza se llena y hay diversidad de jugos, bailes, peleas de
gallos, comida de la región y procesiones en los que el santo es
llevado a la calle para que imparta sus bendiciones al pueblo.
“Diablos
Danzantes”, Estado Aragua
Aunque
los Diablos Danzantes más conocidos en Venezuela son los de San
Francisco de Yare en el estado Miranda, esta festividad se realiza
también en otras regiones del país. Aragua es una de ellas.
Posiblemente sea este uno de los estados donde la festividad se
celebra con mayor entusiasmo y en el mayor número de poblaciones. En
Aragua hay Diablos Danzantes en Cata, Chuao, Cuyagua, Ocumare de la
Costa y en la propia capital del estado Aragua, Maracay.
Los
Diablos Danzantes son una de las más vistosas expresiones de la
religiosidad popular venezolana que tiene sus antecedentes en el
siglo XVI español, de allí se trasladó a tierras venezolanas, donde
fue sometida a cambios profundos en la manera de celebrarla.
Esta
ceremonia se festeja el Día de Corpus Christi y consiste en una
representación del triunfo definitivo de Cristo sobre la maldad. De
allí que la vestimenta especial de Diablos que portan los
participantes sea uno de los aspectos más importantes de la
escenificación de este enfrentamiento entre el mal y el bien.
La
fiesta comienza desde muy temprano en la mañana e incluye la danza
ritual en pago de promesas y vestimenta que varía de un lugar a
otro. El vestido consta de camisa y pantalón color rojo en Yare,
mientras que en el estado Aragua el traje es estampado de fuertes
colores cubierto con una capa. Lo más llamativo son las máscaras,
verdaderos ejemplos de creatividad que representan animales
fantásticos de estrambótico y feroz aspecto. En Aragua es común el
uso de la corteza del fruto del taparo para hacer las máscaras, que
son pintadas y bordeadas con lienzo para proteger el rostro.
Los
Diablos, que son miembros de un estricta cofradía, toman la calle.
Se ubican en la puerta principal del templo donde se oficia la misa,
celebran su propio ritual mientras esperan la salida de la procesión
a la que se suman danzando el recorrido y ofreciendo una breve
ceremonia ante los numerosos altares que se instalan a lo largo del
camino. Generalmente van acompañados por el toque de tambor o caja,
de cuatro y por las maracas que portan los danzantes. La festividad
termina con una comida ritual en el hogar de alguno de los miembros
de la cofradía.
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