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Una
de las fiestas más populares de Venezuela es el Carnaval. Días
llenos de papelillos, disfraces, sorpresas y juegos. En todos los
estados del país, niños, jóvenes y adultos, celebran y disfrutan al
son de la música tradicional.
Cada región tiene su manera especial
de festejar el Carnaval. Conoce un poco cómo se hace en cada zona:
En
los estados orientales son tradicionales las llamadas Diversiones
Pascuales, eventos realizados entre la época de Navidad y Carnaval,
donde confluyen manifestaciones teatrales, musicales y
coreográficas.
Es famoso el Carnaval Internacional de Carúpano, en el estado Sucre,
debido a su tradición, vistosidad y atractivo turístico.
En
el Zulia, los mamarrachos y los viejitos conforman el tradicional
desfile de disfraces; en Trujillo, la Muñeca de la Calenda es el
baile en el que hacen aparición los más diversos y curiosos
personajes.
Mérida organiza para las fechas carnestolendas la famosa Feria del
Sol; en el estado Carabobo, el Martes de Carnaval vibra con
diversiones como: la Burra, la Hamaca, el Caimán y el Alacrán.
Otro
de los carnavales más populares de Venezuela, se celebra en El
Callao, estado Bolívar. En este territorio, los primeros pobladores
nativos de las Antillas Británicas y Francesas, dejaron sus
primitivos ritmos de Kalinda y los primeros calipsos, géneros que
aún acompañan las comparsas de carrozas monumentales y bailes
colectivos en el que las madamas, diablos y mediopintos, colocan la
nota sostenida del colorido y la algarabía.
Carnaval del Callao
La
fiebre del oro al sur de Venezuela atrajo a la población de El
Callao una gran cantidad de inmigrantes, en especial de las antillas
británicas y francesas, trayendo consigo el calipso, género musical
que en el país tomó sus propios rasgos y se convirtió en el centro
de la celebración del Carnaval en el estado Bolívar.
En 1853, se fundó bajo el nombre del Caratal, la actual población de
El Callao, la cual se trasladaría posteriormente a las orillas del
rió Yuruari, donde recibió el nombre por el cual se le conoce hoy en
día.
La
explotación minera en el sureño estado Bolívar generó una mezcla de
culturas producto de la inmigración, que enriqueció las tradiciones
culturales de la región, especialmente el aporte afroantillano, que
trajo a la población el calipso y la fiesta del Carnaval.
El calipso no fue sólo
transplantado a la cultura guayanesa, sino que fue transformado,
tomando características propias como: sus fuertes letras, el tono
picaresco con que narra sucesos locales y la utilización de
instrumentos venezolanos como el cuatro y las maracas.
El
Callao, un pueblo minero del estado Bolívar, que ha sido el
escenario de una gran síntesis de culturas, se celebra uno de los
carnavales de mayor tradición y autenticidad en todo el país. Las
raíces africanas y europeas convergen en estas fiestas con su
derroche de calipso caribeño y sus alegres comparsas. Algunos de los
personajes más representativos son las madamas, niñas y mujeres con
coloridos trajes a la usanza de las matronas de Martinica y
Guadalupe. Al frente de las comparsas pasan los diablos, con
elaboradas máscaras y tridentes, y detrás siguen los músicos y
cantantes y la gente que baila al compás del calipso. Los
instrumentos utilizados son los tambores bumbac que se cuelgan del
hombro con una correa, rallos metálicos, cuatros, campanas y
silbatos. Por las calle también rondan los mediopintos, con sus
caras y manos pintadas de negro, lanzando cargas de pintura a los
visitantes que bailan y pasean desprevenidos. Originalmente, los
mediopintos solicitaban donativos a la voz de "¡Medio o pinto!" y
castigaban a los que se negaban rociándolos de pintura.
Son varios días de fiesta, donde
los desfiles de las comparsas levantan el ánimo a cualquiera.
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