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Cajamarca,
departamento ubicado en la Sierra Norte del Perú es conocido por su
Carnaval el cual nos trae a la memoria su inconfundible melodía e
ingeniosas y humorísticas letras. Sus coplas improvisadas y
matarinas contienen también versos pícaros y amorosos, cantados a
contrapunto.
Desde
las diez de la mañana hasta bien entrada la tarde del Domingo de
Carnaval, el corso recorre la ciudad con el Rey Momo acompañado de
las patrullas y comparsas, bailando y cantando por las calles. Por
las noches los bailes de antifaces, noche de reinas, unshas,
cortamontes y cuyadas son la diversión de los cajamarquinos y sus
visitantes hasta la madrugada. Los carnavales cajamarquinos son
ricos en expresiones culturales y tradicionales como por ejemplo, el
concurso entre los cinco barrios de Cajamarca, que se alistan todo
el año para la contienda musical.
Los
pueblos del interior exhiben en los corsos los productos que los
hacen famosos: el vino de Cascas, las hortensias de Chugur, las
chirimoyas de Cunish, las guitarras de Namora, las limas y naranjas
de Coyna, los curanderos de Corisogorna, y los inigualables
sombreros de Celendín y Asunción.
El
punto culminante es la entrada del Ño Carnavalón. Este festivo
personaje, que marca el final del carnaval, y baja a la ciudad
acompañado de comparsas, patrullas, cabezones, llenando el espíritu
de alegría, huayno, marineras y cashuas, junto con alguno que otro
ritmo moderno. Algo característico del corso carnavalesco son las
Comparsas de payasos.
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