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EXPRESIONES CULTURALES

Fotos:
-Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de
Colombia
-Corporación Nacional de Turismo de Colombia |
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Breve Reseña |
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“Si es una bandeja paisa, un ajiaco santafereño, una cazuela de
mariscos o un viudo de pescado, cualquiera que sea ese plato típico
regional, siempre sabrá mejor en tiesto de barro y con cuchara de
palo, y si es una mazamorra chiquita, ni hablar”
Es
el decir de la gente, de la que sabe de tradiciones y secretos
culinarios y que ha compartido con los laboriosos artesanos el
trabajo de la tierra y el amor por lo propio. Solo así se entiende
que en lugares como La Chamba y Chipuelo en el municipio del Guamo y
El Colegio en el municipio de Flandes (ambos en el Departamento del
Tolima) se pueda sentir la esencia de la madre tierra siendo
modelada con los sueños y las ilusiones de los ancestrales
habitantes del ardiente valle del Río Grande de la Magdalena. Allí,
de bien antiguo en el tiempo, sus gentes han fabricado tiestos de
barro negro y ocre que han usado como menaje y ornamento de sus
casas, como dádiva para los dioses y ofrenda para sus muertos. La
tradición alfarera hace parte de la memoria cultural de estos
pueblos descendientes de los bravíos panches y pijaos.
En estos tradicionales centros artesanales el oficio de la
alfarería es la principal actividad económica, emplea familias
enteras y su producción llega a buena parte del país, sin embargo
pocas personas conocen realmente estos lugares.
Visitar
estos candentes parajes tolimenses es descubrir una arraigada
tradición que hoy puede verse en la fabricación de sencillos y
tradicionales hornos y en la delicada manufactura de numerosos
elementos utilitarios de fino barro sacado en bloques de las capas
del subsuelo, que en medio de extensos cultivos de arroz, sorgo y
algodón hace que el barro también germine.
La cocción se realiza en hornos de barro en los cuales se
depositan la piezas, dentro de otras más grandes, alcanzando así
mayores temperaturas y la vitrificación que les da la condición de
refractarias; una vez la arcilla en cocción alcanza un color rojo
intenso se les retira del horno y se les da la coloración deseada,
entre la que destaca el negro brillante, característico de los
tiestos de La Chamba.
Se producen recipientes para la cocina como teteras y cazuelas,
para la mesa, platos, tazas y bandejas y otros numerosos utensilios
para el hogar, como lámparas, jarrones, floreros y pebeteros.
Sin
embargo los artesanos no se han limitado a producir estos objetos
tradicionales, sino que han convertido su trabajo en un producto
complejo, resultado de sus tradiciones culinarias. Es el caso de El
Colegio, que orienta su producción a la fabricación de las cazuelas
que han de servir como empaque para el manjar de leche (arequipe)
preparado en Flandes (la cabecera municipal) y que se ofrece a los
viajeros que transitan por la carretera que lleva a Neiva , o desde
el sur hacia Bogotá.
En Chipuelo, lugar que debe su nombre a la abundancia de árboles
llamados “chipuelos” se conserva también esta tradición artesanal,
pero matizada de nuevas experiencias de diseño que permiten a sus
productos rivalizar con el aluminio, el vidrio y el plástico en la
práctica vida moderna.
Para
visitar estos centros artesanales el visitante se puede desplazar
desde Bogotá (3 horas por carretera), o llegar vía aérea a Neiva,
por el sur o a Ibagué por el centro occidente y con trayectos
adicionales carreteros de una hora aproximadamente. En estas
ciudades capitales de Departamento, se encuentran toda clase de
servicios de alojamiento, transporte y gastronomía, para satisfacer
los múltiples intereses de los turistas y visitantes en general.
Por Ricardo Cifuentes Cuadros
Dirección de Turismo - Colombia
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