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Alasita... fiesta de la abundancia
La “Alasita” es la fiesta de la abundancia significa “comprame”,
variación a su vez del verbo althaña (en aymara) comprar.
Esta
fiesta se celebra en honor del diminuto ídolo denominado “ekeko”.
Cada 24 de enero, año tras año en la cuidad de La Paz , Capital del
departamento cede de gobierno, se inaugura esta fiesta con la
apertura de una feria en la que se exponen gran cantidad y variedad
de productos en miniatura elaborados a base de hojalata, yeso,
madera, cuero y otros.
El significado más importante que tiene este
acontecimiento “religioso” y “supersticioso”, es la esperanza de que
todo lo adquirido en miniatura se convierta en realidad, durante el
año. Por esta razón mucha, gente pone en práctica esta creencia,
comprando miniaturas que tienen que ver con casas, movilidades,
billetes, alimentos, títulos de propiedad, títulos académicos, ropa,
herramientas de trabajo, electrodomésticos, muebles y en fin la
cantidad de productos que se ofrecen es interminable.
Se
cree que mientras mas puntual sea uno en sus compras, las
posibilidades de que sus deseos se conviertan en realidad, son
mayores, vale decir de que la compra se la debe realizar justo a las
12:00 del medio día.
Otro aspecto importante en la fiesta es la
“ch’ alla” de lo adquirido. La ch’alla es un ritual celebrado por un
“yatiri” (sabio aymara). Los elementos que se usan para dicha ch’
alla, son la coca, alcohol, esencias andinas. Posteriormente, todo
lo adquirido, pasa por la bendición del sacerdote católico.
La inauguración de la fiesta está cargo de
las autoridades Municipales, en este caso del Alcalde de la ciudad
de La Paz, asimismo asisten invitados especiales como el Presidente
de la República.
Este año, el Excelentísimo Presidente de la
República, Carlos Mesa recibió varios regalos de parte de los
expositores de la feria, lo mismo sucedió con el Alcalde. Por
ejemplo algunos regalos fueron: un bastón de mando, muchos
billetitos, una Ley de Hidrocarburos y otros.
El Ekeko
El
Ekeko era considerado por los antiguos Kollas como el dios de la
fortuna y la prosperidad. Según las creencias, este ídolo se
encargaba de traer al hogar fortuna y alegría y ahuyentaba las
desgracias. Debía ser el compañero inseparable de la familia. Entre
los pobladores antiguos, no existía choza en la que no se veía el
pequeño dios cargado de frutos menudos de la cosecha o retazos de
tela y lanas de colores.
La fiesta del Ekeko se celebraba en
el solsticio de verano. Allí los pobladores reunían de sus cosechas
los elementos más extraños, si alguien no los tenia debía recoger
piedras de formas también extrañas y luego cambiarlas por objetos y
nadie podía negarse a este intercambio. Al haberse restablecido la
fiesta del mercado de miniatura donde los indios practicaban el
intercambio de estos objetos pequeños por monedas de piedra, se
estableció paulatinamente el culto al legendario Ekeko, dios de la
abundancia. Que se según investigadores del período prehispánico y
virreinal, el EKEKO, es un dios prehispánico que posiblemente se
remonta al período clásico de la cultura Tihuanacu, (200 A.C.-700
D.C.), que según unos investigadores ejercía amplio dominio sobre el
fuego del cielo y según otros investigadores tenía relación con el
trueno y el rayo.
La esfinge de este dios, se
representó en las culturas prehispánicas, especialmente en Tihuanacu,
como un personaje masculino, jorobado y el sexo en erección. Un
hermoso ejemplar de esta representación se conserva en los Museos
Municipales de La Paz.
En
su forma actual, el EKEKO es una figura en miniatura, con la cabeza
grande, que se une con el cuello corto a un tronco amplio de ancha
barriga y brazos y piernas cortas. Va vestido con una corta
chaquetilla, abierta y lleva pantalones algo cortos, sostenida por
una ancha faja a la cintura. Sobre el cabello negro con cortas
patillas, se le coloca el Chullo o Llucho tradicional de los
indígenas altiplánicos y encima un sombrero blanco o ligeramente
gris de lana. Lleva en el rostro un bigote corto y la boca abierta.
La figura del EKEKO, no esta
completa sino se la “carga” de todos los productos, que en
miniatura, se venden en esta feria de Alasita que se celebra el 24
de enero, fiesta de la Virgen de La Paz, patrona de la ciudad desde
el siglo XVI. La carga consiste en todas las cosas necesarias de la
vestimenta y de la alimentación, amén de los implementos de trabajos
de diversos oficios y artículos de viaje. El EKEKO se lo conserva en
las casas paceñas en lugar adecuado y en determinados momentos del
año, se lo hace fumar, prendiendo un cigarrillo y se “Challa”
poniéndole serpentinas y mixtura, con la creencia de atraer
abundancia al hogar, todo el año.
La
tradición pasó a través de la conquista española al periodo
Virreinal, en el cual se produjo un mestizaje. En el mundo de los
siglos XVI - XVII y XVIII, se conservó la figura, pero se la
cristalizó, permaneciendo viva en el presente.
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