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Hacia el nororiente de la Sabana
de Bogotá se extiende el departamento de Boyacá, tierra verde y
fértil poblada por gente de arraigadas costumbres ancestrales.
Boyacá fue centro importante durante la Colonia y en los días de
la Independencia sirvió de escenario de batallas heroicas y
decisivas. Por eso sus caminos llevan el sello del pasado y sus
pueblos pintorescos , colmados de iglesias, monasterios y casas
antiguas, remontan la imaginación del viajero a otras épocas.
Boyacá es, además, tierra de hábiles artesanos, y tanto en sus
mercados locales como en las tiendas de artículos típicos se
encuentra una gran variedad de productos elaborados con
materiales de la región. Para visitar Boyacá es aconsejable ir
sin prisa, a fin de disfrutar sus hermosos paisajes, su aire
fresco y puro, su ambiente apacible y sus platos típicos.
El departamento de Boyacá está
sembrado de pequeños pueblos campesinos imposibles de enumerar
en su totalidad, pero que se van descubriendo a medida que se
recorren sus caminos y veredas. Además de los lugares ya
mencionados, puede visitarse, entre otros, Sogamoso, en donde se
encontraban en tiempos prehispánicos la Ciudad del Sol de los
Muiscas, habitantes de la región. Muy cerca queda la hacienda
Suescún, una casona típica convertida en agradable y tranquilo
hotel. Algunos pueblos muy bellos de las cercanías son Tibasosa,
Tópaga y Monguí.
El departamento de Boyacá tiene
una gran tradición artesanal. En sus pueblos se consiguen
artículos hechos de todo tipo de materiales, pero sobre todo
cestos, cerámica y tejidos de lana. Entre los muchos objetos
típicos son especialmente famosos las cobijas y ruanas de Nobsa,
así como sus tallas de madera; la cerámica de Ráquira, que
comprende ollas, chorotes, juegos de tinto, materas y objetos de
adorno; la talla miniatura en tagua de Tinjacá y Chiquinquirá;
los canastos de caña chin de Tenza; los tejidos de Iza; la
madera, los cueros, los tejidos y la cestería de Somagoso, y los
tejidos de fique de Tipacoque. Por otras partes hay tiendas en
donde se consiguen los productos típicos de toda la región.
Además, en muchos pueblos se realizan mercados artesanales, sin
duda la mejor forma de aproximarse tanto al producto como al
artesano que lo elaboró.
La mayoría de los pueblos de
Boyacá están conectados por carreteras pavimentadas que se
recorren fácilmente en medio de grandes sembrados de papa, trigo
y cebada. Partiendo de Bogotá, se toma la Autopista Norte que
conduce a Tunja, distante 137 kilómetros de la capital. Catorce
kilómetros antes de llegar a Tunja se encuentra el Puente de
Boyacá, lugar conmemorativo de la decisiva batalla allí librada
el 7 de agosto de 1819, cuando el ejército libertador derrotó a
las tropas españolas y selló la independencia.
Adriana Corssy
Colombia
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