P
ARTICIPACIÓN SOCIAL

Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo

Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006

Ciudad-región: nuevo espacio para la gobernanza y el desarrollo territorial

Intervención de Yehude Simon,
Presidente de la región de Lambayeque, Perú
 

Muy buenas tardes a los hombres y mujeres que nos acompañan en este evento. 

Quiero empezar agradeciendo la invitación hecha al gobierno regional de Lambayeque, a la Comisión Europea, al gobierno de la República de Corea, por cierto la Comunidad Andina, mi alegría de estar nuevamente en un evento con Saúl Pineda, el hecho de conocer a Sergio Fajardo, que ya no es solamente de Medellín sino también de toda América, porque donde voy hablan de él y siempre en términos positivos, el reencuentro con Marcelo y con toda las personas que en algún momento nos conocimos. 

Creo que hay un avance cuando se habla de ciudadanos y ciudadanas. Ya no hablamos solamente de hombres, también hablamos de mujeres y creo que ya eso es una cosa positiva para toda América y sobre todo para las mujeres que siempre luchan por la igualdad y por la integración en la actividad política y llego a este evento una coyuntura bastante compleja, tanto para el Perú, como para América. En el caso de Perú, en las elecciones nacionales, que en las próximas semanas seguramente empezará todo un debate, ojalá que sea de ideas, para fijar, en el caso nuestro, para los provincianos un tema que es fundamental, que es el proceso de la descentralización y la regionalización, pero también en el caso de la Comunidad Andina, la posición que asusta, con la salida de Venezuela de la Comunidad Andina, el Grupo Andino y que nos preocupa, pero que no nos debe hacer sentir débiles. Al contrario, que debe impulsar, sobre todo a los países que están en el Pacto, a los países andinos, fortalecer esta comunidad, porque creo que es fundamental para el desarrollo de nuestros pueblos. 

Yo estoy completamente convencido de que si hacemos todos fuerza, haremos recapacitar al señor Hugo Chávez, para que vuelva, más que él, el pueblo de Venezuela, a un sitio de donde no debe salir. Si hay una justificación del presidente Chávez, por el Tratado de Libre Comercio, habrá que debatirlo, pero nada justifica quebrar, romper el sueño de Simón Bolívar, para poder estar en mejores condiciones.  

Yo también venía para poder interpretar la exposición de Joan Prats. Lamentablemente ya se explicó que no está por razones de salud, pero voy a comentar algo de mi experiencia, como presidente regional y de este proceso de regionalización que vive el país.  

Estamos tan poco integrados en América, que yo estuve hace algunos años en México y cuando algún mexicano le dije de dónde venía, me preguntaron que si Lambayeque o Chiclayo quedaba en la India. Y ahora, llegando aquí, a un lugar mucho más cercano que la India, a Colombia me entrevistan y les digo que soy de Chiclayo y me preguntan que si Chiclayo o Lambayeque quedan en Bolivia, lo que demuestra que no nos conocemos. Conocemos Lima y seguramente Cuzco, por ser la región de los incas, pero muy poco conocen la región de Lambayeque, que es la región de los mochicas, antes que los incas. Entonces ese es el Perú y esa es la América. 

Para llegar a Lambayeque, el alcalde de Cuenca si quiere ir en avión tiene que ir primero a Lima y de Lima agarrar un avión que va a Chiclayo. Pero si él agarrara carro llegaría en dos horas a Chiclayo, porque está mucho más cerca Lambayeque que Lima, quiere decir que todos los visitantes que quieren llegar a Machu Pichu o que quieren llegar a un museo, que para nosotros es uno de los museos más lindos de América, el museo del señor Sipán, tienen que pasar por Lima. 

Perú es uno de los países más centralizados de América, no tienen que envidiarnos y nosotros veníamos luchando por el proceso de descentralización, no desde el siglo XX, sino desde el inicio de nuestra vida republicana. Es más, a pesar de que el imperio incaico muchos peruanos lo ponemos como un sueño,  era profundamente centralista. Cuando llegó la colonia siguió en el centralismo y en toda esta época republicana ha sido centralista. Este centralismo ha hecho que prácticamente el Perú sea un país con una cabeza gigante, que es Lima y con un cuerpo raquítico, que son provincias. Pero el problema del centralismo ya no sólo se radica en Lima, sino también en las grandes ciudades del norte o en las grandes ciudades de toda la costa.  

En el Perú hemos tenido hasta siete intentos descentralización y todas fracasaron. El intento más cercano fue en 1986 donde se hizo una descentralización, pero desde el Congreso de la República y desde el Ejecutivo y fracasó. Y fracasó,  primero porque el Congreso y el Ejecutivo nos plantearon a los provincianos cómo deben formarse las regiones e hicieron integraciones, muchas veces no deseadas por los propios provincianos. Hay una región en el Perú que se llama San Martín, que intentó juntarse con un departamento que se llama La Libertad y ponerle el nombre de la región Víctor Raúl Aya Toro, un gran pensador peruano, pero evidentemente la gente de San Martín, que era parte amazónica, no quería saber nada absolutamente con La Libertad, y ahí vino el fracaso del proceso de regionalización. 

Segundo, no hubo una elección de los presidentes regionales, sino que hubo una imposición del Ejecutivo. Entonces este proceso, que pudo haber sido el inicio de hace 20 años del proceso de regionalización, fracasó, y en el Perú siempre las dictaduras, todas las dictaduras terminaron centralizando el poder, mientras que la democracia trataba de descentralizarlo. La experiencia más bonita que tuvimos en democracia fue la del expresidente, el arquitecto Fernando Beláunde Terry, que empezó el proceso de descentralización con las municipalidades, y  lamentablemente no se dio un paso más adelante. 

El proceso de regionalización que estamos viviendo actualmente es muy lento, pero creo que, a pesar de la dificultad que tenemos, va por buen camino. Es un proceso que va a demorar entre 25 a 30 años, sin lugar a dudas, pero ya es irreversible. Y es irreversible porque los provincianos tomamos conciencia de lo que significa la descentralización. Estamos hartos no de los provincianos limeños, sino de la clase política que se va afianzar en Lima, congresistas que salen elegidos a nivel de toda la provincia, en elecciones generales, pero una vez que llegan al gobierno central o llegan al parlamento, se vuelven más limeños que los limeños. Entonces ya no se van a resolver los problemas de sus regiones, sino que van a resolver los problemas personales. Como lo dijo el alcalde Sergio Fajardo, hay que hacer una transformación de la política, pero hay que hacer también a la vez una transformación de la persona. Si no se transforma la persona, es muy difícil transformar la política. Yo soy un político que tiene 25 años metido en esta actividad. Siempre me arriesgué a participar y creo que es una obligación de los ciudadanos, de la sociedad civil y de los políticos profesionales, participar para desarrollar su país.  

¿Cuál es mi experiencia como región? Primero, encontrar que en el Perú en 1940 la población urbana era de 70 a 75% y la población rural era entre 20 y 25%. Hoy en día, la población urbana de Perú llega casi al 85% y la rural al 15%. Es decir, todos se van a la ciudad. Los jóvenes que viven en la costa que es más desarrollada que la sierra o la selva se van a Lima y los jóvenes que viven en el campo se van a las capitales de la costa y van dejando completamente la parte rural. En el Perú tenemos 52% ó 53% de pobreza y es lamentable porque es una pobreza que se refleja no solamente en la ausencia de un sueldo decoroso, sino que se representa en una desocupación y subocupación que bordea casi el 60%. En el Perú casi el 80% de la población rural no tiene agua, ni desagüe y no tiene electrificación. Nuestro presidente de la República, el doctor Alejandro Toledo, impulsó un proceso educativo a través de la informática, que llamó el plan Guacarán y le entregaron a los colegios rurales computadoras, pero el campo no tenía luz. Esa es nuestra realidad.  

Empezamos el proceso de descentralización con elecciones. Por primera vez teníamos elecciones de presidentes regionales y sin presupuesto. Por ejemplo, mi región, Lambayeque, tiene para inversión pública solamente 3 millones y medio de dólares ó 4 millones para inversión pública, eso significa que hay que hacer carreteras, hay que invertir en educación, hay que invertir en salud, hay que invertir en todo lo que significa transformar nuestra ciudad de Lambayeque y si yo hago una carretera, con una sola obra yo no haría absolutamente nada. ¿Entonces qué decidimos? Primero decidimos forjar lo que se llama la identidad regional, si no forjáramos nosotros nuestra identidad como región o como país estamos perdidos. Y la identidad peruana está muy subestimada, con la experiencia del gobierno corrupto, totalmente corrupto del ingeniero Fujimori, donde se le robó al país, se vendieron las empresas estatales y se hicieron  algunas obritas, colegios, poniendo luz en algunos lugares pobres, pero llevándose a la patria el 80% de lo que se tenía, y además vendiendo nuestra propia identidad. Se vendían los pasaportes y la identidad nacional. Entonces, muchos peruanos incluso querían hacerse la operación en los ojos para parecer japoneses. Habíamos perdido la identidad y nuestra decisión como región Lambayeque es: nosotros somos mochicas, somos cholos y, por lo tanto, vendamos nuestra identidad como mochicas y comenzamos a hacer una serie de invitaciones, por ejemplo, a los embajadores de Europa. Normalmente cuando el embajador va a la región o a la capital lo recibe el presidente de la República en Palacio de gobierno, o lo reciben los presidentes regionales en la oficina de la región o en los municipios. Yo decidí que a todos los embajadores que nos visiten primero les preguntaba si iban a trabajar o iban a hacer turismo. La mayoría de embajadores nos decía que iban a trabajar. Entonces decidí llevarlos al campo, y allí nuestra gente no los recibía en el español, sino en nuestro dialecto, que es el muchic. El embajador me decía ‘no los entiendo’, y yo les decía a usted tampoco le entienden cuando habla en alemán.  

Logramos hacer que nuestros cholos se sientan identificados con su cultura y el embajador alemán sienta no solamente lo que significa Lima o lo que significa Lambayeque como la gran ciudad, sino lo que significa el campo. Y pudimos ir obligándolos, sensibilizándolos para, a través de cooperación internacional, poder hacer una serie de obras.   

Segundo, en el Perú, como en toda América Latina, el otro problema es el de los políticos corruptos. La mayoría de políticos y de presidentes nacionales terminaban sus períodos siendo acusados por corrupción. Cada uno de ellos cuando ingresaba decía no habrá borrón ni cuenta nueva y todos terminaron borrando y hubo robos nuevos. La población terminó desconfiando de la clase política, que es lo mismo que sucede seguramente en toda América.  

Lo que decidimos como gobierno regional Lambayeque es ser fiscalizados todos los días por la sociedad civil, es decir, hacer una política de transparencia. Yo estoy hoy en día aquí con ustedes y la página Web, la ventana de mi gobierno regional, tiene que saber dónde está su presidente regional, qué está haciendo, qué está hablando, con quién almuerza. Si yo, por ejemplo, almuerzo con un empresario, qué está conversando con el empresario, prácticamente un poco, que uno pierda la vida privada, pero va haciendo que la población tenga confianza en la nueva clase política.  

Entonces era identidad, lucha contra la corrupción y no pelearse con los alcaldes, porque nosotros tenemos tres gobiernos, el gobierno nacional, que es el central; gobierno regional, que es el intermedio; y el gobierno local, que es el  municipal. Entonces, al margen del color político, decidimos hacer alianzas con todos los alcaldes. ¿Por qué? Porque para nosotros las venas de la democracia, el lugar más cercano que tiene la población con el poder, es con los municipios.  

Entonces decidimos colaborar con todos nuestros municipios, juntando el pobre presupuesto que tenemos nosotros con el presupuesto de ellos, pero tomando además una decisión que para mí ha sido fundamental y que muchos políticos critican: Decidimos no invertir como gobierno regional un centavo en hacer monumentos, en hacer arcos o plazas, que le corresponde más a los municipios. Nos dedicamos a invertir más en lo que es educación y salud, exclusivamente en las zonas rurales. La idea nuestra es que la gente del campo no emigre del campo a la ciudad, sino hacer que la gente que vive en la ciudad y que alguna vez fue rural, vuelva al campo. Estamos haciendo escuelas, aulas, centros de salud, para que la gente sienta de que el Estado existe y, de esa manera también, evitar a futuro situaciones de violencia política. 

Además le agregamos otro factor que era la alianza público-privada. Les decíamos a los empresarios, así como nuestro alcalde nos decía, hay que arriesgarse a participar. Nos arriesgamos a participar y yo tomé la decisión de invitar a los empresarios para que ellos se arriesguen a participar en la descentralización, porque los señores empresarios son muy críticos, critican a la clase política, critican a la izquierda, critican a este, critican al otro, pero ellos no se la juegan. Entonces decidimos invitarlos para que se la jueguen por el proceso de descentralización y logramos hacer, por ejemplo un gran proyecto hidroenergético, que se llama Olmos, que nuestro pueblo lo esperó durante 80 años. Hicimos una alianza con el gobierno central, con la empresa privada. Con una inversión de más o menos 250 a 300 millones de dólares, ese proyecto es una realidad hoy en Lambayeque. Se ha comenzado a realizar y la población ha tomado conciencia de que cuando hay una conducta transparente y que cuando hay alianzas y en lugar de enfrentamientos hay posibilidades de tender puentes al empresario y a la clase política, y se puede avanzar. Ahora la imagen de Lambayeque es otra. Hoy Lambayeque no es un pueblito y se ha convertido en una ciudad. 

Por otro lado, estamos desarrollando la agroindustria, que es fundamental. Tenemos unas críticas al TLC. Creemos que el Tratado de Libre Comercio puede ser importante, pero, a diferencia de Estados Unidos, de Chile y si no me equivoco del propio Ecuador y creo que Colombia, mientras los gobiernos apoyan a sus productores, nuestros gobiernos que han entrado en una política extremadamente neoliberal dejan a la aventura a los campesinos. En el Perú el 90% de la tierra  está en manos de pequeños productores. Entonces, si no hay protección mínima a esos productores,  evidentemente la población reacciona mal con el Tratado de Libre Comercio, no porque sea malo. Creemos que es un tratado importante y hay sectores que se pueden beneficiar, pero si no hay una protección, entonces tenemos dificultades. Por eso es que el antisistema en el Perú funciona. En el Perú no vemos con simpatía cuando se gobierna a espaldas de la población o cuando se ignora a la sociedad civil. 

Otra de las cosas que nos ha dado muy buenos resultados es que no trabajamos al margen de la sociedad civil. En los principales campos de desarrollo nuestro, que son el turismo, la agricultura y la pesca, hemos comprometiendo a los sectores organizados y los hemos organizado. Por ejemplo, ellos nos dicen qué cosa esperan del gobierno regional para impulsar el turismo. Si triunfamos, los felicitamos y si fracasamos decimos que ellos tienen la culpa, porque no han sabido dar buenos argumentos para poder desarrollarnos.  

Creo en la integración. Necesitamos no solamente integrarnos como peruanos, en juntar departamentos para hacer regiones, sino que el sueño nuestro -y aprovecho la presencia del hermano de Cuenca- es no hacer solo una región en el Norte y la Sierra del Perú, sino llegar hasta las provincias del sur de Ecuador, porque tenemos cosas en común. Se hablaba de los cañarís, que es cultura nuestra, hablamos de sipán y mochicas, que  tuvieron su origen en la parte sur de Ecuador, lo que significa que somos un solo territorio, que somos una sola cultura y si somos capaces de juntar a los subestados, estoy seguro de que América estaría en muchísimas mejores condiciones que hoy. Muchas gracias.