|
PARTICIPACIÓN
SOCIAL
Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo
Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006
Ciudad-región: nuevo espacio para la
gobernanza y el desarrollo territorial
Segunda Intervención de Sergio Fajardo
Alcalde de Medellín, Colombia
Tengo
varias preguntas, pero fundamentalmente están en dos categorías.
Una será la coincidencia de este foro de ciudadanos y ciudadanas
en momentos en que el mismo concepto de Comunidad Andina se pone
en cuestión, con el anuncio del gobierno de Venezuela de la
intención de retirarse de esta comunidad. Sin duda, pues,
Venezuela es, como cualquiera de los países andinos, absolutamente
necesario para poder hablar de la Comunidad Andina. Entonces,
efectivamente lo que aparece es la inquietud acerca de qué sentido
tiene nuestra Comunidad Andina. Yo no soy el presidente de
Colombia, ni mucho menos, pero hay inquietudes de esa naturaleza
con respecto a qué pienso yo como alcalde de Medellín. Acabar con
la Comunidad Andina puede ser un testimonio de nuestra
mediocridad, de nuestra incapacidad de relacionarnos.
Evidentemente es posible que tengamos que cambiar esa Comunidad
Andina. No tengo la menor duda de que tenemos que mirar la forma
de integrarnos con los otros países de Suramérica y también de
América Latina, pero rechazar y destruir el terreno que nosotros
tenemos y dejarlo de lado es un testimonio de nuestra mediocridad
y de la incapacidad de relacionarnos. No entiendo cómo, por
ejemplo, Colombia y Venezuela no vamos a mantener una relación
profunda, independientemente de discrepancias que pueda haber en
el nivel político, como parte de la comunidad internacional. Si
algo tenemos que aprender es a ser capaces de vivir en medio de
discrepancias y de visiones distintas de lo que significamos cada
uno en ese contexto internacional. Pero destruir esa comunidad y
dejarla de lado yo creo que es un error muy grande para nosotros
como latinoamericanos.
Nosotros hemos sido capaces de hacer tantas bobadas, que podemos
hacer otra más. Pero los latinoamericanos no nos merecemos que
nosotros mismos no seamos capaces de avanzar en la integración,
cuando más se necesita y más tenemos que fortalecernos. Creo que
para Colombia, y para Medellín, Venezuela es un país muy
importante en el sentido cultural, en el sentido comercial, en el
sentido político, repito, así haya discrepancias en algunos
espacios políticos. Pero yo creo que sería una gran pérdida para
nosotros en Colombia y Medellín, en particular, y en Antioquia me
atrevo a decir, que esa Comunidad Andina de Naciones perdiera a
Venezuela como uno de sus principales protagonistas. Sería una
lástima y creo que se puede transformar, se puede cambiar, se
pueden discutir las incomodidades que se tengan, pero destruirla,
a mi modo de ver es un gran error que se cometería. Así sea dentro
de cinco años, que formalmente termine de existir de acuerdo a los
reglamentos que existen, pero ojalá que quienes tienen esa
responsabilidad sean capaces de encontrarse y de reencontrarle una
nueva cara a esa Comunidad Andina en este siglo XXI.
Hay
observaciones como la de Orlando Cetina, de Caracol Leticia, y es
un reto que acá en Medellín no lo vivimos directamente: la
integración en las fronteras. ¿Cómo somos capaces nosotros
integrarnos en esas fronteras? No hemos sido capaces de hacerlo
todavía muy bien, a pesar de que, como ocurre siempre, las
comunidades terminan integrándose, independientemente de los
gobernantes. Las comunidades, las personas comunes y corrientes
terminan haciendo la integración, y van muchas veces más adelante,
que de la forma como va respondiendo el aparato político.
De
otro lado, nos planteamos también las inquietudes que yo sugerí
con respecto a lo que sucede aquí en nuestra ciudad, en nuestra
área metropolitana, la incapacidad que tenemos nosotros también de
encontrarnos. Pues yo soy parte de esa incapacidad y muchas veces
son tan abrumadoras las tareas que tenemos en el trabajo, en el
día a día de cada una de nuestras ciudades, que somos incapaces de
levantar un poco la mirada para entender lo que ocurre a nuestro
alrededor. Pero, repito, cuando la política esté restringida a
intereses particulares y cosas menores, no vamos a ser capaces de
mirar nuestra unión.
Tenemos una institución, que es el área metropolitana del Valle de
Aburrá. El alcalde de Medellín es el presidente de esa área
metropolitana, incluso al alcalde de Medellín a veces se le
denomina el alcalde metropolitano. Pero yo creo que nos hemos
quedado muy cortos, muy cortos, en pensarnos como región y, a
duras penas, tratamos de entendernos como región, en el terreno
ambiental, porque tenemos un río que nos une, un río que nos
conecta, que tiene que ver con la vida de cada uno. Pero no hemos
sido capaces en esta área metropolitana de trascender los
intereses particulares de cada municipio en beneficio común e
identificar esos proyectos que nos tendrían que jalonar a todos.
Creo
-como lo dicen Marcelo y Yehud- que en el terreno local y regional
vamos hacer muchísimas cosas que sobrepasan lo que se haga en
niveles nacionales. Nosotros con Cuenca tenemos que ser capaces de
encontrarnos, de trabajar. Con Marcelo, por ejemplo, desde la
primera vez que estuvimos juntos acá, hemos pensado en el tema de
los servicios públicos. ¿Cómo puede trabajar Medellín con Cuenca?
¿Cómo podemos ir aprendiendo? De hecho van a pasar muchas cosas,
independientemente de quién esté de presidente en un país o en el
otro, porque en el terreno local es donde están las mayores
fortalezas de nuestras comunidades, de nuestra cultura, de nuestra
capacidad de integrarlas.
En
fin, esas son las dos inquietudes más grandes. A mí a veces me
dicen que por qué no arranco yo. Tendríamos que ser capaces, pero
tenemos que ir avanzando en lo que estamos haciendo. En Medellín
ya dimos un salto gigantesco en tener por primera vez un
movimiento cívico independiente dirigiendo los destinos de la
ciudad. Tenemos un esfuerzo muy grande en estos cuatro años y
tenemos que seguir adelante sin reversa. Tenemos que preservar lo
que hemos avanzado, cerrar las puertas del regreso a entender la
ciudad como un negocio, por intereses particulares que van en
contravía de los intereses generales y perseverar e ir
profundizando. Si nosotros somos capaces de mantener este camino,
de hacer las modificaciones a que haya lugar, y seguir
profundizando en lo que avanzamos, tendremos, en un paso más
adelante, la capacidad de empezar a unirnos en las diferentes
regiones.
De
hecho, y es muy emocionante, cómo de otras ciudades, acá muy cerca
de Medellín, y de muchas partes nos empiezan a buscar y nos dicen:
¿Qué es lo que están haciendo ustedes de Medellín? ¿Cómo nos
podemos ir encontrando? Eso significa que el trabajo que hemos
hecho, a pesar de que tocamos los intereses de unos que se
resisten a entender la profunda transformación que estamos
liderando, va calando. Y ahí es donde está el éxito, en las
personas que descubren su papel, que empiezan de individuos a ser
ciudadanos y a hacer conciencia de que las cosas sí se pueden
hacer.
|