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PARTICIPACIÓN
SOCIAL
Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo
Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006
Ciudad-región: nuevo espacio para la
gobernanza y el desarrollo territorial
Intervención de Sergio Fajardo,
Alcalde de Medellín, Colombia
Buenas
tardes. En nombre de nuestra ciudad, un gran gusto de tenerlos y
tenerlas acá, Marcelo, Judith, a Saúl, nuestro medellinense,
antioqueño infiltrado en la Comunidad Andina de Naciones, un gusto
que vuelva a su casa, por supuesto donde tantas contribuciones ha
hecho para el desarrollo de esta ciudad y a todas las personas de
acá de Medellín, que siempre es bueno encontrarnos en diferentes
instancias, momentos, para discutir diferentes temas, repasar y
meditar un poco sobre lo que nosotros hemos hecho.
Señor
moderador, yo le voy a decir a usted que yo no tengo preparada
ninguna presentación, por una razón muy sencilla, porque yo venía
a escuchar al señor Joan Prats, y la idea era que lo que dijera
él, lo íbamos a comentar, pero con la tristeza que me da de no
haber tenido la oportunidad de conocer a Joan Prats, a quien he
leído en múltiples ocasiones a través de la Internet, en la página
del Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña, a quien
leo regularmente y con quien esperaba poder intercambiar algún
tipo de opiniones, sobre los conceptos que ha venido él
desarrollando. Entonces yo voy a compartir con ustedes dos o tres
ideas que traigo en mente, tocan de alguna forma con el tema que
nos está convocando en esta primera reunión, pero que después de
todo yo creo que es lo más importante. La primera condición que
puso Saúl para hablar de ciudad-región era el tema de la política.
Y yo creo que, en las sociedades nuestras, y sospecho que no
cometo ningún error si hago una generalización, acerca de las
sociedades latinoamericanas, para mí el tema fundamental pasa por
la transformación de la política. Si no es en la política donde
damos las transformaciones más grandes, muchas de las cosas que
decimos, pensamos, queremos y soñamos no van ser más allá de
pensamientos, palabras, ambiciones y sueños, como ha estado
demostrado durante mucho tiempo en esta historia.
Quiero
entonces empezar diciendo que si no hay una transformación de la
política, este sueño latinoamericano va a seguir siendo eso, un
sueño, como hemos visto con tantos altibajos y tantos problemas.
Yo
hago parte del Movimiento Compromiso Ciudadano, conformado en su
etapa inicial por un grupo de personas que estábamos todos y todas
por fuera de la política, personas que teníamos animadversión por
el mundo de la política, que éramos en algunas instancias
alérgicos a lo que ocurría en ese mundo, sin dejar de reconocer
que en ese mundo ha habido siempre personas valiosas, pero para
nosotros con una incapacidad gigantesca de responder a las
necesidades de una sociedad. Y después de muchos años, después de
estar durante mucho tiempo interesados en la transformación de la
sociedad, tomamos la decisión de participar en política,
arriesgarnos a meternos al mundo en el cual encontrábamos una
cantidad de factores que nos hacían rechazarlo. Y nos atrevimos a
participar para darle sentido a muchas de las frases que estaban
expuestas allá arriba, que participe la comunidad, que se
transformen las instituciones, en fin, una gran cantidad de cosas.
Dijimos vamos a hacerlo y empezamos a participar en política, con
un objetivo muy específico, claro y concreto: vamos a buscar el
poder en la ciudad de Medellín, para demostrar cómo se hacen las
transformaciones en una sociedad. Por eso yo soy el alcalde de
Medellín, alcalde que nunca en la vida, por el camino tradicional,
estaría aquí sentado con ustedes. Logramos construir un movimiento
cívico independiente, que se acercó a la política en una forma
distinta, que no tengo la menor duda de que en el camino que
venimos recorriendo vamos dando saltos grandes, acerca de lo que
significa transformar esa política y es precisamente a esa
Medellín, en la que nosotros estamos actuando, a la que ustedes
han llegado hoy. Me refiero a las personas que llegan de otros
lados, a las que ustedes, sin duda alguna, van a sentirse atraídos
en este tiempo tan corto. Y como por lo general cualquier persona
que llegue acá queda sorprendido o sorprendida cuando dice:
‘increíble esta Medellín’, ‘yo no me imaginaba que esto fuera
así’, porque hay una connotación con el nombre de nuestra ciudad.
Repito
si no es en la política, yo les puedo echar un discurso sobre una
hora sobre la ciudad región, sobre actuar local y pensar de tal
forma, de hacer tal cosa y tal otra y el mundo globalizado. Y
todos esos discursos que son necesarios, que son importantes,
porque son la base teórica de todo lo que se pretende, pero
terminan siendo palabras vacías y no hay una transformación en la
forma en como se hace la política, como se hace la administración
pública.
El
reto fundamental de todo esto y el que nosotros estamos
enfrentando tiene que ver con cómo se hacen las cosas, cómo se
pasa de los discursos a la realidad y cómo se hace esa gestión y
de qué manera se transforma la sociedad.
Hay
dos puntos fundamentales en todo esto, que quiero tocar acá y que
en el título de la reunión es importante señalar. Para nosotros
-y no voy a pretender seguir hablando por Latinoamérica, sino por
Medellín- es fundamental el salto que tenemos que dar del
individuo al ciudadano o ciudadana, que es esa persona, que tiene
en cuenta sus intereses, pero que es consciente de que el
desarrollo suyo en la sociedad parte y se debe a las relaciones
que establezca con las demás personas, dentro del marco de una
sociedad.
Ese es
un salto gigantesco que nosotros no hemos dado. Cuando vemos ese
salto del individuo al ciudadano, a la ciudadana como se pretende
acá, habremos avanzado muchísimo y tendrán sentido muchísimas
cosas. Ese es un punto que yo quiero tener como referencia para
las observaciones que estoy haciendo y que nosotros, como
administración municipal, estamos construyendo en esta ciudad de
Medellín y mostrando cómo se da una transformación de tipo cívica,
en una ciudad como la nuestra, que tiene que recuperar el valor de
la convivencia, para hacerse reconocer por el mundo, que la tiene
asociada con el valor de la destrucción que hemos tenido
nosotros.
En
segundo lugar, otro punto muy importante tiene que ver con
nosotros los latinoamericanos. Es una forma de entender, Joan
Prats lo ha dicho y por eso, repito, me da mucha lástima con todo
el cariño que yo tengo por Saúl, que le tocó salir a saludarnos,
de haber perdido la oportunidad de estar con él acá, para hacer
una observación que tiene que ver -también la señala ahí- con los
problemas que nosotros tenemos en nuestras ciudades y regiones, y
es una característica fundamental del desarrollo. Nosotros todavía
seguimos siendo sociedades, como lo decía anteriormente, de
individuos. Somos personas y el caso particular nuestro no está
muy lejano de eso. A pesar de que yo creo que vamos en el camino
de la verdadera transformación a ir superando ese problema, pero
esta sociedad gira alrededor de personas, de individuos, no de
proyectos colectivos, no de ciudadanos y ciudadanas, sino de
individuos, los que tenemos representación en la política. Esa es
una de las características fundamentales de nuestro subdesarrollo
y a lo que tenemos que avanzar, como bien se señala ahí, es a
tener una sociedad donde la fortaleza no está en los individuos,
sino en las instituciones. De eso no tengamos la menor duda
tampoco. Si nosotros no pasamos de personas a instituciones,
siempre estaremos frágiles, siempre será frágil todo lo que
estamos haciendo. Una mirada a lo que ocurre en América Latina nos
prueba todo esto.
Esta
Comunidad Andina de Naciones se puede acabar, porque todavía
seguimos pensando en liderazgos individuales, que no son capaces
de construir. Lo que tiene que ser es una verdadera comunidad, en
este caso de países, más allá de regiones, que es lo que nosotros
estamos moviendo como ciudad. Por eso, una frase que me encontré
en este cuaderno, que de vez en cuando saco a pasear, dice "los
únicos caudillos que valen son los que acaban haciéndose
prescindibles, creando buenas instituciones". Y eso es lo que le
tenemos que aportar nosotros.
Si
nosotros no somos, no transformamos la política, si no pasamos de
individuos a ciudadanos, y si no pasamos de individuos a
instituciones, estaremos durante mucho tiempo hablando de
ciudades, de ciudad-región, y será mínimo, pero mínimo el avance
que vamos a tener.
Ahora
termino con una reflexión básica, que la pongo en el contexto de
nuestra ciudad. Piensen ustedes que Medellín tiene exactamente las
condiciones de una región. Aquí está la ciudad de Medellín. Para
las personas que acaban de llegar, estamos en el centro de un
valle, el valle de Aburrá, nos cruza el río Medellín de Sur a
Norte, y en este valle somos 10 municipios. Medellín tiene
alrededor de 2.500.000 habitantes y toda la región, todo el valle
de Aburrá, tiene alrededor de 3 millones y medio de habitantes.
Medellín es el corazón, sin duda, del área metropolitana. Así se
domina nuestra región inicial, la más cercana es la capital del
departamento y ríanse ustedes la incapacidad que nosotros tenemos,
y yo incluyo a Medellín y me incluyo a mí, para trabajar juntos.
Somos 10 municipios en esta región y nos echamos todos los
discursos y hay todos los programas y todo los planes escritos
sobre las ciudades y las regiones. Pero la incapacidad nuestra
para trabajar juntos, para superar nuestra mirada, muy particular,
nuestros intereses muy particulares, para ser capaces de pensar en
términos de una región y atrevernos a participar en este mundo nos
condena a muchos retrasos. Vamos a avanzar y Medellín está
avanzando de una manera excepcional, emocionante, intensa,
compleja, con dificultades y con muchas cosas, que hacen de esta
vida nuestra como alcalde, emocionante, intensa. Yo me siento muy
feliz, pero siempre tendré como gran tristeza o remordimiento por
allá detrás y decir no somos capaces de trabajar como un área
metropolitana aquí en esta región. Los intereses particulares
priman sobre los intereses generales.
Ustedes se pueden imaginar qué sentido tiene que nosotros para 3
millones y medio de habitantes tengamos 10 secretarías de
educación. ¿Para qué hay 10 secretarías de educación en esta área
metropolitana y hay 10 secretarías de salud, y hay 10 secretarías
de transporte y tránsito, tiene eso sentido? Por supuesto que no
tiene ningún sentido. ¿Seremos capaces de cambiarlo? No mientras
yo esté vivo. Estoy seguro de que eso no va a pasar, porque en la
política somos mediocres para ser capaces de entendernos. Vamos
avanzando, porque gente valiosa hay en todas partes y todos los
alcaldes hacemos todo lo de esta área metropolitana,
independientemente de las diferentes políticas. Cada cual en su
espacio trata de hacer cosas valiosas, pero no somos capaces de
trabajar juntos y mucho de lo que se dice acerca de las
ciudades-regiones aquí es ficción, y yo sospecho que en la mayoría
de las partes pasa la misma cosa, por la incapacidad de la
política, por la incapacidad de pasar de los individuos a los
ciudadanos.
Se me
acabó la palabra y se la devuelvo al señor director. Muchísimas
gracias.
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