|
PARTICIPACIÓN
SOCIAL
Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo
Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006
Ceremonia de Instalación del Foro
Vigencia de la Comunidad Andina:
Hacia un consenso político plural e incluyente
Intervención de Allan Wagner,
Secretario General de la Comunidad Andina
Excelentísimo Sr. Presidente de la República de Colombia, don
Álvaro Uribe Vélez; Sr. alcalde de Medellín, don Sergio Fajardo
Valderrama; señor ministro de Industria y Comercio, doctor Jorge
Humberto Botero; señor embajador Antonio Cardoso, representante de
la Unión Europea en el Perú; Queridos amigos, distinguidos
participantes, expositores, señoras y señores.
Con este emblemático Foro de Alto Nivel, que nos
reúne en la hermosa y pujante ciudad de Medellín bajo el lema
“Hacia una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos”, nuestro
organismo de integración inicia los actos conmemorativos de sus
treinta y siete años de existencia, en un momento particularmente
difícil de su vida institucional.
Es ya conocida la decisión del gobierno de la
República Bolivariana de Venezuela de retirarse de la Comunidad
Andina y, a pedido de ese país, el día miércoles 26 del presente
está prevista una reunión de la Comisión para formalizar su
denuncia del Acuerdo de Cartagena. De otro lado, el día de ayer el
Presidente de Bolivia ha tenido duras expresiones sobre la
Comunidad Andina y su Secretario General que, como señalé en un
comunicado emitido anoche en Lima, quiero creer que se deben a que
el Presidente Evo Morales se encuentra mal informado. Esta mañana
el Presidente Morales ha tomado una iniciativa para propiciar una
reunión de Presidentes andinos bajo ciertas condiciones, cuyos
resultados aguardamos con expectativa. El caso es que, por estos
hechos, se ciernen sombras sobre el futuro de nuestro proceso de
integración subregional.
De esto he venido a hablarles hoy, sustrayendo
apremiantes horas de trabajo en la sede de la Secretaría General,
en este importante Foro que reúne a más de un centenar de
profesionales y representantes de medios de comunicación de la
subregión andina, así como académicos, políticos e instituciones
de la sociedad civil, porque la situación que estamos atravesando
requiere del análisis de las mentes más lúcidas de nuestro entorno
andino y sudamericano y de la acción urgente y decidida de sus
líderes.
A ese fin, permítanme formular algunas reflexiones,
producto de mi larga trayectoria en las tareas de la integración,
de mi vocación social favor del bienestar de nuestros pueblos y de
las profundas convicciones democráticas que siempre han inspirado
mis actos.
Estimo que la situación que estamos atravesando se
debe a profundas discrepancias entre los países miembros sobre el
modelo de desarrollo que mejor responda a las necesidades sociales
y sobre el tipo de inserción internacional que debe corresponder a
esos objetivos. Pero también se debe a concepciones particulares
sobre la organización del Estado y de sus relaciones con la
sociedad, así como a visiones diversas sobre las relaciones
internacionales y regionales y, por tanto, sobre la naturaleza y
finalidades de nuestros procesos de integración andino y
sudamericano.
En efecto, ante los limitados resultados obtenidos
en materia de bienestar para nuestros pueblos de las políticas
preconizadas por el denominado “Consenso de Washington” y ante la
necesidad de asegurar la gobernabilidad democrática de nuestros
países, podemos decir que se ha iniciado en la región
latinoamericana un “tiempo social”, es decir, una nueva etapa en
la que las agendas políticas nacionales tendrán como preocupación
prioritaria la obtención de resultados tangibles, en lapsos
políticamente aceptables, en materia de reducción de la pobreza y
la desigualdad que prevalecen en nuestras sociedades. En suma,
superar la exclusión en que se encuentran vastos sectores de
nuestras poblaciones del sistema político, de los beneficios del
crecimiento económico e, incluso, de los cánones culturales
prevalecientes.
En este contexto, surgen diversas propuestas sobre
cómo mejorar o cambiar el modelo económico para alcanzar esas
metas sociales, pero también para lograr un Estado y una sociedad
más incluyentes, todo ello con la velocidad vertiginosa que
imprime un año electoral como el presente en toda la región. En
ese contexto, el modelo de integración regional también se ve
sometido a cuestionamientos e interrogantes, por ser el espacio
más próximo de nuestro relacionamiento externo.
Pero allí no radica el problema principal. La
crisis surge y se alimenta cuando esas discrepancias no se
procesan a través del diálogo respetuoso y fraterno para la mutua
comprensión de necesidades y aspiraciones, sino cuando los
encuentros se difieren y los medios de comunicación se convierten
en los vehículos de la desazón y las invectivas en expresión de la
desconfianza.
Es preciso reaccionar ante ese estado de cosas y
retomar el camino del diálogo y del consenso, a pesar de las
discrepancias y precisamente para asimilarlas dentro de un espacio
plural y tolerante donde primen la cooperación y una solidaridad
efectiva y no meramente retórica. Todo ello basado en el
convencimiento de que la unidad sólo podrá construirse a partir de
lo que con tanto esfuerzo hemos labrado a través de los años y no
mediante la aniquilación de un patrimonio comunitario que sin duda
aporta fortalezas para lograr un desarrollo y una inserción
internacional más provechosos y socialmente incluyentes.
Desde aquí invoco a todas las fuerzas políticas y
sociales, especialmente a las ciudadanas y ciudadanos de esa
comunidad que deseamos y debemos lograr, a participar en este
esfuerzo por rescatar nuestra integración y fortalecer nuestra
unidad.
Y formulo un llamado urgente a los Presidentes de
la región para que asuman el liderazgo que les corresponde a fin
de construir un consenso andino, sudamericano y latinoamericano
para el desarrollo y la inserción internacional con inclusión
social, sobre la base de los principios del pluralismo y el
respeto mutuo, con el inequívoco propósito de asegurar el
bienestar y unidad que nuestros pueblos reclaman.
Muchas
gracias.
|