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PARTICIPACIÓN
SOCIAL
Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo
Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006
Ceremonia de Instalación del Foro
Intervención de Álvaro Uribe Vélez,
Presidente de Colombia
Señor
embajador, ex canciller del Perú, Allan Wagner, Secretario General
de la Comunidad Andina; señor alcalde de la ciudad de Medellín,
doctor Sergio Fajardo Valderrama; Señor ministro Jorge Humberto
Botero Angulo; don Antonio Cardoso Motta, Jefe de Delegación de la
Comisión Europea en el Perú; compañeros del gobierno; señores
ministros; presidente de la Asociación Colombiana de Pequeñas
Industrias, don Juan Alfredo Pinto Saavedra; Yehude Simon,
Gobernador de la región de Lambayeque en el Perú; don George
Vickers, Director para América Latina del Open Society Institute;
integrantes de los gabinetes municipales y departamental;
honorable Diputado Norbert Arroyabe; distinguidos panelistas,
moderadores, organizadores, asistentes a este foro; señor ex
alcalde doctor Jaime Tobón Villegas; amigos de los medios de
comunicación; muy apreciados visitantes; muy apreciados paisanos;
muy apreciados compatriotas.
Quiero
saludarlos muy afectuosamente y agradecer la feliz iniciativa de
la Secretaría General de la Comunidad Andina, dirigida por el
doctor Allan Wagner y del señor alcalde de Medellín, Dr. Sergio
Fajardo, para que este foro se lleve a cabo en nuestra ciudad de
Medellín. Creo que es muy importante en el proceso de integrar la
comunidad a la integración, en el proceso de convertir los temas
lejanos de la integración en temas al alcance de todos los
ciudadanos.
Tendría aquí una serie de puntos, ¿Es el TLC una aspiración
ideológica o un camino de erradicación de pobreza?, ¿Se excluye el
impulso a la economía interna, con la búsqueda de nuevos
mercados?, ¿Se excluye la necesidad de vincular las grandes masas
excluidas a las corrientes dinámicas de la economía, con la
apertura de nuevos mercados?, ¿Qué le pasó a Colombia con el
APTA?, ¿Cómo fue el tránsito del APTA al APTDEA?, ¿Qué nos hizo
pensar hace cuatro años en ese tránsito que era necesario negociar
un acuerdo?, ¿Es el acuerdo con los Estados Unidos un acuerdo de
imposición, un acuerdo ideal, un acuerdo con equidad?, ¿Tienen los
Estados Unidos margen político para imponer acuerdos simplemente a
su gusto?.
Es
importante hacernos todas estas preguntas y caben muchísimas otras
¿Es suficiente con los sistemas unilaterales de preferencia como
el APTDEA? ¿Estimulan la inversión?, o, al contrario ¿Los
inversionistas por temor a que esas preferencias no se prorrogan
en el tiempo, se abstienen de invertir?, ¿Son todos los productos
que necesitamos exportar?, ¿Están todos incluidos en las
preferencias unilaterales como el APTDEA?, ¿Este acuerdo con los
Estados Unidos es suficiente o necesitamos otros acuerdos?,
¿Tenemos que hacer el acuerdo con la Unión Europea o podemos
seguir aspirando a que nos renueven con incertidumbre, período
tras período, el sistema de preferencias que nos ha concedido la
Unión Europea?, ¿Tenemos que llegar al acuerdo con Centro
América?, o ¿Podemos simplemente esperar que saquen nuestras
mercancías del mercado centroamericano y que las reemplacen otras
fuentes de exportación a Centro América?, ¿Se ha negociado el TLC
con la previa autorización de la Comunidad Andina?, ¿Se ajusta al
TLC a la normatividad andina?, ¿Cuál es el impacto en Venezuela?,
¿Cuál es el impacto en Bolivia?, ¿Qué ha pasado con los
medicamentos?, ¿Cumplimos la interpretación constitucional que
muchos hacen de haber amasado primero buscando la integración
hacia Sudamérica, con lo logrado en este gobierno del acuerdo
Comunidad Andina-Mercosur?
En
fin, surgen cantidades de interrogantes de la mayor importancia.
Se los traigo a manera de menú. ¿Quiénes de los aquí presentes son
comunicadores? Bueno, yo no me iba a atrever a desarrollarles
todo este menú a manera de un monólogo, se volvería una cátedra
pasiva insoportable. Dicho el menú, apreciados comunicadores,
tienen la palabra, para escuchar sus preguntas, sus comentarios,
ojalá sobre este menú, que no es restrictivo. No es un listado
taxativo, es un listado enunciativo, pero sí es muy importante
para poder en algo contribuir a este gran foro que tiene lugar en
esta ciudad de Medellín. Que en lo posible nos ajustemos a este
menú, que lo he pensado mucho, porque es posible que en él quepan
todas las inquietudes que hoy gravitan en las mentes de nuestros
ciudadanos sobre la Comunidad Andina, su presente, su futuro y los
acuerdos de integración con otras economías. Les ofrezco la
palabra a ustedes, ojalá sobre este menú.
Pregunta de Asistente
Buenas
noches Presidente. Soy Gloria Granda, de la Agencia de Noticias
ANSA de Italia, en Lima, Perú. En principio le agradezco en nombre
de los colegas que nos permita hacer preguntas. Corremos el riesgo
de repente sólo escucharlo y saludarlo al final. Mi pregunta no
puede escapar a la noticia. Ha habido, como mencionó el embajador
Wagner, unas declaraciones del presidente Evo Morales, ha hecho
planteamiento para que el Presidente Hugo Chávez reconsidere su
posición, pero también ha pedido a Perú y Colombia que suspendan
por ahora el tema del TLC. Esa es una primera pregunta. ¿Qué
opinión le merece?, ¿Usted cree que ese es un paso que congela un
poco estos dimes y diretes, esa escalada de declaraciones, que
poco bien le hacen al proceso de integración? Muchísimas gracias.
Intervención de Álvaro Uribe
Usted
va a quedar muy frustrada con mi respuesta. Y yo me voy a
arriesgar a que usted diga que no le respondí, pero yo creo que
el tema hay que mirarlo de mucho fondo.
Primero, en la Comunidad Andina, a principios de los 90, se tomó
la decisión de avanzar con un criterio de región abierta. Eso, por
ejemplo, llevó a que algún país andino como Bolivia tomara la
decisión de integrarse como miembro observador a MERCOSUR, llevó a
que Venezuela y Colombia suscribieran el G3 con México, llevó a
otros países de la Comunidad Andina a suscribir acuerdos con
terceros, con países de mercados diferentes a la Comunidad Andina.
Eso es bien importante tenerlo en cuenta.
Si
usted mira hoy la balanza entre Colombia y Bolivia, encontrará que
Colombia le compra Bolivia más o menos $170 millones de dólares al
año, le vende a 30 ó 40 millones. Una de las explicaciones sobre
el profundo déficit en esa balanza para Colombia es que Bolivia
desde que ingresó como miembro observador a MERCOSUR le compra a
MERCOSUR mucha manufactura que le podría comprar a Colombia y no
lo hace. Sin embargo, Colombia nunca ha protestado por esto.
Colombia le compra a Bolivia $170 millones de dólares
aproximadamente, la mayor parte de esas compras se dan en soya, en
sus diferentes modalidades. A lo largo de la negociación con los
Estados Unidos fuimos cuidadosos de los intereses de Bolivia y de
los intereses andinos, al punto que lo que hemos negociado no
maltrata la legislación andina. El tema hay que tratarlo con
mucho fondo y no simplemente con declaraciones efectistas en
períodos electorales.
La
negociación que hemos hecho en ningún momento afecta la
legislación andina. Pusimos el buen cuidado de conseguir unos
períodos razonables de desgravación de 5 y 10 años, en el aceite
crudo de soya y en el aceite refinado de soya. El gobierno de
Bolivia dice que su temor es porque hay desgravación inmediata del
fríjol de soya y de la torta de soya. Eso representa apenas el 25%
de lo que Colombia le compra en oleaginosas a Bolivia. Nuestros
empresarios lo han dicho y se lo repitieron en mi presencia al
presidente Evo Morales.
El
otro punto que hay que tener en cuenta es que entre los costos de
producción de Bolivia y el precio de venta de sus oleaginosas a
Colombia hay una diferencia de 125%. O sea, que Bolivia tiene un
gran margen para ser más competitiva en Colombia.
¿Por
qué le tienen temor a unas importaciones diferidas de los Estados
Unidos, cuando tienen un margen muy amplio para reducir sus
precios en Colombia sin afectar su negocio?
Otro
punto muy importante. Si usted va hoy a Venezuela y compra soya de
Bolivia, la encuentra más barata en Venezuela que en Colombia. La
soya de Bolivia vale menos en el mercado de Venezuela que en el
mercado de Colombia. ¿Por qué? Porque Colombia ha tenido
puritanismo con la Comunidad Andina y no ha permitido que se
importe soya con cero arancel de otro país diferente a Bolivia. En
cambio la hermana República de Venezuela recibe soya de Paraguay
sin arancel, entonces la soya de Paraguay le compite en el mercado
de Venezuela a la de Bolivia y obliga a la de Bolivia a rebajar el
precio en el mercado de Venezuela. Si le dieran el mismo precio al
mercado de Colombia, no tendrían por qué temerle al tema de los
Estados Unidos.
También muy importante en ese tema ideológico, a mí me parece muy
grave, muy grave, desconceptuar el TLC por razones ideológicas,
sin sustentar e ignorar que en el fondo hay unas diferencias de
nuestras economías, que hay que respetar en el proceso común de
erradicar la pobreza. Tan válido es que Bolivia quiera cambiar las
condiciones para vender gas, como que Colombia quiera entrar al
mercado de Estados Unidos. Ambas decisiones apuntan al propósito
de cada gobierno de erradicar la pobreza. Y ahí empiezan a
aparecer diferencias muy grandes, una economía petrolera o una
economía de gas y de hidrocarburos no necesitan acuerdos de
comercio para vender sus productos. Una economía de manufactura
mediana, como la de Colombia, de productos agrícolas muy
competidos, sí necesita esos acuerdos de comercio para vender sus
productos.
Los
países productores de hidrocarburos pueden vociferar contra el
TLC, pueden oponerse por razones ideológicas y sin sustentación
material, porque ellos están tranquilos. Ellos tienen su petróleo
y su gas, para venderlos en los mercados internacionales. Se los
arrebatan. La gente hace fila para comprárselos. Nosotros no.
Nosotros tenemos que disputar mucho los mercados para vender esta
manufactura, para vender los productos agrícolas.
Es que
detrás de esta discusión hay realidades como esta: la hermana
Bolivia tiene más o menos 8 millones de habitantes y 70 teras de
gas, reservas probadas, Colombia tiene 43 millones de habitantes y
7 teras de gas. Venezuela tiene 170 teras de gas, reservas
probadas. Eso pone de presente realidades que muestran profundas
diferencias entre las posibilidades de una economía y las
posibilidades de las otras. A mí me parece que es injusto obligar
a Colombia, que no tiene sino la décima parte de la reservas de
gas de Bolivia, que no tiene sino una mínima parte de la reservas
de gas de Venezuela, a mí me parece injusto obligar a Colombia,
que tiene una producción declinante de 520, 530 mil barriles de
petróleo al día, cuando la hermana Venezuela tiene una producción
creciente de 3’200.000 barriles de petróleo al día, me parece
injusto que con esas diferencias se le quiera obligar a Colombia a
que no entre al mercado más grande del mundo.
Yo me
formé en esta ciudad en la universidad pública y no propiamente en
la época escolástica. Mis dos primeros años de derecho fueron años
de marxismo. En esa época a nosotros no nos dejaban ver el futuro
del capitalismo. El horizonte del mundo nos lo mostraban entre
escenarios de un socialismo soviético o un socialismo cubano, un
socialismo chino. Mi generación, que estudió en los años 70 en la
universidad pública, no tuvo posibilidades de anticipar lo que
pasó poco tiempo después: la caída del Muro de Berlín. Yo todavía
me asombro, de que Mao Tse Tung, hubiera sido sucedido por Deng
Ziao Ping, pero también me asombra que el mundo socialista no
hubiera entendido a tiempo el proceso evolucionista, inducido,
generado a través de los estudios de Hegel.
El más
práctico que lo comprendió fue Mao, cuando dijo que el socialismo
tenía que ser evolucionista. No podemos estancarnos en unos dogmas
para que condenen a nuestra gente a padecer el hambre. Hay que
combinar la economía socialista con la economía de mercado, para
que los socialistas chinos puedan mejorar el nivel de vida, ser
ricos y dijo, con gran pragmatismo, no importa que el gato sea
pardo, blanco o negro, lo importante es que cace ratones. Pues
bien, ¿Qué le ha pasado a la China? Lleva muchos años captando $67
mil millones de dólares de inversión extranjera directa al año, ha
sustraído ya de la pobreza a 400 millones de habitantes, con un
crecimiento sostenido del 11 y 9% y se disputa todos los días para
entrar al mercado de Estados Unidos y de Europa y nosotros con
esta pobreza ¿nos vamos a privar? Entonces los chinos entrando a
Estados Unidos, los vietnamitas entrando a Estados Unidos ¿y a
nosotros pequeñas disputas parroquiales de la ideología nos van a
privar de entrar a esos mercados?.
Yo
recuerdo en una pasantía académica, en una universidad de los
Estados Unidos, no hace mucho, en el año 91, una misión vietnamita
visitó esa universidad. Yo asistí a esa reunión y me sorprendió,
porque les escuché decir que lo que querían era abrir relaciones
comerciales con Estados Unidos, captar inversión norteamericana a
Vietnam y poder vender los productos vietnamitas en el mercado de
Estados Unidos. Me dije: ¿El Vietnam de Ho Chin Min? ¿El Vietnam
que derrotó a los Estados Unidos? ¿El Vietnam de un socialismo
consolidado por las armas, aprestigiado por la victoria militar
más importante que se pueda reivindicar, como el haber sacado de
su territorio a japoneses, franceses y norteamericanos, con las
heridas todavía sin cicatrizarse y aquí hay una misión comercial
de Vietnam pidiendo entrar al mercado de los Estados Unidos?
Eso lo
traigo a cuento para que ilumine las discusiones de hoy. Los
países del mayor furor socialista aspiran todos entrar al mercado
de los Estados Unidos. ¿Nos van a privar a nosotros, que no
tenemos petróleo, ni gas en cantidades suficientes, de buscar ese
mercado para vender más de nuestros productos, generar empleo y
contribuir a erradicar la pobreza? De ninguna manera.
Entonces, yo pienso que en la medida que un país como Colombia
pueda crecer su economía, a través de estos mercados, eso le ayuda
a toda la Comunidad Andina, porque entonces los colombianos vamos
a tener más posibilidades de comprarle a la Comunidad Andina.
Cuando
se hizo el G3 con México hubo críticas parecidas. Dijeron ahora
van a desviar comercio hacia México, van a afectar la Comunidad
Andina. En principio hubo una desviación, pero han crecido tanto
las exportaciones a México, que eso nos han dado mayor capacidad
para comprarle más productos a otros países andinos.
El
gobierno de Venezuela dice que algunos empresarios se le han
quejado porque Colombia le va comprar a Estados Unidos. Los
estudios más rigurosos muestran que en el peor de los casos no
habría una desviación de comercio superior al 15%, transitoria,
porque finalmente, en la medida que esta economía nuestra crezca
por poder ingresar al mercado los Estados Unidos, eso nos da más
capacidad adquisitiva para comprarle más a la hermana República de
Venezuela.
Si
nosotros podemos, gracias al TLC, financiar una agenda de
competitividad y de infraestructura, como la que viene proponiendo
este gobierno, cuánto más acero, cuánto más hierro, cuánto más
petroquímica, le tendremos que comparar a la hermana República de
Venezuela. Y se ha ignorado otro tema, que sin terceros mercados
corremos el riesgo de ahogarnos en la abundancia de algunos
sectores productivos. Por ejemplo, nos mantenemos ahogados en el
arroz. Ecuador es autosuficiente, excedentario. Perú produce,
Bolivia produce, Venezuela entre la producción interna y lo que
importa es excedentario en arroz. Nosotros en Colombia tenemos 300
ó 400 mil hectáreas sembradas en arroz. Vaya a ver las
dificultades en la Comunidad Andina. Que lo diga el embajador
Wagner, su Secretario General.
Cada
uno trata de colocar en el mercado del vecino sus excedentes de
arroz y el problema es que ese producto no tiene terceros
mercados. En cambio sí hay otros productos, que pueden correr el
mismo riesgo de la saturación en el mercado andino y que podemos
evitar ese riesgo a través de tener terceros mercados.
Yo
suelo citar el tema de cárnicos y lácteos con la hermana República
Bolivariana de Venezuela. Colombia, por regla general, es
abastecedor de Venezuela. Excepcionalmente, cuando ellos han
tenido un buen inventario y aquí ha habido algunas dificultades,
nos han abastecido. Entonces, nos hemos ayudado mutuamente, porque
ha coincidido la escasez en el uno con la abundancia en el otro.
¿Qué pasa cuando haya excedentes en ambos, que es muy probable?
Aquí se recupera el hato gracias a la seguridad democrática. El
presidente Chávez está haciendo grandes esfuerzos por crecer el
hato venezolano. Además le compra carne y leche a Suramérica. ¿Qué
va a pasar el día que los dos mercados estén saturados y que no
tengamos terceros mercados para vender?
Entonces por eso esto es muy importante que se examine más allá de
los afanes electorales. Esto es muy importante que se examine más
allá de las declaraciones ideológicas. A mí me parece bien esa
reunión y todas a las que convoquen, pero es muy importante que se
sienten cancilleres y ministros, equipos técnicos, a ponerle
números a esto, a estudiar cuidadosamente, con el aporte de todo
lo que ha ocurrido y lo que puede pasar. Esto necesita un nuevo
estudio muy cuidadoso que va a llevar a la conclusión de que se ha
respetado la normatividad andina y que esto que hemos negociado
Perú y Colombia a todos nos puede beneficiar. Hay que llegar a ese
estudio, me preguntará usted ¿Y entonces Colombia va a suspender
la negociación con Estados Unidos? Colombia es un país serio.
Nosotros no hemos estado 22 meses negociando y peleando con ellos
por jugar. Lo que debemos encontrar es que haya entendimientos en
la Comunidad Andina.
Si me
hacen otra pregunta igualmente política, les respondo con una
respuesta igualmente larga.
Pregunta de Asistente
Señor
presidente, Zenaida Solís, del Perú, de la revista Caretas y de
Radio 1160. Yo quiero tomar una de las preguntas del menú que dio
usted. ¿Se ha negociado el TLC con la autorización de la Comunidad
Andina?. Entre las primeras declaraciones del presidente Chávez
dijo que le parecía muy injusto que países como Perú y Colombia
tomaran las decisiones de negociar el TLC, sin que los demás
miembros de la Comunidad Andina lo supieran. ¿Está usted en
capacidad de decir que eso no era cierto?
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
Hágame
el favor señor embajador Wagner o señor ministro Botero, cuéntenle
a este respetable auditorio qué autorización se tramitó
previamente para esta negociación.
Intervención de Jorge Humberto Botero,
Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia
Antes
del comienzo de las negociaciones, en una cumbre presidencial,
realizada en Quito, se expidió la decisión 598. Esa decisión
autoriza las negociaciones con terceros países, sean ellos de la
región latinoamericana o de cualquier otro lugar del mundo, con el
afán expreso en esa decisión de que en lo deseable deberían ser
negociaciones comunes o comunitarias, es decir, de grupos de
países o aún individuales.
En esa
decisión se pusieron unas condiciones que son las siguientes:
En
primer lugar, los países tendrían que comprometerse, al adelantar
esas negociaciones, a cumplir la normativa comunitaria. Pues bien,
un documento de la Secretaría de la Comunidad Andina, que se
encuentra disponible en el portal de la Secretaría, demuestra a
cabalidad que los tratados celebrados por Colombia y Perú,
cumplieron ese requisito.
En
segundo lugar, se exige a los países mantener un adecuado
intercambio de información, con el fin de recoger las
sensibilidades de los distintos países. La hermana República de
Venezuela expresó, y esto es muy interesante, exclusivamente
sensibilidad por el tema de los licores. No expuso otras
sensibilidades cuando fue objeto de consulta. Pues bien, esas
sensibilidades fueron atendidas, no sólo porque eran
preocupaciones de Venezuela, sino porque también nuestro propio
sector productivo de licores nos demandaba una desgravación lenta
para los productos de licores, de modo tal que los licores
quedarán desgravados en el Tratado de Libre Comercio con los
Estados Unidos en la canasta de desgravación más lenta, que es la
de 10 años.
Pero
en un prurito de buena fe, el equipo negociador colombiano se
percató, como es bastante obvio, que las sensibilidades de
Venezuela no se agotaban en los licores, que quizás los licores no
eran su sensibilidad más importante, como en efecto no lo es,
porque el volumen de los licores que exportan a Colombia o a los
países de la Comunidad Andina, que estaban en las negociaciones,
es verdaderamente marginal, y que en realidad las sensibilidades
de Venezuela así no lo hubiese dicho, están en la petroquímica, en
la siderurgia y en el sector automotriz. En todos esos sectores
los compromisos de desgravación que hicimos son en las canastas
más lentas del proceso de liberación paulatina de comercio con los
Estados Unidos.
La
República de Bolivia, a su vez, expresó sensibilidad sobre la
soya. El señor Presidente ha dado respuesta cabal a estas
inquietudes, pero si me lo permite y sin yo querer emular con él
en la longitud de las respuestas, diré brevemente lo siguiente:
Colombia es el único país andino que ha mantenido rigurosamente un
elevado arancel protector en beneficio de Bolivia, al tiempo que
ha garantizado rigurosamente el acceso a la soya y sus derivados a
la República de Bolivia sin arancel.
Esa
circunstancia es la que explica, como el presidente Uribe lo
señalaba, la paradoja de que la soya boliviana y sus distintos
derivados en la cadena de agregación de valor el precio es mucho
más alto en Colombia que en Venezuela, que en Perú y, ¡oh!
Paradoja, que incluso en Bolivia, de modo que cuando a Colombia se
le reprocha haber hecho una negociación, que ciertamente buscó
equilibrar los intereses de Bolivia con los propios intereses de
Colombia, aún cuando ciertamente exponiendo a Bolivia algún grado
de competencia en el corto plazo, pues lo que hay que decir con
relación a la crítica que se nos formula a ese respecto es que si
ha habido algún país andino solidario de Bolivia ha sido Colombia.
Y por eso nos sorprenden tanto los reproches que ahora recibimos.
Pregunta de Asistente
Presidente Uribe, Zuliana Lainas, de la Asociación Nacional de
Periodistas del Perú. Algo muy concreto, hemos escuchado el tema
de las bondades del TLC para Colombia, pero a su criterio ¿Qué
pierde o qué estaría sacrificando Colombia con la firma de este
TLC?
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
El TLC
no es una panacea, ni es un acuerdo ideal, es un acuerdo de dos
partes y la situación política en los Estados Unidos no es fácil.
Y si aquí llueve allá no escampa. Uno tiene que mirar también lo
que ha pasado allá. Allá hay muchas dificultades para negociar y
para aprobar estos tratados.
Yo
quiero contarles a ustedes que para el gobierno que presido no fue
fácil que Estados Unidos entrara a aceptar esta negociación.
Cuando le propusimos esta negociación, hace cerca de tres años y
medio, casi cuatro años, este gobierno la propuso a los pocos
meses de haberse instalado y se instaló el 7 de agosto del 2002,
el gobierno de Estados Unidos primero dijo que no, que había que
hacer el ALCA. Nosotros le dijimos que el ALCA tenía muchas
dificultades ideológicas, además es injusto que quieran someter a
todo el mundo al mismo tratamiento.
Brasil, por ejemplo, no tendrá afán del ALCA, porque Brasil tiene
muchos mercados. Colombia tiene muy pocos mercados. Colombia sí
necesita entrar al mercado de Estados Unidos. Mientras Brasil
coloca entre MERCOSUR, Estados Unidos y Europa, el 40% de sus
exportaciones y el 60% en mercados muy diversos, Colombia es un
país de muy pocos mercados. Y le dije al gobierno de los Estados
Unidos: ustedes tienen que mirar las diferencias de unas economías
con las otras.
Además, esto no puede ser una integración por razones ideológicas
de mercado. El fin no es el mercado. El fin es crear una sociedad
democrática, equitativa, sin pobreza, una sociedad con niveles
altos de empleo, empleo estable, bien remunerado, empleo digno.
No fue
fácil que los Estados Unidos aceptaran entrar a hacer esta
negociación, porque ellos estaban con la obsesión del ALCA y es
una negociación que allá también tiene muchas dificultades y
muchos opositores. Ustedes saben que en la Cámara de Estados
Unidos apenas por dos votos se aprobó la ratificación del tratado
con Centroamérica.
Aquí
hay preocupaciones en el arroz, hay preocupaciones en la
avicultura. Le cito el caso del arroz. Ya le expliqué cómo estos
países nuestros son excedentarios y no hay terceros mercados.
Nosotros en Colombia tenemos dificultades con el arroz, porque
entra mucho arroz de Ecuador y de Venezuela.
La
negociación desgrava el arroz a 19 años y en esa desgravación
paulatina el arroz norteamericano puede ser competitivo solamente
cuando el arancel haya bajado del 80 al 33%, y eso sólo sucederá
apenas en el año 14, en el año 15.
Además, hay un mecanismo de subasta, para que los arroceros
colombianos participen en las importaciones del contingente de los
Estados Unidos con los arroceros norteamericanos. Hemos tomado la
decisión de proteger unos productos con subsidios, bien sean
subsidios al precio y bien sean subsidios para que se
reconviertan, bien sean subsidios para que lleguen a ser más
competitivos.
Ese
proyecto de ley que se está concertando con los sectores como los
arroceros lo llamamos “agro ingreso seguro”. Lo tiene que hacer
todo país del mundo. Incluso aquí el gobierno se ha visto entre
extremos, algunos dijeron: hombre no hagan TLC, que van a
sacrificar el arroz y otros dijeron háganlo y sacrifiquen el
arroz. Nosotros tomamos la decisión de hacer el TLC sin sacrificar
el arroz, lo vamos a apoyar con subsidios. Por ahí escriben los
analistas económicos ¿Cómo se van a gastar ese platal en subsidios
agrícolas?
Yo me
he comprometido a que vamos a pagar unos subsidios agrícolas. ¿Por
qué? Por muchas razones. Les voy a dar dos. Cuando los analistas
económicos dicen, un país como Irlanda cuando se integró a la
economía europea sacrificó sectores, dejó que desaparecieran y es
un país hoy con un altísimo nivel de empleo, un altísimo nivel de
ingreso per cápita, un país que va muy bien. La situación
con nosotros es incomparable. Aquel es un país de 3 millones y
medio de habitantes, nosotros tenemos 43 millones de habitantes;
aquel es un país pequeño, este es un país de 1.164.000 kilómetros
cuadrados. Dejar sacrificar un pequeño sector, en un pequeño país,
que está recibiendo tanta inversión, puede no ser problema, pero
aquí en el nuestro no es fácil entrar a sustituir 300 ó 400 mil
hectáreas de arroz. Por eso hay que protegerlo.
Y la
razón de fondo, el horizonte de seguridad alimentaria en el largo
plazo, aquellos que me dicen, deje que se acabe el arroz, yo les
contesto: ¿Y qué le puede pasar a Colombia el día que no pueda
traer arroz barato de Venezuela, que no pueda traer arroz barato
del Ecuador y que tampoco llegue arroz barato de Estados Unidos y
que no haya suficiente producción de arroz aquí? Afectaríamos
sensiblemente la seguridad alimentaria. Entonces, por razones
sociales de seguridad alimentaria, nosotros vamos hacer un
esfuerzo fiscal, con algunos productos agropecuarios.
En el
caso avícola también tenemos dificultades, pero esas dificultades
se dan hoy con la gripa aviar, que en Colombia no ha habido brotes
del grado preocupante de gripa aviar. Sin embargo, hoy no nos
dejan enviar nuestros pollos a Venezuela y eso es lo que no sale
en los titulares de prensa. Por eso a mí me preocupa mucho que en
lugar de estar hermanadamente manejando estos problemas nos
dejemos llevar a unos enfrentamientos de discursos, en los cuales
Colombia no va a caer. Hoy nosotros no podemos exportar pollos a
Venezuela, so pretexto de la gripa aviar, que aquí no hay.
Hoy nosotros no podemos exportar pollos al Ecuador. Usted sabe lo
que ha pasado en el mundo con el consumo de la industria avícola,
por el temor de la gente por la gripa aviar. Y eso ha deprimido
mucho los precios. Entonces, hay depresión en los precios y hay
nerviosismo en nuestros productores. Y hay temor que con los
precios tan bajos en el mercado de Estados Unidos, de los cuartos
sazonados de pollos, eso nos pueda hacer una competencia grave.
Ahí estamos estudiando medidas, a ver cómo defendemos esta gran
industria avícola.
Colombiana no ha ocultado ninguno de los problemas, pero les
quiero decir esto: El tratado en su conjunto beneficia al conjunto
de la economía colombiana y en cada sector, incluido el agrícola,
tiene un resultado neto favorable. No obstante que al interior del
sector agrícola hay productos con dificultades, el balance para el
sector agrícola es muy favorable.
Pregunta de Asistente
Presidente, Federico Aguilar del periódico La Tuerca. Yo antes de
hacerle la pregunta quiero aprovechar…..
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
Siquiera. Con este problemita que tengo yo con Semana, me aparece
ahora a ayudarme La Tuerca.
Continúa la pregunta el Asistente
Quiero
aprovechar, la vida es de oportunidades y hoy están aquí presentes
mi tocayo Federico Restrepo, Director de Planeación; está nuestro
querido alcalde, Sergio Fajardo; está el señor presidente la
República y también candidato a la reelección, y estoy yo, que en
el barrio me dicen el alcalde de Naranjal. Y usted me dijo ahora,
a la entrada, que si el alcalde le pedía ayuda la Presidencia de
la República para la renovación urbana de Naranjal, usted estaba
dispuesto a ayudarnos. Entonces ahí le tiro esa cuña, porque aquí
estamos todos reunidos.
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
En
honor a Allan Wagner, usted excusará, pero en esta tierra no hay
uno solo bobito, vea como utiliza el hombre la oportunidad.
Sigue la pregunta del asistente
Ahora
el presidente regional de Lambayeque decía esta frase: “nada
justifica quebrar o romper el sueño de Simón Bolívar”. Hablando de
ideologías y hablando de Chávez, “nada justifica quebrar o romper
el sueño de Simón Bolívar dándole un golpe a la Comunidad Andina”.
A usted esa frase ¿qué comentario le merece?.
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
Primero que todo, es bien importante esto: la ciudad de Medellín
ha tomado la delantera del país en unos programas que el mismo
alcalde llama “macro proyectos” de vivienda social. Le acabamos de
adjudicar 2.450 subsidios de vivienda para ese “macro proyecto”.
¿Qué es? No dejar que la vivienda social se desintegre en un
proyectito pequeño por allí y otro pequeño por allí y otro pequeño
por allí, sino hacer grandes proyectos, en este caso promovido por
la autoridad municipal, que convoca a constructores, a los dueños
de la tierra, a todo el mundo, y eso ayuda porque se consigue
suficiente tierra a precio razonable, sobre todo en unas ciudades
que tienen tanta escasez y ayuda porque estos proyectos grandes
tienen disminución de costos. Allí hay economías de escala y en
esos proyectos grandes se puede disponer de más terrenos para los
servicios de la comunidad, para el espacio público, para las
escuelas, el centro de salud, los salones comunales, los senderos
peatonales, las ciclorutas, las canchas deportivas. Queremos
proponer que estos modelos deben replicarse en todo el país.
Hace
cuatro años, en la primera reforma tributaria de este gobierno, se
incluyó un artículo que le da exención de impuestos a los
proyectos de renovación urbana. Si el alcalde de Medellín promueve
un proyecto de renovación urbana en el Naranjal, todos los
propietarios de las actuales edificaciones los aportan a ese
proyecto. Los ingresos que ellos perciban posteriormente, cuando
se desarrolle la renovación, son ingresos por los cuales no
tendrán que pagar impuestos nacionales. Allí hay una gran ayuda.
La
otra idea que estamos estimulando es ayudar a financiar estos
proyectos con recursos del Findeter. Entonces, bien sea la entidad
municipal, o los constructores, o los aportantes de los terrenos,
que quieran entrar en esos proyectos de financiación urbana y que
necesiten recursos, el gobierno tiene abierta la posibilidad de la
línea de crédito de Findeter, pueden contar con ello.
El
otro tema, El Libertador tuvo una visión de largo plazo en la
historia y de una integración amplísima. En esas bellísimas
cartas, en las cuales él reiteró la necesidad de reunir el
Congreso Anfictiónico en el istmo, él mismo siempre habló de una
integración con una visión muy, muy amplia. Yo creo que su afán
por la reivindicación de los sectores pobres, que lo puso de
presente en la independencia de Bolivia, en aquella época conocida
con el nombre del Alto Perú, y que se reflejó en ese bellísimo
texto de la Constitución de Bolivia, que él mismo redactó, es el
que nos tiene que estimular hoy a buscar los caminos que nos
permitan redimir la pobreza.
Si
Bolivia puede honrar la aspiración del Libertador con su gas y sus
hidrocarburos para redimir la pobreza allá, magnífico. Si Colombia
la puede honrar buscando más mercados para vender nuestras
manufacturas, para vender nuestros productos agrícolas,
magnífico.
Yo
creo que la gran frustración del sueño del Libertador es cuando
estos países no hacen esfuerzos para derrotar la pobreza y
nosotros no hemos tenido objetivo distinto, en la búsqueda del
mercado más grande del mundo, que es el mercado de los Estados
Unidos, que encontrar oportunidades para nuestros trabajadores,
encontrar ingresos para nuestra economía, para poder derrotar la
pobreza. Y, a propósito, hay que hacerle llegar unos mensajes a
los trabajadores. Este gobierno ha creado 1.700.000 empleos en el
sector privado. Eso cuenta porque estamos con un desempleo muy
alto, peo es que llegamos a tener desempleo del 20 hace poco. Por
fortuna este país, en medio de semejante crisis, tomó de nuevo el
camino de generar empleo y en eso han ayudado muchísimo en la
generación de ese millón 700.000 empleos, las exportaciones de
estos años a los Estados Unidos, las que no queremos que se
suspendan, ni que dejen de crecer, porque se acaba el 31 de
diciembre de este año el APTDEA y no tengamos el TLC.
Nosotros le exportamos a los Estados Unidos el año pasado
alrededor de 8 ó 9 mil millones, quítele 3.500 ó 4.000, hay 5000
de petróleo, hay más o menos 4 ó 5 mil de exportaciones no
tradicionales, que crecen muy dinámicamente y que son altamente
generadoras de empleo.
Yo no
veo alternativas para reemplazar ese mercado y cuánto le ayuda eso
a la economía andina en general, cuánto le ayuda la capacidad
adquisitiva, si en Colombia genera empleo, cuánto ayuda eso a que
los colombianos compren productos de la hermana Venezuela o de la
hermana Bolivia.
Y hay
otro elemento muy favorable para los trabajadores, con el deseo de
que usted lo publique en La Tuerca. Se lo voy a decir. En el
tratado hay una norma poco conocida, el pequeño debate ideológico
no lo ha dejado conocer, que dice, que si uno de los países
signatarios del tratado viola los derechos de los trabajadores, el
otro país puede aplicar sanciones como la de no recibir sus
productos. Por ejemplo, si los Estados Unidos llegare a violar los
derechos de sus trabajadores, nosotros podemos tomar represalias
frenando que vengan productos norteamericanos. Si nosotros
violamos los derechos laborales de nuestros trabajadores, los
prestasionales, si no somos efectivos en la defensa de la vida de
los líderes sindicales, si exportamos productos producidos por
trabajo ilegal de niños, Estados Unidos nos puede frenar lo que
exportamos allá.
El
tratado aparece como un nuevo mecanismo de defensa de los derechos
de los trabajadores. Los derechos de los trabajadores hoy los
defiende la Constitución, los defiende la ley, los pactos
colectivos, las convenciones colectivas, el Ministerio de Trabajo,
los jueces de la República. Y el tratado se convierte en un
elemento adicional para defender los derechos de los trabajadores.
Los sindicatos colombianos saben que nosotros vamos a tener que
dar una gran batalla en la Cámara de Estados Unidos para que nos
aprueben el TLC, porque allá se ataca mucho a Colombia por el
asesinato de líderes sindicales, pero para claridad de los
lectores de La Tuerca cuando empezó este gobierno en Colombia
asesinaban 165 líderes sindicales por año. El año pasado todavía
asesinaron a 12.
La
seguridad democrática ha tenido especial interés en la protección
de los líderes sindicales, en la protección de los periodistas,
que hoy se sienten más libres en Colombia y en la protección de
los alcaldes, en la protección de los gobernadores, en la
protección de los luchadores políticos de oposición. El tratado
nos da oportunidad de generar empleo digno, estable, con
afiliación a la seguridad social y se convierte en un acuerdo
jurídico que garantiza la protección efectiva de los derechos de
los trabajadores, en virtud del tratado el Ministerio de
Protección ya está poniendo el movimiento una gran actividad para
visitar 5000 empresas en Colombia este año y verificar que estén
al día, que estén cumpliendo con las normas salariales,
prestasionales y de afiliación a la seguridad social.
Me
parece que es algo que tiene que hacer Colombia, cualquiera sea el
próximo gobierno. Por ejemplo, comprometer a todos los estudiantes
universitarios en esa tarea con el Ministerio de Trabajo para
visitar todas las empresas del país y garantizar que se cumplan
todas las normas en favor de los trabajadores.
El
tratado es un buen paso en esa dirección. Me preocupa que no se
hable de ese tema, cómo defiende el tratado el empleo y cómo
protege los derechos de los trabajadores. Sí que estaría contento
Bolívar leyendo esa cláusula de protección de los derechos de los
trabajadores. Cómo se habrá sentido Bolívar de triste, de ver de
que estos países echan muchos discursos y no resuelven el problema
de miseria, cómo se habrá sentido de triste Bolívar de ver que
estos países tienen mucho discurso social y cero resultados
sociales, cómo estará de triste Bolívar de ver que aquí en lugar
de darle educación a los niñitos, todavía los dejamos participar
en trabajos de manera ilegal. Pues bien, el tratado se convierte
en otro elemento muy importante para reivindicar a nuestros
trabajadores, para reivindicar a los niños, para que estudien,
para que nos obliguen a llegar a plena cobertura escolar, en lugar
de permitir que los niños estén abandonando el aparato escolar,
trabajando en actividades que no les son permitidas y creándole a
sus familias tristezas y a ellos mismos desesperanzas.
Pregunta de Asistente
Julio
Penagos, Asociación de Corresponsales de Prensa. Señor Presidente,
también para el doctor Botero. Toda la agenda del TLC, aprobación
en Senado y Cámara de Estados Unidos, aprobación en Colombia,
Corte Constitucional, es claro que el primero de enero del 2007 no
está listo. ¿Se garantiza la retroactividad de APTDEA y sobre todo
ese universo de productos, como el textil, confección, que eso
coloca el 1% del mercado de este sector en Estados Unidos?.
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
Déjeme
yo le anticipo con un criterio político al ministro Botero. Yo
creo que las circunstancias nos van a obligar a todos a agilizar
la aprobación. Desde aquí hago un llamado al Congreso de los
Estados Unidos, a todas las bancadas del Congreso norteamericano
para que piensen cómo agilizar la aprobación del tratado, porque
me parece muy grave que esto se siga dilatando. Yo sé que si el
tratado se aprueba rápidamente, empieza a mostrar sus bondades, se
empieza a tranquilizar la discusión al interior de la región
andina. Lo peor para la Comunidad Andina es el estancamiento del
proceso. Los Estados Unidos tienen que comparecer ahora en este
momento y agilizar el proceso de aprobación del tratado.
Antes
de considerar opciones para el evento de que no se haya
perfeccionado el tratado el 31 de diciembre este año, cuando vence
el APTDEA, permítame hoy, pidiéndole a usted, ofreciéndole excusas
por ello, no considerar el escenario de que el 31 de diciembre no
se haya aprobado, sino, al contrario, urgir al Congreso de los
Estados Unidos para que tramite rápidamente esta ratificación,
porque si el tratado se aprueba y se ve el crecimiento de estas
economías y el crecimiento del empleo, yo creo que eso ayuda a
superar la discusión.
Pregunta de Asistente
Señor
Presidente, buenas noches, César Laserna de Noticias Aliadas de
Perú. Usted ha hablado de protección de derechos. Hoy también se
ha hablado de que las políticas públicas tienen que mirar una vez
más a los ciudadanos, a las personas y la integración nos lleva a
pensar automáticamente también en las tensiones que vienen
nuestras fronteras. En el caso de Colombia con Ecuador, existen
tensiones diarias y hay situaciones de ciudadanos que a diario
salen de Colombia y han solicitado asilo al Ecuador. ¿Su gobierno
qué tiene pensado para solucionar este problema?
Intervención de Álvaro Uribe Vélez
Nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo para derrotar el
terrorismo. Esas no son tensiones entre gobiernos, que han
provocado unos terroristas negociantes de coca. Por eso hay que
enfrentarlos con toda la decisión y derrotarlos. Y la decisión de
enfrentarlos hay que mantenerla hasta el día en que ellos
recapaciten y tomen la decisión de negociar.
Nosotros aquí tenemos tanta firmeza para derrotar el terrorismo,
como disposición para negociar. Esta ciudad de Medellín acaba de
ser escenario de un hecho que el país no soñaba con él: una
reunión de líderes del ELN -la segunda guerrilla- con la sociedad
civil. Este es el Presidente que más ha combatido la guerrilla.
Este es el Presidente más odiado por la guerrilla. Es el mismo que
les dio esos salvoconductos para que pudieran realizar esas
reuniones.
Pero
hay que tener toda la determinación. Esa frontera hay que mirarla,
como una frontera donde hoy se quieren guarecer traficantes de
droga, que quieren que se les siga reconociendo con el noble
título de luchador |