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PARTICIPACIÓN
SOCIAL
Construyendo una Comunidad Andina de Ciudadanas y Ciudadanos
Foro de Alto Nivel: Comunicación, Integración y Desarrollo
Medellín (Colombia), abril 24 y 25 de 2006
Ceremonia de Instalación del Foro
Intervención de Antonio Cardoso,
Jefe de la Comisión Europea en Perú
Excelentísimo señor Presidente de la República de Colombia, don
Álvaro Uribe; Señor Jorge Humberto Botero, ministro de Comercio,
Industria y Turismo; señor embajador Allan Wagner, Secretario
General de la Comunidad Andina y estimado amigo, señor alcalde de
Medellín, Dr. Sergio Fajardo Valderrama; señores y señoras:
Antes
que nada me permito una palabra de sincera y profunda tristeza por
el fallecimiento ocurrido hoy del hermano de mi colega y amigo
Adrianus Koetsenruijter, lo que
impide a Adrianus estar presente en este momento, en la
instalación de este foro de alto nivel, como tanto le gustaría. Un
fuerte abrazo para ti Adrianus.
Queridos amigos, todos los distinguidos participantes y asistentes
de este auditorio reciban el más cordial saludo que la Comisión
Europea me ha encomendado para ustedes. A los señores
organizadores nuestro agradecimiento por la invitación, así como a
la ciudad de Medellín, a través del señor alcalde, por su calidez
de acogernos, al excelentísimo señor Presidente de Colombia, don
Álvaro Uribe, expresarle el honor que tengo al compartir esta mesa
con usted.
Pretendo vincular mi saludo en las breves palabras que voy a decir
en esta ocasión, mirando hacia el pasado, pero tratando de ver un
futuro de fuerza del proceso de integración de nuestros pueblos.
Si
usted excelentísimo señor Presidente y el distinguido auditorio me
lo permiten, podría empezar diciendo que comunicar e integrar son
verbos que conjugo con el desarrollo, sectores esenciales que
tienen una íntima relación.
La
experiencia histórica de construir la Unión Europea nos ha dejado
y nos sigue dejando lecciones sobre la importancia de considerar
la comunicación como un componente fundamental para nuestro
proceso integracionista. Estas experiencias solamente las voy a
mencionar, sin la pretensión de dar ningún consejo, mucho menos
ninguna clase.
En
1950 decidimos cambiar la guerra por la paz en un esfuerzo
conjunto. Transcurridas algunas décadas, en medio de los años 80,
nos propusimos hacer una profunda reflexión sobre nuestros logros
y fracasos, pero fundamentalmente sobre nuestras perspectivas, y
entonces nos encontramos con algunos déficit, entre otros. Uno de
los más importantes, la ausencia de una ciudadanía europea, asunto
incompatible con la sociedad humanista como la nuestra.
Decidimos entonces lanzar el proyecto “La Europa de los
ciudadanos”, es decir, propusimos construir una comunidad de
ciudadanos y ciudadanas europeos, exactamente como el motivo del
evento andino que hoy nos congrega.
En ese
camino tomamos entonces muchas acciones y bien podríamos afirmar
hoy que la ciudadanía europea está latente, vigorosa y en
expansión, pero lo más importante es que se ha convertido en larga
masa de la construcción de nuestro edificio comunitario.
También aprendimos que el buen conocimiento y la amplia difusión
de nuestras metas y principios resultan fundamentales en un
proceso de movilización de la opinión pública, cuando se quiere
que el viento sople a favor. Es el caso, por ejemplo del proceso
de ratificaciones de tratados, incluyendo el de la construcción
europea. Ahora la valoramos más que nunca en este período de
reflexión que nos vemos en Europa en el momento actual.
Creemos que la fórmula es informar para conocer y persuadir para
comprometerse profundamente. Reconocemos la necesidad de
involucrar a los medios de comunicación para buscar llegar a la
opinión pública y, con su orientación, ratificar nuestro camino
hacia la integración, si es necesario.
Podemos concluir con certeza que la integración requiere de la
comunicación para movilizar la participación de los ciudadanos a
favor del proceso. Por eso la Comisión Europea le atribuye la
mayor importancia a este foro de alto nivel, donde se reúnen
comunicadores, altas autoridades y los representantes de la
sociedad civil. Y este es, precisamente, uno de los de temas que
hoy nos complace evocarlo, porque acto seguido, efectuaremos el
lanzamiento del proyecto de cooperación europea con la Comunidad
Andina, en acción con la sociedad civil.
Este
proyecto, que es el primero en su tipo que la Comisión Europea
alienta en América Latina, tiene como objetivo específico ampliar
la participación de la sociedad civil en el proceso de integración
regional de la Comunidad Andina. Se buscará la creación de un
espacio, donde se den foros, seminarios y talleres que faciliten
la construcción de una integridad andina.
De ese
modo, se proponen la difusión y el intercambio de experiencias y
un ejercicio de consenso para la toma de decisiones sobre los
problemas de la integración andina.
Excelentísimo señor Presidente, distinguido auditorio, les ruego
permitirme también decir unas palabras sobre la integración. Como
todos ustedes saben, para nosotros la integración se ha convertido
en el instrumento idóneo que nos permite no sólo coexistir
pacíficamente, como fue en el principio, sino además
desarrollarnos hacia la prosperidad. En el caso particular de
Europa, tenemos que recordar que, como ya lo mencioné, la
integración nació hace poco más de medio siglo, para poner fin a
una guerra terrible, la cual la convierte en sinónimo de paz. Pero
la paz es también el fruto de la justicia y de la libertad, y la
paz, la justicia y la libertad sólo pueden existir donde hay
democracia y donde se respeten los derechos humanos. No podría
existir la integración sin libertad, sin la apertura y sin la
cooperación solidaria.
En
esta premisa, la Unión Europea basa su relación con el resto del
mundo, particularmente con los países del mundo en desarrollo. Por
eso es que la integración es nuestro instrumento privilegiado de
desarrollo y, como tal, debe llevarnos a lograr el mejoramiento
persistente del nivel de vida de nuestros habitantes, tal como se
señala expresamente en el Acuerdo de Cartagena, así como en los
Tratados de Roma, que instituyeron las comunidades europeas.
En
otras palabras, la integración también significa progreso, pero
además es el link, la acepción que sirve de vínculo entre
nuestros procesos.
Pero
evocar la prosperidad y el progreso en nuestro común objetivo
integracionista nos lleva inexorablemente a plantear el frecuente
problema de la cuestión social. Esa no es una expresión retórica,
ni sólo de algunos. Todos sabemos que en Europa también hay
problemas serios en este marco, pero hay que reconocer que el reto
es aún más importante en América Latina, por ser la región con los
más desequilibrados indicadores de ingreso en el mundo. Ahí
tenemos un importante reto.
Como
todos sabemos, en nuestras sociedades los costos que derivan de
las desigualdades y la exclusión social son muy altos, son
demasiado pesados, incrementan los niveles de pobreza, reducen el
crecimiento y generan inestabilidad política y social. Y ahí está
el motor del círculo vicioso de la pobreza que genera la
inseguridad y la inseguridad que genera más pobreza.
La
desigualdad impide que significativos estratos poblacionales
puedan participar y contribuir en el desarrollo. Esto de algún
modo se traduce en un desafío para la paz y la estabilidad de la
gestión, entonces nuestro papel en esta lucha es apoyar
estrategias coherentes y adecuadas, que mitiguen la oscuridad
social de grandes segmentos de la población, fomentando su
inclusión como individuos y ciudadanos. Tenemos todos nosotros el
imperativo moral y político de hacerlo decididamente.
Por
eso es que desde la Cumbre de Guadalajara, en mayo del 2004, los
conceptos medulares sobre los que buscamos edificar las relaciones
de nuestras dos regiones hacia el futuro fueron la integración y
la cohesión social. Esos son los dos carriles sobre los que debe
caminar nuestra asociación estratégica con América Latina.
Así,
tras la Cumbre de Guadalajara, empezamos a trabajar al menos en
los frentes, por un lado poniendo énfasis en las políticas
sociales y fiscales, para promover la equidad; de otro, subrayando
la necesidad de promover la inversión productiva, que genera
empleo. El desempleo, en tanto vinculado a la pobreza tiene un
impacto muy negativo en la participación del ciudadano en todo el
proceso político.
Como
todos ustedes saben, en pocos días, el 11 y 12 de mayo próximos,
tenemos una nueva cumbre entre Unión Europea, América Latina y
Caribe en Viena, donde el estandarte será nuevamente la cohesión
social y la integración. Pero, además, la cumbre estará acompañada
de una serie de eventos de mayor importancia y significación, como
es el caso de foros empresariales, reuniones interparlamentarias y
diferentes encuentros sobre ciencia y tecnología, sociedad de
información, migración, droga y otros. Todos esos son temas que
compartimos con nuestros amigos latinoamericanos.
Gracias al excelentísimo señor Presidente y al distinguido
auditorio por haberme concedido su atención. Este breve mensaje no
era para decirles lo que debemos hacer, no, de ninguna manera. He
pretendido sólo contarles lo que estamos haciendo juntos, como
este proyecto de involucrar a la sociedad civil en el proceso
andino. En todos los casos, lo que queremos es reafirmar nuestra
vocación y voluntad integracionista inquebrantable, sobre todo en
este momento histórico para la Comunidad Andina.
Como
se dice hoy aquí, los problemas de la integración se resuelven con
más integración. Ojalá sea posible avanzar de forma decidida y
juntos por este camino. Muchas gracias por su atención.
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