Sus primeros años
Simón
José Antonio de la Santísima Trinidad
Bolívar y Palacios nació en Caracas el 24
de julio de 1783, era el cuarto hijo de
don Juan Vicente de Bolívar y Ponte y
María de la Concepción Palacios y Blanco y
vivió los primeros años de su vida con sus
padres bajo el cuidado especial de una
esclava de la familia llamada Hipólita y
otra conocida de cariño como “la Negra
Matea”. A los tres años de edad pierde a
su padre y a su última hermana María del
Carmen, su madre fallece en 1792 quedando
los cuatro hermanos huérfanos al cuidado
de un tío materno, don Carlos Palacios y
Blanco.
Familia de hacendados de reconocido
abolengo en Caracas, como anota Salcedo
Bastardo: “El apellido Bolívar, de
procedencia vasca, significa piedra de
molino. Aparece en Venezuela desde 1589.
Hacendados de aquella clase superior de
criollos, siempre fueron gente rica e
influyente.” (José Luis Salcedo
Bastardo: “Bolívar hombre-cumbre”.)
Hacia 1793 Simón Rodríguez admirador
ferviente de Rousseau, se convierte así en
el primer maestro de Bolívar. En 1824, en
recuerdo de sus años pasados bajo su
cuidado, Bolívar le escribió a su maestro:
"No he podido jamás borrar siquiera una
coma de las grandes sentencias que usted
me ha regalado, siempre presentes a mis
ojos intelectuales, las he seguido como
guías infalibles" (Pativilca, 19 de
enero de 1824). También tuvo como maestro
a Andrés Bello, solo dos años mayor que
él, quien le adiestra en las asignaturas
de letras y geografía, según se dice, sin
cobrar remuneración alguna. No llegó a
tener la influencia que ejerció sobre él
Simón Rodríguez.
Pero el maestro Simón Rodríguez no
apareció más, parece que fue apresado o al
menos andaba perseguido por una presunta
vinculación con una conspiración dirigida
por el pedagogo mallorquín Juan Bautista
Picornell, quien fue prisionero de Estado
en la fortaleza de La Guaira, en acto
encabezado por los mártires venezolanos
José María España y Manuel Gual.
A
los doce años abandonó a su tío para
refugiarse en casa de su hermana María
Antonia, ya casada, manifestándose
judicialmente con “su libertad y
desprendimiento de sus bienes”. Al año
siguiente se sometió a prestar sus
servicios a la milicia, en el Batallón de
Milicias Disciplinadas de los Valles de
Aragua, fundado por su abuelo Juan de
Bolívar y Villegas. A los 16 años y con el
grado de subteniente viajó a Madrid, donde
residían sus tíos maternos, con el objeto
de perfeccionar sus estudios. Viajó
después por diversos países de Europa y,
bajo el influjo de las ideas predominantes
en la época, concibió la de liberar a su
patria. Allí conoce al militar peruano
Mariano de Tristán y Moscoso, padre de la
futura escritora Flora Tristán.
El
joven Bolívar en Europa
En
Madrid es alojado por su tío Esteban
Palacios y luego en la casa del marqués de
Ustáriz, don Gregorio de Ustáriz y Tovar.
Estudia por algún tiempo en la Academia de
San Fernando las asignaturas de gramática,
francés, historia y matemática;
practicando al mismo tiempo la equitación,
esgrima y el baile.
A
los 17 años se enamora de una prima suya
llamada María Teresa Rodríguez del Toro y
Alayza, quien era dos años mayor que él.
Cuando hubo vuelto de París, como oficial
del Rey pide permiso para casarse el 26 de
mayo de 1802. La pareja retorna a
Venezuela, y en los valles de Aragua, en
la residencia campestre de sus padres,
dejaron correr los días, dedicado a la
agricultura. Súbitamente Teresa murió en
Caracas el 22 de enero de 1803, víctima de
una fiebre violenta.
Bolívar, un viudo dolido que no había
cumplido aún los 20 años, volvió a París
pero para vivir superficialmente y gastar
su patrimonio. Allí asiste a la coronación
de Napoleón Bonaparte como emperador de
los franceses; se reencuentra con su
antiguo maestro Simón Rodríguez en esa
capital, y en casa de su prima Fanny
conoce a un importante sabio alemán: el
barón Alexander von Humboldt, quien
acababa de regresar de América. Humboldt,
quien había pasado año y medio en
Venezuela, al expresarse de la situación
política de su patria, le dice:
“yo creo que su país
ya está maduro; más no veo al hombre que
pueda realizarlo…”
Con Simón Rodríguez y un primo, Fernando
del Toro emprenden viaje a Roma para
admirar la pasada grandeza del antiguo
imperio de los césares; y, un 15 de agosto
de 1805, en el Monte Sacro realizó el
famoso juramento delante de su maestro:
“Juro delante de
usted; juro por el Dios de mis padres;
juro por ellos, juro por mi honor, y
juro por la Patria, que no daré
descanso a mi brazo, ni reposo a mi
alma, hasta que no haya roto las
cadenas que nos oprimen por voluntad
del poder español”.
A
principios del año siguiente regresa a
París, luego visita Hamburgo desde donde
se embarca para dirigirse a Estados
Unidos, pasando previamente por los Países
Bajos. En Norte América visita Charleston,
Filadelfia, Washington, Boston y Nueva
York, para arribar finalmente a Caracas el
7 de junio de 1807.
Bolívar en la emancipación de Venezuela
Nos hemos preguntado acerca de la
trascendencia de la viudez de Bolívar en
el destino que su vida tomó en adelante y
el propio Libertador se encargó de
responder a esta interrogante en carta
dirigida al coronel Luis Peru de Lacroix
en 1828: “Sino hubiera enviudado, quizá
mi vida no hubiera sido otra; no sería el
General Bolívar; ni el Libertador, aunque
convengo en que mi genio no era para ser
alcalde de San Mateo. Sin la muerte de mi
mujer no hubiera hecho mi segundo viaje a
Europa, y es de creer que en Caracas o en
San Mateo no me habrían nacido las ideas
que me vinieron en mis viajes, y en
América no hubiera logrado la experiencia
ni hecho el estudio del mundo, de los
hombres y de las cosas que tanto me ha
servido en todo el curso de mi carrera
política; me hizo seguir después el carro
de Marte en lugar de habérmelas con el
arado de Ceres: vean, pues, ustedes si
influyó o no sobre mi suerte”. Así,
después de todo y lo desatendido que
hubiese sido su vida en lo inmediato; el
reencuentro con su maestro Simón Rodríguez
en Europa le ayudaría a determinar de
manera decidida su destino final: no cesar
en su esfuerzo hasta ver libre a la
América de toda dominación.
Al
retornar a Caracas en 1807 se incorpora al
movimiento de patriotas mantuanos junto a
su hermano Juan Vicente, siendo
prácticamente confinados en sus
propiedades, alejados de Caracas. El 19 de
abril de 1819 los criollos deponen al
Capitán General Vicente de Emparán,
constituyendo una Junta Suprema
Conservadora de los Derechos de Fernando
VII. La Junta lo asciende a teniente
coronel y lo envía a Londres en misión
diplomática; allí toma contacto con
Miranda instándole a volver.
Al
retorno, ambos patriotas fueron informados
del levantamiento de Coro y Maracaibo
contra la república. Bolívar se destaca en
la captura de Valencia tras dos días de
combate (13 de agosto de 1811), obteniendo
el ascenso a coronel por recomendación de
Miranda, dictador de Venezuela. Al llegar
a este punto de la vida del Libertador, es
de anotar que Venezuela es el primer país
latinoamericano en proclamar su
independencia absoluta y en promulgar una
Constitución Nacional (21 de diciembre de
1811).
Sin embargo la llegada de nuevas tropas
españolas y el gran terremoto del 26 de
marzo de 1812, que afectó gravísimamente a
Caracas, La Guaira, Barquisimeto y Mérida;
coadyuvó al avance de los realistas en el
territorio patriota produciéndose el sitio
de Puerto Cabello, en que se obligó a
capitular al generalísimo Francisco de
Miranda, siendo éste capturado y
enjuiciado por un grupo de patriotas y
entregado a los realistas.
La
captura de Miranda no evita la debacle de
los patriotas ni el fin de la primera
república. Bolívar logra evadirse a
Curazao y de allí pasar a Cartagena de
Indias. El gobierno de Cartagena le pone
al mando de solo 400 hombres y abre
campaña contra los españoles en Tenerife,
Guamal, Mompós, El Banco, Chiriguaná,
Tamalameque y Puerto Real. A inicios de
1813 ocupa Ocaña y luego Cúcuta; ingresa a
Venezuela con un selecto grupo de
oficiales como Girardot, Ricaurte,
Soublette, Paris, Urdaneta y Ribas;
declara la “guerra a muerte” contra los
españoles.
Contando con solo una cuarta o quinta
parte de las tropas, en relación a los
realistas; impide el desplazamiento de
estos en los sucesivos pasos y repasos de
los Andes; en altitudes a menudo sobre los
4000 m.s.n.m.; en una epopeya comparada
con las de Aníbal o Napoleón. Caracas lo
recibe en triunfo reconociéndole como jefe
indiscutible de la segunda república.
Derrota a Monteverde en Bárbula y Las
Trincheras; pero al año siguiente Boves y
Morales, sanguinarios líderes de los
llaneros se le imponen en la desigual
batalla de La Puerta (15 de junio de
1814), en que se enfrentaron ocho mil
realistas contra 3500 patriotas. Bolívar y
Mariño huyen con 400 sobrevivientes; Boves
pasa a cuchillo a los heridos y los que no
participaron en batalla como las mujeres y
los niños. Por este acto terrorífico,
cerca de 20 mil personas huyen de Caracas,
la mitad de su población, en dirección al
oriente, pereciendo casi diez mil en el
trayecto.
En
la batalla de Aragua pierden la vida cinco
mil combatientes entre los dos bandos (17
de agosto), Bolívar escapa esta vez a
Barcelona, Cumaná y Carúpano; partiendo a
Cartagena por mar. Se calcula que unas
cien mil personas perecieron a manos de
Boves, Morales y otros caudillos
realistas. La muerte de Boves en la
batalla de Urica no evitó el
desmoronamiento de la segunda república.
Bolívar, en Cartagena se pone bajo el
mando de esta república y con la misión de
incorporar a Cundinamarca a la Federación,
parte a someter a las provincias de Santa
Marta, Riohacha y Maracaibo. Ante la
inminencia de una guerra civil entre los
patriotas, Bolívar decide exiliarse en
Jamaica (10 de mayo de 1815).
Pablo Morillo es enviado desde Cádiz para
restaurar el poderío español con diez mil
quinientos soldados, desembarcando en la
Isla Margarita, pasando a Caracas, para
luego someter a Cartagena y a Bogotá;
restaurando al virrey Sámano. Es en
Kingston donde redacta su famosa “Carta de
Jamaica”, en que expone sus ideas sobre la
emancipación de América a un ciudadano
jamaiquino no identificado. Bolívar se
dedica al estudio y a organizar una nueva
expedición con el apoyo del dictador
haitiano Petión, quien le da siete goletas
y 240 hombres.
Desembarca en la Isla Margarita (30 de
marzo de 1816), luego en Carúpano proclama
la abolición de la esclavitud, tras ser
derrotado en un breve combate se reembarca
en dirección a Haití, de donde se vuelve a
dirigir a la Isla Margarita, reiniciando
la lucha contra los realistas.
Bolívar, el caudillo continental
Aún a pesar de carecer de tropas y de
recursos materiales, Bolívar concibe el
plan atrevido de convocar a un Congreso
Nacional (22 de octubre de 1818); el mismo
que se reúne en Angostura, a orillas del
río Orinoco desde el 15 de febrero de
1819. Con el apoyo de varios voluntarios
británicos, los llaneros de Páez y la
infantería de Anzoategui; sumando más de
tres mil hombres, obliga a Morillo a
abandonar sus posiciones y atacarlo
sorpresivamente en las Queseras del Medio
(2 de abril de 1819) y matarle más de 500
hombres a arma blanca. En un mes, su
ejército queda reducido a solo mil
ochocientos hombres, sin embargo en Socha,
el poblado atendió a las tropas diezmadas
por lo agreste de las jornadas,
enrolándose en ellas.
Así, Bolívar pudo obtener dos victorias
resonantes, la primera en el Pantano de
Vargas (25 de julio) y la segunda en
Boyacá (7 de agosto) donde consolida la
independencia de Nueva Granada, al hacer
prisionero a Barreiro, su estado mayor
completo y a más de 1600 soldados. La mira
estaba puesta ahora en Venezuela; luego de
estar en Bogotá por breve tiempo, se
dirige a Angostura, donde el Congreso
aprueba la Constitución, proclamando la
república de Colombia (17 de diciembre).
Bolívar entabla negociaciones con Morillo,
quien retorna a España por orden del
gobierno liberal de Rafael del Riego; sin
embargo, pese al armisticio, prepara a sus
tropas para la ofensiva final en Carabobo
(24 de junio de 1821), con un ejército
significativamente inferior en número
vence al general La Torre al mando de seis
mil quinientos hombres. Luego de la toma
de Caracas, el Congreso reunido en Cúcuta
proclama la unión de Venezuela y Colombia.
Desde la capital venezolana organiza a sus
ejércitos para liberar la Presidencia de
Quito, moviliza batallones de Valencia y
Maracaibo, de Cúcuta y Bogotá hacia
Popayán; de 2850 soldados solo llegaron
1800 a Pasto, el resto desertó o murió en
el camino.
En
Bomboná (7 de abril de 1822) da una
cruenta batalla de seis horas de duración,
y con cerca de 450 bajas, entre ellas el
general León Torres. Por su parte el
general Sucre obtiene una resonante
victoria en las faldas del Pichincha (24
de mayo) con el apoyo de una división al
mando del coronel Santa Cruz, enviada por
el general San Martín, Protector del Perú.
El encuentro con el otro coloso de América
estaba cercano.
Bolívar fue recibido apoteósicamente por
cuarenta mil personas en Quito el 16 de
junio. Luego de la ocupación de Guayaquil,
es que se realiza la entrevista con San
Martín (27, 28 y 29 de julio); producto de
la cual, el Protector abandona el
escenario peruano luego de la instalación
del Congreso Constituyente y la
designación de la Junta de Gobierno
(Manuel Salazar y Baquíjano, José de La
Mar y Felipe Antonio Alvarado), en
setiembre de 1822.
“¡Triunfar!”
El
Libertador hace su ingreso a Lima un año
después (1 de setiembre de 1823) en plena
anarquía entre los patriotas con dos
gobiernos, uno en Lima al mando de José
Bernardo de Tagle y Portocarrero, marqués
de Torre Tagle; y, el otro en Trujillo,
con el mariscal José Mariano de la Riva
Agüero y Sánchez Boquete.
Los realistas tenían su poderío intacto en
el interior del país, con cerca de 18 mil
soldados. Pero las desavenencias con Riva
Agüero se hacen más profundas y ordena la
captura de éste, quien es deportado por el
general La Fuente. Bolívar recorre el
norte, pasando de Huaraz a Trujillo y de
allí a Pativilca (1 de enero de 1824),
donde enferma de paludismo; en su gravedad
el general Mosquera le pregunta qué piensa
hacer; y él, meditando en lo que le
faltaba para completar la libertad de
América le responde lacónicamente: “