El proceso de
globalización somete a las economías andinas a
un conjunto de retos, lo que obliga a una
revisión de las estrategias de desarrollo
nacional, con el fin de superar la dependencia
de tecnologías generadas en otros contextos,
con la consiguiente pérdida de mercados por
parte de nuestras empresas, aun en los
mercados tradicionales. Esta situación es
productos de las diferencias en las
capacidades de generación de conocimiento
entre nuestros países y países desarrollados y
su eventual transformación de innovaciones que
contribuyan a elevar el valor agregado de los
bienes y servicios producidos por nuestras
empresas.
En los actuales
momentos, debido a los diversos y simultáneos
procesos de negociaciones comerciales en
marcha, en los que se aspira hacerlo
favorablemente intentando obtener mayores
ventajas posibles frente a terceros, las
pequeñas y medianas empresas corren el peligro
de ser severamente afectadas por falta de
capacidades competitivas, con los
consiguientes problemas de destrucción del
tramado productivo y la pérdida de empleo. La
mejora de dichas capacidades competitivas
exigen un proceso de mejoramiento continuo de
la calidad de los productos desarrollados y
ese mejoramiento tiene que ir acompañado de
incorporación progresiva de innovaciones,
tanto a nivel de los productos como de
procesos. Podemos por lo tanto aseverar, que
un desarrollo económico sostenido está
fuertemente condicionado por la capacidad de
incorporar conocimientos e innovación
tecnológica a los sistemas productivos, como
factor estratégico de competitividad.
Es indudable
entonces, que la apertura de los mercados
impone la necesidad de innovar, adoptar,
adaptar y asimilar tecnología, como vía para
enfrentar los retos que impone la competencia
de los mercados. Para ello, es necesario
contar con un sistema de innovación que
integre en ese esfuerzo a todos los actores
vinculados al proceso de desarrollo del sector
productivo y esto no solo se refiere a la
vinculación entre los centros generadores de
nuevos conocimientos y tecnologías, sino
también a los usuarios del sector empresarial
y más aún, a la sociedad en general como
coparticipe, demandante y consumidor final de
los productos y servicios a su disposición.
Para la consolidación de un sistema de
innovación que contribuya al mejoramiento de
la competitividad, es necesario contar con una
importante capacidad de investigación y
desarrollo (I y D) y un sector empresarial con
disposición a asumir los retos de la
innovación, colaborando con las actividades de
I y D.
Dado que las
exportaciones de la región están constituidas
fundamentalmente por productos primarios, con
poco valor agregado y sometidos a los vaivenes
de la demanda y a la erraticidad de los
precios, debe hacerse un esfuerzo para darle
un valor agregado, basado en la incorporación
de innovaciones, mejoramiento de la calidad y
mayor eficiencia en la producción y
comercialización de dichos productos y
servicios. Además, lograr y mantener
competitividad requiere la integración real de
las capacidades tecnológicas como país y como
empresas, objetivo al cual deberá propender
cualquier esfuerzo en ese sentido.
Es importante
entender que hay una relación indisoluble
entre innovación y competitividad, para lo
cual hay que hacer un esfuerzo que ayude a la
adopción de políticas y toma de acciones que
incrementen el desarrollo tecnológico de la
región en función de la competitividad. Se
reconoce que el “conocimiento” por sí mismo no
transforma las economías o la sociedad, sino
que puede hacerlo en el marco de sistemas
nacionales o regionales de ciencia, tecnología
e innovación, que posibiliten su incorporación
al sector productor de bienes y servicios.
Objetivo General
Promover,
estimular y potenciar la innovación
tecnológica y su incorporación a los procesos
productivos, para coadyuvar en la elevación de
las capacidades competitivas de las pequeñas y
medianas empresas de diversos sectores, como
vía para alcanzar los estándares exigidos por
los mercados mundiales y contribuyendo así, a
la superación de la inequidad social y a la
creación de bienestar de la sociedad andina en
general.
Para alcanzar
dichos objetivos se plantea la necesidad de:
- Promover una
mayor integración e interrelación entre los
agentes económicos y sociales participantes en
los procesos de innovación tecnológica:
centros académicos, centros de investigación y
desarrollo, empresas, gobiernos nacionales y
locales, entes financieros, usuarios y
consumidores.
- Apoyar la
consolidación de los Sistemas Nacionales de
Innovación y conformación del Plan o Programa
Andino de Innovación Tecnológica (PAITEC)
- Promover el establecimiento de una visión
compartida sobre conceptos y estrategias de
estímulo a la innovación, que contribuya a la
inserción de la sociedad andina en la
“sociedad del conocimiento”.
- Realizar
estudios que aporten nuevos elementos para la
mejor comprensión de los procesos de
innovación.
- Determinar los
arreglos institucionales de coordinación de
los diversos agentes económicos y sociales
participantes en esfuerzos de Innovación sobre
los Estados Miembros, su nivel de desarrollo,
sus potencialidades y los proyectos
científicos y tecnológicos en marcha, así como
el desarrollo de programas de competitividad.
- Establecer un
sistema de información y base de datos, que
incluya estadísticas, datos macroeconómicos,
información institucional e individuos, con el
fin de que sirva como base para la
investigación y desarrollo de nuevas políticas
de innovación y competitividad y conduzca al
establecimiento de una Red Institucional de
Programas y Centros de Innovación .
- Organizar
seminarios, talleres y teleconferencias que
propendan a la discusión y profundización de
aspectos conceptuales y estratégicos
vinculados con la innovación.
- Identificar
oportunidades de cooperación sobre Innovación
Tecnológica.