|
Prólogo
El tema de la
dolarización en América Latina viene
adquiriendo cada vez mayor importancia en los
debates sobre la evolución del sistema
monetario internacional y el futuro de las
monedas nacionales. La globalización
financiera, el afianzamiento de la unión
monetaria europea y el lanzamiento en 1999 del
euro con su progresiva consolidación en los
mercados financieros internacionales, provocan
el debate con la hipótesis de la conformación
de bloques monetarios en el futuro.
A nivel de la
región hay recientes desarrollos en esa
tendencia: en los primeros días de enero del
2000, el gobierno de Ecuador anunció la
dolarización de su economía y formalmente
adoptó el dólar como moneda de curso legal en
marzo de dicho año; en enero del 2001 entró en
vigencia una medida similar en El Salvador. A
ello se suma que países como Panamá están
dolarizados hace casi un siglo atrás y el caso
de otros países como Argentina que tiene su
esquema de convertibilidad, y de Bolivia,
Uruguay, Perú y Nicaragua que tienen un alto
grado de dolarización de facto.
En este
contexto, la dolarización emprendida por
Ecuador es un paso muy importante, de carácter
inédito entre los países miembros de la
Comunidad Andina, que tendrá repercusiones
significativas no sólo en su propia economía,
sino también sobre las corrientes comerciales
con sus vecinos y en la propia marcha del
proceso de integración que se encamina hacia
el establecimiento de un Mercado Común para el
año 2005.
El nuevo esquema
monetario adoptado por Ecuador tiene entre sus
principales objetivos la generación de
confianza y la búsqueda de la estabilidad
macroeconómica. Con ello se pretende asegurar
la reducción de los niveles de inflación y de
las tasas de interés, al propio tiempo que se
eliminan los riesgos de la volatilidad
cambiaria. De esta manera, se espera lograr un
mejor manejo de la gestión económica y, en
definitiva, alcanzar un mayor bienestar para
la población.
Estas
aspiraciones coinciden, en lo fundamental, con
los objetivos de la Comunidad Andina, cuyos
países se encuentran abocados a la creación de
un espacio económico estable y competitivo en
el escenario internacional, dentro del cual el
comercio intrasubregional pueda crecer aún
más.
Sin embargo, no
deja de ser legítima la interrogante de los
agentes económicos, expertos y técnicos
respecto de cuál será la incidencia de la
dolarización de Ecuador sobre sus socios
andinos. En otras palabras, en qué medida
contribuirá o no a profundizar el proceso de
integración y cuáles serán sus repercusiones,
en el mediano y largo plazo, en los flujos
comerciales intracomunitarios que están
experimentando un alentador crecimiento
después de la severa contracción en 1998 y
1999.
Con el propósito
de contribuir a responder a estas preguntas y
al análisis del significado de la dolarización
en Ecuador, la Secretaría General de la
Comunidad Andina organizó un seminario en su
sede, en Lima, el 25 de agosto del 2000, que
reunió a un destacado grupo de economistas,
funcionarios de organismos internacionales y
académicos que tuvieron la oportunidad de
debatir con el Presidente del Directorio del
Banco Central de Ecuador, ingeniero José Luis
Ycaza, los alcances de las medidas monetarias
emprendidas por ese país.
Las exposiciones
del Seminario" La Dolarización en Ecuador y
sus efectos en el Comercio Subregional Andino"
son presentadas en este libro, con la
intención de propiciar un debate que suscita
diversas opiniones, pero que tiene una
indudable trascendencia y oportunidad. Es un
tema que aborda aspectos políticos
sustantivos, derivados de la capacidad y
conveniencia de los países de ejercer sus
propias políticas monetarias, y refleja una
buena dosis de pragmatismo al reconocer el
alto grado de dolarización alcanzado por
algunas economías, como lo demuestran las
cifras para Bolivia y Perú.
El Director
General de la Secretaría de la Comunidad
Andina, Jorge Vega Castro, nos introduce en el
tema con una breve exposición sobre los
regímenes cambiarios y los diversos
indicadores que permiten medir el grado de
dolarización en los cinco países andinos. Tras
preguntarse cuáles serán las tendencias de
este proceso, analiza las posibles
consecuencias sobre el comercio
intrasubregional, que supera actualmente los
5.000 millones de dólares, y el proceso de
armonización de políticas macroeconómicas
iniciado por la CAN.
La intervención
del Presidente del Directorio del Banco
Central de Ecuador, José Luis Ycaza, presenta
la difícil situación por la que se debatía su
país, caracterizada por el deterioro de los
principales agregados macroeconómicos, la
profundización de la crisis bancaria y la
extrema volatilidad cambiaria. En ese marco,
la dolarización fue una medida drástica para
una situación extrema. Define a la
dolarización como una "modificación en la
lógica de la cuestión económica que exigirá un
mayor esfuerzo de competitividad y el apoyo
profundo a una mayor integración y
liberalización comercial".
La intervención
del ingeniero Ycaza procura despejar las dudas
sobre el impacto de la dolarización en el
comercio intracomunitario, al enumerar una
serie de ventajas para los socios comerciales,
derivadas en gran parte de contar, a partir de
ahora, con un escenario macroeconómico estable
y mayores niveles de crecimiento en Ecuador
que seguramente incidirán en la demanda. Desde
su perspectiva, la dolarización puede
facilitar la coordinación de metas comunes y
políticas macroeconómicas entre los países
andinos y presentar una primera alternativa
para la adopción de una zona monetaria como
sucesivos pasos encaminados al establecimiento
del Mercado Común.
Al respecto se
puede anotar que ciertamente desde el tercer
trimestre del año pasado, el ritmo
inflacionario en el Ecuador ha encontrado un
punto de inflexión y la tendencia es ahora
descendente y se espera que para el próximo
año pueda converger hacia a la meta
comunitaria vigente de mantener una inflación
de un dígito.
La economista
Liliana Rojas-Suárez, con amplia experiencia
en organismos financieros multilaterales y la
banca privada, analiza las posibilidades de
dolarización en la región, desde la óptica del
riesgo-país y los fuertes shocks de flujos de
capitales y precios relativos. A su juicio,
América Latina no está preparada aún para
dolarizar. Por el contrario, en tiempos de
calma, la fórmula ganadora consistiría en
mantener la "flexibilidad cambiaria y
abundantes reservas". El caso ecuatoriano es
excepcional y tras examinar los factores
positivos y negativos –fundamentalmente sobre
el comercio externo y con respecto a los
socios andinos- concluye que es difícil llegar
a un veredicto. Lo importante es no saltar los
pasos y alcanzar los pre-requisitos capaces de
garantizar que la convergencia hacia una
moneda única sea exitosa y permanente.
El ex Ministro
de Economía y Finanzas de Panamá, Fernando
Aramburú Porras, defiende la dolarización a
partir de la experiencia de su país que adoptó
la medida en 1904. Tras una exhaustiva
descripción de las características de la
economía y del sistema monterio-bancario
panameño, el autor analiza las beneficios
derivados de la dolarización y refuta las
posibles desventajas para concluir que, sin
ser la panacea ni el modelo perfecto, es una
"experiencia importante para tomar en cuenta "
que crea estabilidad, permite una mayor
planificación a largo plazo, garantiza
financiamiento y asegura una mejor inserción
internacional.
El vicerrector
de la Universidad del Pacífico (Perú), Jurgen
Schuldt presenta, en cambio, la posición más
crítica frente al proceso de dolarización de
Ecuador por considerar que fue precipitada y
no reunió los requisitos previos de
concertación. Enumera una serie de razones
económicas y políticas que lo llevan a ser
escéptico sobre su viabilidad y el papel que
jugará en el proceso andino de integración, si
bien admite que Estados Unidos podría estar
dispuesto a jugarse el todo por el todo por
este experimento para presentarlo como
paradigma al resto de los países
latinoamericanos.
Finalmente, el
Presidente del Fondo Latinoamericano de
Reservas (FLAR), Roberto Guarnieri, destaca la
trascendencia de la dolarización en Ecuador y
expone diversas iniciativas con las que podría
contribuir su organismo a la efectiva
estabilización del país para restablecer una
"economía sana, creíble a nivel internacional
y sostenible en términos de eficiencia y de
crecimiento".
La diversidad de
opiniones de los expositores enriqueció el
debate sobre uno de los temas más polémicos a
los que se enfrentará la región en el nuevo
siglo. La experiencia ecuatoriana,
indudablemente, contribuirá a que otros países
consideren la posibilidad de la dolarización
como una alternativa a sus respectivas
políticas económicas.
El proceso
recién se inicia y será necesario evaluar su
futuro desarrollo. Aún es temprano para
extraer conclusiones pero no podemos sino
desear que la economía ecuatoriana encuentre
la senda de crecimiento y estabilidad
macroeconómica con esta nueva orientación, en
la confianza que, en este escenario, tiene
externalidades positivas para todos los países
de la Comunidad Andina, situación ya
reconocida por los Ministros de Finanzas y los
Gobernadores de los bancos centrales de la
subregión, cuando declararon como un principio
fundamental que la estabilidad económica de
los países es de interés comunitario.
Sebastián
Alegrett
Secretario General de la Comunidad Andina
|