Secretario General de la Comunidad Andina reitera compromiso en la lucha contra las drogas

Lima, 14 feb. 2006.- El Secretario General de la Comunidad Andina, Embajador Allan Wagner Tizón, ratificó ayer en la visita que realizó a la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, con sede en Viena, el compromiso de los países de la Comunidad Andina en la lucha mundial contra las drogas ilícitas y el rol que, bajo el principio de co-responsabilidad, cabe en este proceso a cada uno de los miembros de la comunidad internacional.

Enfatizó que "los países andinos continuamos impulsando decididamente la política de lucha contra el narcotráfico en todos los ámbitos por considerar que todos los países del mundo tenemos la obligación de luchar contra las drogas ilícitas, debido a su efecto sobre la salud publica, la seguridad y la vida institucional de nuestros países".

En ese sentido, afirmó que la Secretaria General y la Comunidad Andina como tal, continuarán profundizando los programas conducentes a encontrar soluciones sostenibles a este flagelo sobre la base de la Decisión 505 (“Plan Andino de Cooperación para la Lucha contra las Drogas Ilícitas y Delitos Conexos”). Es por ello, que los países andinos han sido partícipes activos de las diversas estrategias sobre la materia, incluyendo los convenios y Plan de Acción de alcance universal en el ámbito de las Naciones Unidas, la Estrategia Hemisférica Antidrogas de la OEA, los acuerdos bilaterales y multilaterales con Europa así como los suscritos con países de otras regiones.

En ese contexto, la estrategia andina de lucha contra el narcotráfico implica la existencia de programas para el control de precursores químicos - tanto a nivel de la Comunidad Andina (“Norma Andina para el Control de Sustancias Químicas que se utilizan en la fabricación ilícita de estupefacientes y sustancias psicotrópicas”, adoptada mediante la Decisión 602) como en el marco de las relaciones con la Unión Europea (Acuerdo CAN-Comunidad Europea sobre Precursores y Sustancias Químicas de diciembre de 1995)-, para el control del lavado de activos, para la reducción del consumo en nuestros países, y en contra también de las drogas sintéticas. Asimismo, se ha adoptado recientemente una Estrategia Andina de Desarrollo Alternativo Integral y Sostenible, que permite proporcionar opciones económicas legales y viables que restrinjen la producción de drogas en nuestros países y contribuye, al mismo tiempo, a la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

El Secretario General indicó, igualmente, que los planteamientos efectuados por el Presidente boliviano Evo Morales Ayma, siguen esa línea, con un elemento adicional: que, en especial en Bolivia, existe consumo tradicional y ancestral de la hoja de coca, pero que el Anexo I de la Convención de Viena en Materia de Drogas, no permite la industrialización lícita generalizada de productos de la planta de coca, salvo la destinada a programas de investigación científica, para fines médicos, y para la producción de preparaciones que no contengan ningún alcaloide.

"Es por ello que, a partir de este caso particular, se intenta promover estudios científicos internacionales actualizados en la materia, además del análisis sobre procesos posibles de industrialización alternativa de la hoja de coca”. Añadió Wagner. “Ello podría servir de base a la promoción que el gobierno boliviano espera efectuar en foros internacionales de un cambio de status que permita retirar la hoja de coca del Anexo 1 de la Convención, como base para la elaboración de productos no tóxicos a partir de la misma".

Este asunto -agregó- debe ser considerado en una primera instancia por los países de la Comunidad Andina y, eventualmente, llevado a la Cumbre de Naciones Unidas del 2008, prevista para evaluar los avances en la materia.