Intervención del Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Presidente del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, Embajador Patricio Zuquilanda, con ocasión de la suscripción del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea

Roma, 15 de diciembre de 2003

En mi calidad de Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador y Presidente del Consejo Andino, me es muy grato participar en esta importante ceremonia y suscribir el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con la Unión Europea, instrumento que abre una nueva dimensión para el relacionamiento futuro entre ambos bloques de integración.

Este instrumento amplía el ámbito y estimula sustancialmente el carácter de las relaciones andino-europeas, con temas de cooperación en materia comercial, profundización del proceso de integración andino, reducción de la pobreza, cohesión social, la intensificación del diálogo político, los derechos humanos, la gobernabilidad democrática, la lucha contra la corrupción, el desarrollo sostenible, las migraciones, el terrorismo, las drogas ilícitas, la investigación y desarrollo tecnológico, entre otros.

El Acuerdo reafirma las positivas relaciones existentes entre ambos bloques y su voluntad de avanzar hacia un vínculo más intenso y mutuamente beneficioso. Confirma asimismo que ambas regiones compartimos ideales comunes en materia de democracia, cultura y desarrollo económico y social para beneficio de nuestros pueblos.

Al mismo tiempo, con la suscripción de este Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, se cumple uno de los requisitos establecidos en la Declaración de Madrid para poder iniciar negociaciones tendientes al establecimiento de un Acuerdo de Asociación CAN-UE.

En varias ocasiones, la Comunidad Andina ha expresado a la Unión Europea su aspiración de suscribir un Acuerdo de Asociación que incluya el libre comercio, con el objeto de avanzar en este campo fundamental. De esta manera se alcanzaría un nivel de relaciones similar al de otros países y grupos de países latinoamericanos y un grado de estabilidad, seguridad y previsibilidad en las relaciones comerciales y de inversión.

Este Acuerdo, vinculado en principio a los resultados de las negociaciones de Doha debe avanzar sin estar supeditado a las mismas, toda vez que luego de la reunión Ministerial de la OMC en Cancún, quedó claro que éstas no concluirán en 2004, como se había previsto.

De otra parte, el acceso al mercado europeo para las exportaciones andinas que hoy se realiza a través del SGP-Droga del sistema generalizado de preferencias basado en el principio de responsabilidad compartida en la lucha contra las drogas ilícitas que prosiguen nuestros Gobiernos, ya no es suficiente.

En efecto, el SGP Droga tuvo, hasta 1996, una importancia fundamental, pues contribuyó a diversificar nuestra oferta exportable y al crecimiento de las exportaciones. Sin embargo, los resultados de la Ronda Uruguay, los acuerdos comerciales suscritos por la UE en los últimos años, así como la concesión de preferencias a otros países o la apertura de contingentes con arancel preferente para ciertos productos, han erosionado las preferencias andinas bajo este importante esquema.

Un tratado de libre comercio, en cambio, dota de permanencia y seguridad a las relaciones comerciales birregionales y permite que los empresarios puedan hacer una planificación y gestión a largo plazo y aseguren un retorno adecuado del trabajo e inversión realizados. También promueve, amplia y diversifica el comercio andino-europeo.

En varias oportunidades igualmente, la Comisión Europea ha señalado que para que se pueda suscribir un tratado de libre comercio es necesaria una profundización de la integración andina, lo que ya ha ocurrido en alto grado en la CAN.

En efecto, la zona de libre comercio andina está conformada desde febrero de 1993. Adicionalmente, los países andinos han hecho significativos avances para conformar entre ellos una unión aduanera. La Comunidad Andina cuenta con una legislación comercial común en sectores importantes que consolidan el proceso de integración andino, permiten el acceso al mercado ampliado subregional y facilitan la circulación de bienes, servicios y capitales al interior del espacio comercial andino. En materia aduanera tiene instrumentos que facilitan las transacciones comerciales de sus países miembros.

Los países andinos aplican igualmente una política agropecuaria común, cuyos principales componentes son el Sistema Andino de Franjas de Precios, el Sistema Andino de Sanidad Agropecuaria y otros instrumentos de carácter sectorial. La CAN tiene regímenes comunes para el tratamiento a la inversión extranjera y la promoción de las empresas multinacionales andinas, es decir de asociaciones que entrelacen capitales subregionales para aprovechar el mercado ampliado.

Los derechos de propiedad intelectual, en materia de propiedad industrial y derechos de autor son reconocidos y protegidos por medio de una legislación armonizada, a la vez que los derechos de los Obtentores Vegetales. El acceso a los Recursos Genéticos y la protección de los conocimientos y prácticas tradicionales de las comunidades indígenas están también regulados por una legislación común. La CAN ha alcanzado importantes avances en términos de armonización normativa en el área de libre circulación de servicios, capitales y personas.

Los países andinos, democráticos, ricos en recursos naturales y estratégicamente localizados, ofrecen importantes oportunidades a la inversión y al comercio europeos, no sólo por su mercado interior de más de 120 millones de habitantes -que cuenta con una población económicamente activa de 49,3 millones y un PIB combinado de 463.000 millones de USD- sino también porque posibilitan el acceso a un mercado ampliado mayor a través de una red de acuerdos comerciales intraregionales, como el CAN-MERCOSUR, que se suscribirá mañana en Montevideo.

En fin, son importantes los avances cuantitativos y cualitativos registrados en el proceso de integración andino y ello, nos permite pensar, sin temor a equivocarnos, que la CAN está en condiciones de negociar acuerdos comerciales mutuamente beneficiosos con la UE para constituir una zona de libre comercio. Los países andinos creemos haber cumplido cabalmente todos los requisitos acordados en la Declaración de Madrid y por ello legítimamente aspiramos a que la Unión Europea consigne su compromiso firme en la Declaración final que emane de la Cumbre América Latina y Caribe y Unión Europea, que se celebrará en Guadalajara, en mayo de 2004, para iniciar, en el plazo más corto posible, negociaciones para un Acuerdo de Asociación que incluya el libre comercio.

Deseo expresar mi reconocimiento a la Presidencia italiana de la Unión Europea en su persona, señor Canciller, por haber impulsado y posibilitado que este Acuerdo se suscriba hoy, a la vez que comprometer a la futura Presidencia irlandesa para continuar trabajando y hacer cuantos esfuerzos sean necesarios para alcanzar un tratado de libre comercio mutuamente beneficioso.

Muchas gracias