Palabras del
Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario
General de la Comunidad Andina, en el
Seminario Internacional "Propiedad
Intelectual y Acceso a Medicamentos"
Lima, 5 de julio de 2004
En primer lugar, deseo agradecer la
colaboración del PNUD, OMS, OPS y el
Organismo Andino de Salud – Convenio
Hipólito Unanue, así como al Ministerio
de Salud del Perú, en la organización de
este Seminario Internacional, que nos
permite cumplir con el mandato de los
Ministros de Salud de la Comunidad
Andina, aprobado en su reunión anual
realizada en marzo último en Puerto
Ordaz, Venezuela.
La disciplina de la propiedad
intelectual puede rastrearse a épocas
remotas que datan desde la temprana Edad
Media. La discusión sobre esta
disciplina en el ámbito comercial es,
sin embargo, relativamente reciente. Aún
cuando podemos rastrear sus orígenes en
la agenda multilateral de comercio a la
Ronda de Tokio, es a partir de su
inclusión como tema de negociación en la
Ronda Uruguay y su consolidación como
uno de los cuatro acuerdos
multilaterales de la OMC, que la
propiedad intelectual se convertido en
uno de los temas centrales de las
negociaciones comerciales
internacionales.
Como sabemos, el ADPIC desarrolla
disciplinas de contenido sustantivo y de
efecto armonizador y es el único que no
contempla excepciones a los principios
de Trato Nacional y Nación más
Favorecida, salvo el caso de acuerdos
regionales que hubieran sido notificados
a la fecha de entrada en vigencia de los
ADPIC, tal como lo hizo la Comunidad
Andina en su momento.
El tema de la propiedad intelectual es
también uno de los más antiguos y más
profundos de la integración andina. El
esfuerzo comunitario conjunto ha
resultado en normas supranacionales de
carácter vinculante y de aplicación
directa en los cinco países andinos que,
de manera consistente con los ADPIC,
regulan los campos de la propiedad
industrial, los derechos de autor y
conexos, las variedades vegetales, el
acceso a los recursos genéticos y,
próximamente, los conocimientos
tradicionales. Así, pues, en la región
andina existe una sola ley, un solo
procedimiento y, aún más, una misma
metodología de análisis en propiedad
intelectual. Esto hace natural que en
las negociaciones internacionales los
países andinos desarrollen una posición
conjunta en estas materias, como ha
ocurrido en las negociaciones del ALCA y
con el MERCOSUR.
Como concepto, la propiedad intelectual
está basada en un equilibrio necesario
entre el dominio y conocimiento público,
por un lado, y el incentivo a la
innovación y creatividad humana, por
otro, que suele expresarse por lo
general en derechos de exclusividad de
tipo privado. Desde el punto de vista
económico ella se justifica, principal
aunque no exclusivamente, en el hecho de
que la creación o el proceso de creación
no son fácilmente generables pero sí
fácilmente apropiables por cualquiera
debido, precisamente, a su carácter
intangible o inmaterial.
En el caso particular de las patentes,
éstas parten de la idea básica de
remunerar al inventor por su esfuerzo
creativo, a través de la generación de
una reserva de mercado que limita la
competencia a favor del titular por un
tiempo determinado pero, al mismo
tiempo, poner a disposición del público
el nuevo conocimiento generado a fin de
que éste sirva para desarrollar nuevas
creaciones, para lo cual se dispone la
publicidad del contenido y modo de
desarrollar la invención y la
posibilidad de que, al término de la
protección, la invención misma pueda ser
utilizada por cualquiera.
En teoría, se producen así dos efectos:
uno de tipo individual, esto es, la
remuneración como incentivo para generar
nuevo conocimiento; y uno social,
representado por el desarrollo de
mejores y mayores niveles de
conocimiento, aprehensibles por todos.
En este punto, el debate académico, si
bien ha favorecido la concesión de
derechos de exclusividad, ha criticado
también -y mucho- la tendencia a
favorecer el elemento privado en
detrimento del elemento público. Así, se
cuestiona la remuneración presuntamente
exorbitante al inventor o al productor
de la información, a través de
mecanismos tales como la extensión de
protecciones o la concesión de
exclusividades, más allá de lo que
pudiera resultar razonable para
preservar el equilibrio básico que
sustenta la teoría de la propiedad
intelectual.
La relación entre la propiedad
intelectual, el comercio y la salud
pública sitúa este debate sobre el punto
de equilibrio entre el interés privado y
el interés social, constituyéndose en un
aspecto crucial de las negociaciones de
libre comercio internacional. Las
regulaciones comerciales se relacionan,
desde el punto de vista social, al tema
de la igualdad de oportunidades en el
acceso de medicamentos para combatir
diversas enfermedades que aquejan a la
población de bajos o escasos recursos
económicos. El Acuerdo Ministerial de
Doha, de noviembre de 2001, sobre esta
materia, estableció que las
disposiciones contenidas en el Acuerdo
ADPIC no impiden ni deben impedir que
los países miembros tomen medidas
destinadas a proteger la salud pública o
promover el acceso a los medicamentos.
En el Seminario que hoy se inicia será
examinada la relación entre los ADPIC,
la normativa andina, el ALCA y la
negociación con los Estados Unidos
frente a los espacios de política o de
articulación nacional y regional que
dichos marcos dejan o deben dejar
abiertos; así como las expectativas de
los diversos grupos de interés
involucrados en la temática y las
experiencias nacionales concretas.
Es el deseo de la Secretaría General que
este diálogo amplio y plural pueda
contribuir a la identificación clara y
realista de los intereses en juego y de
las iniciativas y esfuerzos conjuntos
que debemos llevar a los procesos
negociadores que enfrentamos, a fin de
alcanzar la razón última que los
justifica, esto es, una efectiva
contribución al mejoramiento de las
condiciones de vida de nuestros
ciudadanos.
El tenerlos a todos ustedes aquí
constituye ya un paso positivo en esa
dirección, por lo que sólo me resta
expresarles nuestra bienvenida a esta
casa de la integración andina y
desearles los mayores éxitos en sus
deliberaciones.
Muchas gracias.