Palabras introductorias del Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario General de la Comunidad Andina, en la Conferencia Magistral del Doctor José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, sobre “Desarrollo Productivo en Economías Abiertas”

Lima, 3 de marzo de 2005

Para mi es motivo de especial complacencia compartir este auditorio con mi amigo José Luis Machinea, con quien me unen las convicciones en torno al inmenso potencial que representa la integración andina y latinoamericana para el desarrollo de nuestros pueblos.

He querido aprovechar su presencia en el importante evento que hemos organizado conjuntamente sobre las relaciones entre la Comunidad Andina y la Unión Europea, con el auspicio de la Embajada Británica en el Perú, para que usted pueda compartir desde esta casa de la integración, el aporte de la CEPAL a un nuevo pensamiento latinoamericano, que este organismo está construyendo bajo su conducción, alrededor de una estrategia de desarrollo productivo en el contexto de la creciente inserción de las sociedades latinoamericanas y del Caribe en la globalización.

Como ya se lo he señalado personalmente, he quedado vivamente impresionado de las enormes afinidades existentes entre los principios y orientaciones de la propuesta que usted ha presentado a consideración del Trigésimo Período de Sesiones de la CEPAL en San Juan de Puerto Rico, a finales de junio del año pasado, y las acciones que la Secretaría General de la Comunidad Andina adelanta en la actualidad, en cumplimiento del nuevo diseño estratégico que he propuesto para nuestro proceso de integración y cuyos ejes centrales contaron con la generosa acogida de los Presidentes Andinos en la Cumbre de San Francisco de Quito a principios de julio del mismo año pasado.

Tanto los lineamientos de la CEPAL como las orientaciones más recientes de nuestros Presidentes Andinos abogan por un análisis ponderado de los legados prácticos del Consenso de Washington, para construir sobre las fortalezas y desafíos acumulados en la década de los noventa, pero también con el fin de cimentar un nuevo consenso que reincorpore la dimensión del desarrollo en la agenda de la integración y que, como bien lo señala el Señor Machinea, se sustente sobre “la adopción de políticas públicas activas, capaces de superar tanto las fallas del mercado como las del gobierno”.

No tengo ninguna duda en señalar que la capacidad de la integración para convertirse en el eje articulador de la agenda interna de nuestros países –caracterizada hoy por fenómenos persistentes de pobreza, desigualdad y exclusión, que comprometen seriamente la gobernabilidad democrática – y la agenda de la globalización – atravesada por exigentes negociaciones de libre comercio en el ámbito hemisférico y mundial – pasa necesariamente por la capacidad de nuestros países para converger en este nuevo consenso que se abre camino en el continente.

Quiero resaltar, por lo tanto, en esta breve introducción tres grandes coincidencias que se derivan de este acuerdo fundamental en el enfoque y que se reflejan en los tres ejes estratégicos de nuestro plan de acción.

Coincidimos en primer lugar con la CEPAL, en que una integración más profunda de los países andinos, concebida como la posibilidad de completar el mercado ampliado, que en la práctica representan sus economías, constituye en si misma una estrategia de desarrollo con visibles impactos estructurales, que ya se han hecho evidentes en estos primeros 35 años de vigencia del Acuerdo de Cartagena, pero que estamos en la obligación ahora de hacer aún más relevantes, en áreas como la liberalización de los servicios, la culminación de la unión aduanera, la consolidación de un mercado de capitales, la integración física y la convergencia macroeconómica. Esta vía de profundización de la integración resulta incluso condición esencial para avanzar en las relaciones económicas y comerciales con terceros, tal como empiezan a comprobarlo las negociaciones de de tres países miembros de un TLC con los Estados Unidos y las negociaciones bloque a bloque CAN – UE que se han iniciado a partir del presente año con el proceso de valoración conjunta en que hoy estamos inmersos.

Coincidimos, asimismo, en la necesidad de poner en marcha estrategias de desarrollo productivo que hagan posible el acceso a mayores niveles de competitividad, en un marco de inclusión social. Hoy tengo la certeza que los tratados de libre comercio con terceros países o bloques de países solo podrán integrarse de manera genuina a una estrategia de desarrollo de la región, si se acompañan de la defensa de los espacios de políticas necesarios para construir capacidades internas y, al mismo tiempo, si se incorpora a las nuevas oportunidades a sectores de las pequeñas y medianas empresas urbanas y rurales que juegan un importante papel en las políticas de empleo y redistribución del ingreso en la subregión andina. En esta misma dirección, la activa presencia de la Comunidad Andina en la construcción de la Comunidad Sudamericana, cuya creación política aprobaron los Presidentes en la Cumbre de Cuzco en diciembre pasado, la concebimos como el paso hacia un gran proyecto para la creación de economías descentralizadas en los ejes de integración y desarrollo de Sudamérica, que tiene un alcance superior al de la simple promoción de una cartera de proyectos de infraestructura.

Coincidimos, finalmente, en la trascendencia que adquiere en la actual coyuntura la convocatoria en torno a un pacto por la cohesión social en la región, a partir de acciones que se ocupen de las profundas disparidades sociales y territoriales hoy vigentes en nuestras naciones, en las que compete un papel central a los gobiernos pero de las cuales también deben ocuparse los procesos andino y sudamericano de integración.

Se trata como ustedes pueden notar, de afortunadas coincidencias de las cuales hoy queremos sacar el máximo provecho los dos organismos, a través de la renovación de nuestra alianza estratégica alrededor de aspectos de interés común que ya hemos identificado con alto sentido del rigor y del compromiso con la agenda interna y externa de nuestras naciones andinas y sudamericanas.

Bienvenido Doctor Machinea. Tome usted la palabra.