Palabras del Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario General de la Comunidad Andina, con ocasión del Foro “Democracia y Buen Gobierno”

Lima, 25 de mayo de 2006

Es muy grato recibirlos esta tarde, en la casa de la integración andina, para acoger este importante Foro sobre Democracia y Buen Gobierno, que destaca tanto por la naturaleza del tema como por la muy alta calidad de las personalidades que participan en él. Este Foro es importante para el Perú pero también lo es para efectuar una reflexión sobre las condiciones del Buen Gobierno en el conjunto de la región andina.

El Buen Gobierno implica ser receptivo a las necesidades y aspiraciones de las amplias mayorías de la población de un país; pero también requiere la atención a las necesidades de aquellas personas que menos acceso tienen a los mecanismos de poder -es decir, a las minorías de todo orden- sea en la estructura del Estado o en lo local. Un Buen Gobierno debe serlo no sólo para las mayorías que lo eligen sino para toda la sociedad.

Pero ante todo, y por ello el título de este Foro es tan relevante, no se puede concebir un Buen Gobierno fuera de los parámetros de la vida democrática. Es, en el marco de la democracia, como se expresan de manera auténtica las libertades públicas, incluyendo el derecho a disentir, reconociendo “al Otro” su libertad a manifestarse en los mecanismos de opinión pública, en la lucha partidaria, en la fiscalización y en el control de las actividades de los gobiernos. No puede concebirse un Buen Gobierno si desconoce las normas elementales de la vida democrática y el derecho a pensar de manera diferente al gobierno elegido.

Por otra parte, la democracia debe ejercerse por los diversos actores políticos con responsabilidad y con visión de futuro; por ende, todos nosotros tenemos la obligación moral y legal de aceptar las reglas de juego de la democracia misma. Es decir, la legitimidad de los representantes elegidos por el reconocimiento de la voluntad popular, libremente expresada en las urnas, en todas las estructuras del Estado y de lo regional y lo local; el libre ejercicio de la actividad política dentro de los parámetros de legalidad y de responsabilidad; y el respeto a la autonomía de los órganos de control del Estado, sean públicos o privados, como es el caso de los medios de comunicación. Sólo una democracia participativa, a través de canales institucionales incluyentes, puede garantizar la generación de consensos nacionales de amplia base que den estabilidad y continuidad a la gestión del bien común, que es el objetivo fundamental del Buen Gobierno.

En ese sentido, una condición esencial de la vida democrática y del Buen Gobierno es el hecho de que la población, directa o indirectamente, pueda tener a su disposición los medios apropiados para ejercer controles sobre la gestión gubernamental. Estos mecanismos, que pueden llegar a ser muy amplios, tienen una particular importancia en los temas relacionados con la probidad de la gestión pública y de las relaciones de los particulares con la estructura del Estado; y por ende, en los controles que deben ejercerse en contra de los mecanismos de corrupción pública y privada.

La participación ciudadana y la presencia activa de defensores de los intereses de la población, como son los Defensores del Pueblo, adquieren en este contexto una extraordinaria importancia. Los ciudadanos de nuestros países deben tener la certeza de que los fondos públicos, así como las relaciones entre el sector público y el privado, son manejados con estricto apego a la Ley y con total transparencia. La distinción indispensable entre patrimonio privado y patrimonio público puede ser mejor garantizada si, además de los mecanismos de control formalmente establecidos, se cuenta con la participación y la fiscalización ciudadanas, apoyadas en una opinión pública responsable, activa e independiente.

Por nuestra parte, en la Comunidad Andina hemos hecho esfuerzos por avanzar en asuntos importantes relacionados con el Buen Gobierno en nuestra región. En materia de promoción de la democracia, la Secretaría General ha actuado como veedora en el proceso que condujo a la designación de la nueva Corte Suprema del Ecuador, lo cual era condición para la recomposición de las autoridades electorales y por ende, para garantizar la actividad democrática en el país. Igualmente, ha acompañado el proceso electoral en Bolivia el pasado año. Mediante convenios con Idea Internacional y el PNUD, así como con el apoyo de la cooperación europea, estamos impulsando el programa AGORA DEMOCRATICA para desarrollar actividades de promoción de la democracia y el Buen Gobierno a través del fortalecimiento del sistema de partidos políticos y el desarrollo de una cultura de diálogo y concertación democrática en la región andina. Con la cooperación española, trabajamos en temas de gobernanza en nuestros países.

También hemos avanzado, luego de celebrar dos seminarios internacionales, en la estructuración de un Programa Andino contra la Corrupción, el cual se encuentra prácticamente listo para consideración de los Cancilleres de nuestros países.

Igualmente estamos abriendo espacios para los temas de seguridad regional sobre una base democrática y multidimensional, y hemos dado comienzo a la discusión sobre la seguridad ciudadana y la seguridad humana.

Hemos acordado igualmente una la Carta Andina para la promoción y protección de los Derechos Humanos, y vemos con entusiasmo la propuesta de que pueda incorporarse una red de Defensores del Pueblo al Sistema Andino de Integración.

Pero, sobre todo, está de por medio nuestra convicción de que el pluralismo, el diálogo y la concertación son las condiciones esenciales del ejercicio democrático en nuestra Comunidad Andina y en nuestros países. Bienvenidos sean todos los que, con nosotros, estén dispuestos a continuar construyendo una vida democrática para nuestros pueblos y para nuestro proceso de integración.

Muchas gracias.