Es muy
grato recibirlos esta tarde, en la casa
de la integración andina, para acoger
este importante Foro sobre Democracia y
Buen Gobierno, que destaca tanto por la
naturaleza del tema como por la muy alta
calidad de las personalidades que
participan en él. Este Foro es
importante para el Perú pero también lo
es para efectuar una reflexión sobre las
condiciones del Buen Gobierno en el
conjunto de la región andina.
El Buen
Gobierno implica ser receptivo a las
necesidades y aspiraciones de las
amplias mayorías de la población de un
país; pero también requiere la atención
a las necesidades de aquellas personas
que menos acceso tienen a los mecanismos
de poder -es decir, a las minorías de
todo orden- sea en la estructura del
Estado o en lo local. Un Buen Gobierno
debe serlo no sólo para las mayorías que
lo eligen sino para toda la sociedad.
Pero ante
todo, y por ello el título de este Foro
es tan relevante, no se puede concebir
un Buen Gobierno fuera de los parámetros
de la vida democrática. Es, en el marco
de la democracia, como se expresan de
manera auténtica las libertades
públicas, incluyendo el derecho a
disentir, reconociendo “al Otro” su
libertad a manifestarse en los
mecanismos de opinión pública, en la
lucha partidaria, en la fiscalización y
en el control de las actividades de los
gobiernos. No puede concebirse un Buen
Gobierno si desconoce las normas
elementales de la vida democrática y el
derecho a pensar de manera diferente al
gobierno elegido.
Por otra
parte, la democracia debe ejercerse por
los diversos actores políticos con
responsabilidad y con visión de futuro;
por ende, todos nosotros tenemos la
obligación moral y legal de aceptar las
reglas de juego de la democracia misma.
Es decir, la legitimidad de los
representantes elegidos por el
reconocimiento de la voluntad popular,
libremente expresada en las urnas, en
todas las estructuras del Estado y de lo
regional y lo local; el libre ejercicio
de la actividad política dentro de los
parámetros de legalidad y de
responsabilidad; y el respeto a la
autonomía de los órganos de control del
Estado, sean públicos o privados, como
es el caso de los medios de
comunicación. Sólo una democracia
participativa, a través de canales
institucionales incluyentes, puede
garantizar la generación de consensos
nacionales de amplia base que den
estabilidad y continuidad a la gestión
del bien común, que es el objetivo
fundamental del Buen Gobierno.
En ese
sentido, una condición esencial de la
vida democrática y del Buen Gobierno es
el hecho de que la población, directa o
indirectamente, pueda tener a su
disposición los medios apropiados para
ejercer controles sobre la gestión
gubernamental. Estos mecanismos, que
pueden llegar a ser muy amplios, tienen
una particular importancia en los temas
relacionados con la probidad de la
gestión pública y de las relaciones de
los particulares con la estructura del
Estado; y por ende, en los controles que
deben ejercerse en contra de los
mecanismos de corrupción pública y
privada.
La
participación ciudadana y la presencia
activa de defensores de los intereses de
la población, como son los Defensores
del Pueblo, adquieren en este contexto
una extraordinaria importancia. Los
ciudadanos de nuestros países deben
tener la certeza de que los fondos
públicos, así como las relaciones entre
el sector público y el privado, son
manejados con estricto apego a la Ley y
con total transparencia. La distinción
indispensable entre patrimonio privado y
patrimonio público puede ser mejor
garantizada si, además de los mecanismos
de control formalmente establecidos, se
cuenta con la participación y la
fiscalización ciudadanas, apoyadas en
una opinión pública responsable, activa
e independiente.
Por
nuestra parte, en la Comunidad Andina
hemos hecho esfuerzos por avanzar en
asuntos importantes relacionados con el
Buen Gobierno en nuestra región. En
materia de promoción de la democracia,
la Secretaría General ha actuado como
veedora en el proceso que condujo a la
designación de la nueva Corte Suprema
del Ecuador, lo cual era condición para
la recomposición de las autoridades
electorales y por ende, para garantizar
la actividad democrática en el país.
Igualmente, ha acompañado el proceso
electoral en Bolivia el pasado año.
Mediante convenios con Idea
Internacional y el PNUD, así como con el
apoyo de la cooperación europea, estamos
impulsando el programa AGORA DEMOCRATICA
para desarrollar actividades de
promoción de la democracia y el Buen
Gobierno a través del fortalecimiento
del sistema de partidos políticos y el
desarrollo de una cultura de diálogo y
concertación democrática en la región
andina. Con la cooperación española,
trabajamos en temas de gobernanza en
nuestros países.
También
hemos avanzado, luego de celebrar dos
seminarios internacionales, en la
estructuración de un Programa Andino
contra la Corrupción, el cual se
encuentra prácticamente listo para
consideración de los Cancilleres de
nuestros países.
Igualmente
estamos abriendo espacios para los temas
de seguridad regional sobre una base
democrática y multidimensional, y hemos
dado comienzo a la discusión sobre la
seguridad ciudadana y la seguridad
humana.
Hemos
acordado igualmente una la Carta Andina
para la promoción y protección de los
Derechos Humanos, y vemos con entusiasmo
la propuesta de que pueda incorporarse
una red de Defensores del Pueblo al
Sistema Andino de Integración.
Pero,
sobre todo, está de por medio nuestra
convicción de que el pluralismo, el
diálogo y la concertación son las
condiciones esenciales del ejercicio
democrático en nuestra Comunidad Andina
y en nuestros países. Bienvenidos sean
todos los que, con nosotros, estén
dispuestos a continuar construyendo una
vida democrática para nuestros pueblos y
para nuestro proceso de integración.
Muchas
gracias.