Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Embajador Allan Wagner Tizón, con motivo de la Inauguración del Seminario Regional, “Escenarios de Inserción Internacional de la Comunidad Andina” en el marco de la celebración de los 40 años del INTAL

Lima, 23 de setiembre de 2005

La Secretaría General de la Comunidad Andina ha querido unirse a la celebración del Cuadragésimo Aniversario del INTAL, en reconocimiento del esfuerzo que esta institución viene realizando en favor de la integración de América Latina, mediante el apoyo brindado a través de la cooperación técnica para la investigación y la capacitación. En ese sentido, consideramos que la mejor manera de hacerlo sería mediante un Seminario que nos permitiera reflexionar sobre las posibilidades y desafíos de la inserción internacional de la Comunidad Andina y que nos aproximara hacia una visión integral de las negociaciones con otros bloques. Es así como surgió la iniciativa conjunta entre ambas instituciones, que hoy nos convoca.

El comercio intracomunitario ha presentado en el último año un crecimiento excepcional, alcanzando el valor record de 7,361 millones de dólares durante el año 2004. Para el período enero – junio del presente año las exportaciones intracomunitarias crecieron en 21.4% respecto al mismo período del año anterior. De confirmarse esta tendencia de crecimiento, al terminar el segundo semestre podríamos alcanzar una cifra superior a los 9.000 millones de dólares. Este gran desempeño del mercado ampliado, por segundo año consecutivo, renueva la importancia de nuestro proceso de integración y sus posibilidades para el desarrollo de industrias de valor agregado y generación de empleo productivo.

Ahora bien, es igualmente importante tener en cuenta que la integración andina no constituye una fortaleza amurallada sino que, por el contrario, tiene la perspectiva de constituirse en una plataforma activa para nuestras naciones en la búsqueda de una inserción competitiva en la economía, el comercio y la política mundiales. En ese sentido, es necesario destacar que la Comunidad Andina cuenta, desde el Consejo Presidencial de San Francisco de Quito realizado en Julio de 2004, con la Decisión 598, que autoriza a los países miembros la realización de acuerdos comerciales con otros países o bloques de países, en un marco coherente con la profundización de nuestro propio proceso de integración. De igual manera, cabe señalar que la formación gradual de un mercado común latinoamericano se encuentra como objetivo explícito en el artículo primero del Acuerdo de Cartagena.

Actualmente, el principal mercado de destino de nuestras exportaciones son los Estados Unidos, que representan cerca del 41% de las exportaciones totales de la Comunidad Andina, con un valor que llega hoy a los 30.000 millones de dólares. Este monto significativo, que crece y se diversifica, explica el interés de cuatro de los países andinos en negociar un Tratado de Libre Comercio que garantice reglas claras y sostenibles en el tiempo para aprovechar las oportunidades existentes en ese importante mercado y atraer inversiones que permitan desarrollar la base productiva y exportadora de esos países..

Pero también existen otros escenarios de inserción que la Comunidad Andina ha decidido no descuidar.

Es el caso de la Unión Europea, que representa hoy el 11% de nuestras exportaciones, con un valor cercano a los US$ 8 mil millones en el año 2004. Por su parte, el Mercado Común Centroamericano y el MERCOSUR, si bien representan, en cada caso, menos del 3% como destino de nuestras exportaciones, constituyen mercados potenciales de gran interés, por la posibilidad de desarrollar la competitividad de productos con valor agregado y generar complementariedades entre sectores productivos, especialmente al nivel de la pequeña y mediana empresa y con enfoque de desarrollo territorial descentralizado..

De hecho, la culminación de los Acuerdos de Complementación Económica (ACE) entre los países miembros de la Comunidad Andina y el MERCOSUR, que han entrado en vigencia durante el presente año, cuentan con un horizonte de liberación para el 90% del universo arancelario, lo cual ya ha contribuido a dinamizar de manera notable el intercambio entre los dos bloques subregionales.

Por otro lado, los países andinos en conjunto representan un mercado interesante, con una población de 122 millones de personas, un PBI superior a los 300 mil millones de dólares e importaciones totales por un valor de US$ 54 mil millones. En la medida en que podamos profundizar nuestra integración y reducir las barreras al comercio interno, que es el empeño en el que hoy nos encontramos, vamos a ser socios más atractivos para el mundo.

Debo precisar que el interés de la negociación con otros bloques no tiene un carácter exclusivamente comercial. En el caso de la Unión Europea, desde hace más de tres décadas se han propiciado relaciones birregionales fundadas en lazos históricos, políticos, sociales y culturales. Esto ha derivado en la suscripción, en el año 2003, del nuevo Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, con el fin de fortalecer la capacidad de los Estados para garantizar la vigencia de la democracia, los derechos humanos, la gobernabilidad y la paz y seguridad. Asimismo, se ha formalizado un mecanismo de Diálogo Especializado de Alto Nivel sobre Drogas, con el fin de alcanzar compromisos compartidos en la lucha contra este flagelo.

Adicionalmente, la cooperación de la Unión Europea ha sido fundamental para el desarrollo de proyectos comunitarios en materias específicas, tales como las políticas de competencia, la armonización de normas de calidad, la prevención de desastres y, más recientemente, la armonización de estadísticas comunitarias. Esta cooperación, a nuestro juicio, debe profundizarse en su concepción hacia un enfoque de “partenariado”, cuyo fin último debe ser el de contribuir al desarrollo integral y la cohesión social de nuestras naciones. Ello implica avanzar hacia la concertación de prioridades, que podrían enfocarse en ámbitos centrales, tales como la profundización de la integración andina con perspectiva sudamericana, el desarrollo social, la conformación de una alianza energética andina, el desarrollo sostenible y los flujos migratorios.

Creemos que el actual proceso de valoración conjunta en que estamos inmersos con la Comisión Europea desde comienzos del presente año, permita el lanzamiento de las negociaciones de un Acuerdo de Asociación, que incluya el libre comercio, con ocasión de la Cumbre América Latina – Unión Europea que se realizará en Viena, en mayo de 2005.

En el caso de Centroamérica, a pesar de que la Comunidad Andina presenta escasos vínculos comerciales con esta región, son importantes las consideraciones de índole geopolítica y el potencial que pueda surgir a partir del desarrollo de la infraestructura y de acuerdos de complementación en sectores como el energético. Un ejemplo de acciones en el ámbito político con esta región fue la contribución diplomática del Grupo Contadora y el Grupo de Apoyo ante los conflictos internos de Centroamérica en la década de 1980, dentro de los cuales los países de la Comunidad Andina cumplieron un papel destacado.

Por su parte, la Comunidad Sudamericana de Naciones representa un gran proyecto político y un gigantesco programa de desarrollo descentralizado, con elevado contenido social. La construcción de este proyecto reposa en cuatro pilares fundamentales: la cooperación política, para la concertación de posiciones comunes en foros internacionales y el establecimiento de mecanismos de diálogo con terceros; la integración comercial y complementación productiva, con el fin de incrementar el comercio interno sudamericano; la integración energética, mediante el establecimiento de redes que permitan garantizar el suministro regional y fortalecer encadenamientos productivos que estimulen el desarrollo de los Países Miembros; así como la infraestructura, la competitividad y el desarrollo, que hagan posible, a partir de la iniciativa IIRSA, la complementación económica, el desarrollo territorial y la interconexión física entre países y a lo largo de las regiones comprendidas en los ejes de integración sudamericanos.

En este contexto, los Cancilleres sudamericanos han acordado dar especial énfasis a las acciones conjuntas en siete áreas que van más allá del ámbito comercial. Son ellas: el diálogo político, la integración física, el medio ambiente, la integración energética, las telecomunicaciones, la creación de mecanismos financieros sudamericanos, el tratamiento de las asimetrías entre los países miembros, y la promoción de la cohesión, la inclusión y la justicia social.

El proceso de asociación recíproca entre los estados miembros de la Comunidad y del MERCOSUR, que se perfeccionó el pasado mes de junio con ocasión del Consejo Presidencial Andino celebrado en Lima, constituye un hecho emblemático de gran trascendencia y un paso adelante para fortalecer la convergencia de ambas agrupaciones en el espacio sudamericano a partir de las áreas prioritarias señaladas.

En materia de nuestras relaciones con los Estados Unidos, además de las disciplinas comerciales que se encuentran actualmente en negociación, resulta urgente la construcción de una agenda en torno a la democracia, la seguridad y el desarrollo con inclusión social,, con el fin de establecer una asociación que contribuya a responder a las demandas sociales hoy insatisfechas en nuestros países y sustentar una gobernabilidad basada en la participación ciudadana y la justicia social. En este sentido, son principalmente importantes tres temas: por un lado, la construcción de capacidades públicas y privadas que permitan el aprovechamiento de las oportunidades que ofrecerá el libre comercio, especialmente en el caso de las PYMES; en segundo lugar, el papel de la Comunidad Andina como polo energético que posibilite el desarrollo de nuestros países a través de alianzas productivas duraderas con los Estados Unidos; y, por otro lado, la articulación de la lucha contra las drogas con una estrategia de desarrollo alternativo, integral y sostenible, de las zonas afectadas, de manera simultánea con los esfuerzos tendientes a la reducción de la demanda mundial de drogas ilícitas.

Los escenarios de inserción internacional mencionados no son excluyentes sino que se complementan entre si, en un marco de apertura hacia nuevas oportunidades de desarrollo y posibilidades de mejorar el bienestar de nuestra población.

Con esta visión, hemos invitado a tres consultores andinos de importante trayectoria profesional, como son Alan Fairlie Reinoso, Gustavo Guzmán Manrique y Gilberto Buenaño Alviarez, para que elaboren documentos que susciten el debate en tres escenarios de inserción internacional para la Comunidad Andina: la Unión Europea, Centroamérica y la Comunidad Sudamericana, respectivamente. Nos acompañan también destacadas personalidades con vasta experiencia en el tema, que sin duda nos nutrirán con sus reflexiones y comentarios a los documentos presentados en cada panel.

La selección de los tres escenarios en los cuales concentraremos las reflexiones del día de hoy no es casual sino que responde a las directrices presidenciales de la Cumbre de Lima, que ratifican el interés de los Países Miembros de negociar en bloque con la Unión Europea un acuerdo de asociación que incluya una zona de libre comercio, avanzar en la construcción de la Comunidad Sudamericana de Naciones, cuya primera cumbre presidencial se realizará en Brasilia los próximos días 29 y 30 de septiembre, y fortalecer gradualmente la integración latinoamericana, de tal manera que la Comunidad Andina pueda convertirse en un espacio de articulación entre Sudamérica, Centroamérica, México y el Caribe.

Estoy seguro que esta jornada será enriquecedora y nos brindará mayor claridad sobre las opciones y desafíos que enfrenta la Comunidad Andina en el complejo mundo globalizado. Sean bienvenidos a esta reflexión.

Muchas gracias.