Palabras del Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario General de la Comunidad Andina, en la sesión solemne con motivo de la visita del señor Presidente de Colombia, don Álvaro Uribe Vélez, a la Sede de la Secretaría General

Lima, 22 de octubre de 2004

Señor Presidente:

Honra usted con su visita la casa de la integración andina, un proyecto siempre vigente en la memoria colectiva de nuestros pueblos y que se ha enriquecido en diversas etapas de nuestra historia con la inspiradora participación de Colombia.

Debo recordar, a propósito, que fue en la población de Mompox, en la región norte de Colombia, donde el Libertador inició la campaña que habría de conducir a la emancipación de nuestras naciones. Sería un colombiano, Francisco de Paula Santander, a quien la posteridad encumbra con justeza como el “hombre de las leyes”, quien hiciera propicio el camino, en cumplimiento de sus aplicadas tareas de gobierno en Santafé de Bogotá, para que Simón Bolívar, “el hombre de las dificultades”, pudiera dedicarse, casi sin descanso, desde Carabobo hasta Ayacucho, a sentar las bases de nuestro destino común independiente.

Ciento cuarenta años después otro ilustre colombiano, el Presidente Carlos Lleras Restrepo, a través de su voluntad expresa en la declaración de Bogotá, contribuiría de manera notable a re – unir los esfuerzos de nuestros países para dar nacimiento a un Pacto Andino con proyección latinoamericana.

Se une usted, señor Presidente, a esa pléyade de estadistas colombianos que ha trascendido las fronteras de su país para actuar con las mismas motivaciones de quienes suelen pensar con horizontes de historia.

He tenido el privilegio de seguir muy de cerca su aporte personal a la nueva agenda de la integración andina y latinoamericana, primero como Canciller del Perú y ahora como Secretario General de la Comunidad Andina. En la Cumbre de Quirama, anticipándose al rumbo de las negociaciones internacionales actuales. usted señaló: “El ideal es que todos lleguemos al mismo tiempo. Pero si no podemos, que por lo menos lleguemos respetando un acuerdo político entre todos nosotros, que nos integre más y que nos dé más confianza”. Esto se logró en julio del presente año, en la Cumbre de Quito, cuando se adoptó la fundamental decisión de preservar la vigencia de la normativa jurídica comunitaria, la autonomía de nuestro proceso de integración y la armonía entre los Países Miembros, al autorizar, al mismo tiempo, las negociaciones comerciales con terceros países.

Invitó también en esa oportunidad a los países a darle una visión más amplia a nuestro proceso: “Una integración de hermandad –dijo usted - donde lo comercial y lo económico es apenas uno de los capítulos”. Y así, gracias a su personal vocación y compromiso, surgió en Quirama la agenda social andina, que acaba de ser materializada en el Plan Integrado de Desarrollo Social, destinado a impulsar, desde la integración, los programas nacionales para la superación de la pobreza, la exclusión y la desigualdad que aquejan a las poblaciones andinas.

Ya desde entonces ponía usted en evidencia el propósito de articular su propuesta de seguridad democrática con una estrategia de inversión social, cuyo balance riguroso tuve oportunidad de escucharle hace apenas unas semanas en la ciudad de Medellín. De esos preceptos se nutren también la Política Andina de Seguridad Externa Común, de reciente aprobación, así como el propósito reiterado de los Presidentes andinos para la conformación de una zona de paz subregional, a fin de hacer de la seguridad un bien público común que sustente nuestros esfuerzos de desarrollo e integración.

De esta manera, con sus propios conceptos y su liderazgo, ha dado usted concreción a la agenda multidimensional que con tanto empeño y eficacia impulsó otro ilustre colombiano, mi predecesor y amigo Guillermo Fernández de Soto. Una agenda que yo he querido fortalecer con el énfasis puesto en los desafíos de la globalización y en la recuperación, para nuestra integración, de la noción del desarrollo bajo un enfoque de competitividad e inclusión social.

Tenemos ahora por delante el desafío de materializar esta nueva fase del proceso de integración, bajo los preceptos de lo que usted ha llamado con precisión el “multilateralismo eficaz” alrededor de las prioridades de nuestro desarrollo, pero también de lo que usted ha denominado un “Estado sostenible” capaz de sustentar políticas de desarrollo social en un contexto de crecimiento económico y fortalecimiento democrático. El próximo siete de diciembre en el Cusco, la Cumbre extraordinaria que con tanto entusiasmo usted ha propiciado, al lado de los demás Presidentes andinos, será una oportunidad excepcional para avanzar en esa dirección y hacer de nuestra integración un gran proyecto social y político, a la par que económico.

Sea usted bienvenido, señor Presidente.

Muchas gracias.