“Hacia un orden
internacional comunitario: desarrollo y
cohesión social en la Comunidad Andina”
Discurso del Secretario
General de la Comunidad Andina,
Embajador Allan Wagner Tizón, en la
Sesión Solemne de Conmemoración de los
36 años de suscripción del Acuerdo de
Cartagena
Lima, 17 de mayo de 2005
1.- Introducción
Podría resultar
convencional señalar que la integración
subregional andina arriba a su
aniversario número 36 en medio de uno de
los momentos más desafiantes para el
proceso. Pero lo cierto es que la
historia del Acuerdo de Cartagena se ha
caracterizado por sobresaltos de mayor o
menor intensidad y a todos ellos ha
sabido sobreponerse. El actual es uno de
ellos y, en consecuencia, es necesario
reconocerlo para hacer propicia la
profundización y consolidación de
nuestra Comunidad Andina.
En el contexto de las
relaciones internacionales, la forma
pendular en que va y viene el
pensamiento humano ha vuelto a traer al
centro del debate la pregunta en torno a
las características del mundo que nos
cabe esperar en el curso de los próximos
50 años.
Robert Kaplan, un
prestigioso observador de los escenarios
que hoy se dibujan en el panorama
mundial, lo ha sintetizado de manera
sugerente:
Existen hoy dos grupos de
actores en la política global que pugnan
por interpretar lo que está ocurriendo y
por liderar las acciones consecuentes
con esa interpretación. De un lado, se
encuentran aquellos que perciben un
mundo plagado de incertidumbres, en el
que se hace necesario el ejercicio
contundente del poder en un mundo
anarquizado, similar al descrito por
Hobbes, donde las leyes y las reglas
internacionales son poco confiables y
donde la verdadera seguridad, la defensa
y la promoción de un orden liberal aún
van a depender en las próximas décadas
de la posesión y el uso unilateral del
poderío militar. De otro lado, estarían
aquellos que conciben un mundo con mayor
capacidad de autorregulación, a través
de leyes y normas caracterizadas por la
negociación y cooperación internacional,
movidos no sólo por el ideal de crear
condiciones favorables a un “paz
perpetua” y a una prosperidad
perdurable, como diría Kant, sino
también por el de recrear una comunidad
internacional basada en el derecho
internacional, en los derechos humanos,
en la democracia y en un nuevo
multilateralismo.
Se trataría, por lo
tanto, de replantearnos nuestra
ubicación en el complejo sistema de
relaciones internacionales. Ello implica
la creación de nuevos consensos
colectivos que nos deben llevar a la
recreación de la comunidad internacional
y, por lo tanto, del papel de nuestra
Comunidad Andina dentro de ella.
Hoy lo nuevo, acaso lo
más moderno y lo más internacionalista,
es lo comunitario, que es una nueva
forma de concebir a nuestras propias
sociedades a partir de esquemas
profundos de integración regional, como
pretendemos serlo la Comunidad Andina y
la nueva Comunidad Sudamericana de
Naciones.
2.- Los factores de la
cohesión andina
El entorno subregional
presenta en nuestros días una serie de
hechos que actúan como tendencias
disociadoras, que la Comunidad Andina
debería procesar con sumo cuidado para
minimizar sus impactos sobre el proyecto
integracionista; y, de otro lado, un
grupo de realidades que actúan, por
fortuna, como factores de cohesión,
alrededor de los cuales debería
concitarse la voluntad decidida de los
países miembros.
Los problemas de
gobernabilidad democrática que hoy
enfrentan nuestros países, originados
por fenómenos de pobreza, exclusión,
debilidad institucional y crisis de los
sistemas políticos, han ocupado gran
parte de la atención de los gobiernos de
la subregión y han limitado su
interlocución permanente con las tareas
pendientes de la integración.
El divorcio frecuente
entre la economía, la política y la
agenda interna de la competitividad y la
cohesión social ha terminado por
profundizar una tensión que no es ajena
al conjunto de los países de América
Latina pero no por ello menos acuciante
para los países andinos.
En este sentido, resulta
indispensable forjar un nuevo pacto
social centrado en la generación de
empleo de calidad y la afirmación de una
cultura de diálogo y concertación
democrática que permita cimentar
políticas de Estado de largo plazo.
Pero también hay
poderosas razones para la cohesión y,
por lo tanto, para el optimismo
vigilante.
Estos factores de
cohesión derivan de la intensa agenda de
trabajo que hemos desplegado, con la
orientación oportuna de los Presidentes
y la coordinación activa con el Consejo
y la Comisión, durante estos 17 meses
que me ha correspondido estar al frente
de la Secretaría General de la Comunidad
Andina, entre los cuales creo importante
destacar los siguientes:
-
El nuevo diseño
estratégico
Como resultado de los
mandatos emanados de la Cumbre de Quito,
el nuevo diseño estratégico para la
integración ha recibido el respaldo de
los Países Miembros en sus tres ejes
fundamentales: la profundización de la
integración comercial; el desarrollo y
la competitividad; así como la puesta en
marcha de las nuevas tareas de la
política exterior común, la cooperación
política y la agenda social.
Meses más tarde, los
ministros de la Comisión Andina
ofrecieron su respaldo al criterio de
gerencia estratégica, que también
propuso la Secretaría General para la
adecuada gestión de las prioridades
identificadas, mediante la aprobación en
marzo de 2005 del Plan de Acción para la
integración andina, acompañado de su
adecuada expresión presupuestal en
programas y proyectos de corto y mediano
plazo.
-
La profundización de la
integración comercial
De igual trascendencia ha
sido la voluntad expresada por los
Presidentes para el diseño de una agenda
de trabajo que nos permitiera
profundizar la integración comercial
andina, a partir del perfeccionamiento
de la zona de libre comercio y el
progreso hacia el mercado común.
Resultado de esta
directriz es el programa de trabajo
acordado por los Ministros de la
Comisión el pasado mes de marzo, en su
reunión de El Pueblo, para concretar, en
plazos fijados hasta julio y diciembre
del presente año, todas las acciones
necesarias para alcanzar progresos
sustantivos en la libre circulación de
bienes y servicios, la unión aduanera,
el fortalecimiento del sistema jurídico
– institucional, un plan conjunto para
la inversión y desarrollo productivo,
así como la puesta en marcha de
programas de apoyo a Bolivia y de
colaboración con Ecuador.
-
Competitividad e
inclusión: las PYMES
Dentro del enfoque que
nos ha permitido recuperar para la
integración la dimensión del desarrollo
con un criterio de competitividad e
inclusión social, las pequeñas y
medianas empresas urbanas y rurales, a
través de sus gremios más
representativos, han aceptado con
entusiasmo la invitación que les
formuláramos para diseñar conjuntamente
acciones realistas con destino a este
sector clave del empleo y la
distribución del ingreso en nuestros
países.
Para la próxima Cumbre
Presidencial, a celebrarse en el Perú,
nos hemos propuesto tener avanzados los
estudios para la constitución de un
Sistema Andino de Garantías para
fortalecer su acceso al financiamiento,
así como para la adopción de una Carta
andina para las PYMES que nos permitiría
hacer de la integración un instrumento
eficaz para el desarrollo de este
importante sector social y productivo.
-
Desarrollo regional y
competitividad territorial
Igual trascendencia hemos
querido darle a la presencia de nuevos
actores en el proceso de integración, a
fin de llevar sus beneficios al nivel
sub-nacional. Es así como hemos empezado
a concertar, con varias autoridades
locales en nuestros países, el diseño de
una estrategia andina de desarrollo y
competitividad territorial que deberá
conducirnos, en una primera instancia, a
la próxima instalación del Consejo
Consultivo Andino de Autoridades
Municipales, creado por la Decisión 585
del Consejo de Cancilleres.
Este nuevo Consejo deberá
poner en marcha de una agenda de trabajo
conjunto, en la que ya se ha
identificado cuatro tipos de regiones
para una posible acción comunitaria: las
ciudades región más activas en la
integración, que debieran convertirse
también en la vanguardia de nuestro
proceso de internacionalización; las
regiones especializadas en la
exportación de productos básicos de
cotización internacional, ya
internacionalizadas y donde cabría
trabajar un enfoque de “clusters” para
un mayor desarrollo productivo; las
regiones emergentes con gran potencial
de desarrollo agroindustrial, donde el
énfasis debería puesto en asegurarles
acceso a mercados externos y apoyarlas
con medidas de facilitación del
comercio; y las regiones fronterizas
que, presentando un alto potencial de
desarrollo e integración, se
caracterizan aún por ser las menos
favorecidas por el proceso. Para estas
últimas, los Zonas de Integración
Fronteriza andinas y los grandes Ejes de
Integración y Desarrollo sudamericanos
de la iniciativa IIRSA, debieran ser
instrumentos útiles para impulsar su
progreso y bienestar.
-
La Comunidad Sudamericana
de Naciones
Es preciso resaltar
también la voluntad expresada por
nuestros Presidentes en la Cumbre de San
Francisco de Quito de profundizar las
relaciones de la Comunidad Andina con
los demás países de América Latina en
todos los ámbitos, ratificándose la
integración latinoamericana como uno de
los objetivos centrales del Acuerdo de
Cartagena. Sin duda, en esta dirección
el hito de mayor trascendencia lo
constituyó la creación política de la
Comunidad Sudamericana de Naciones el
pasado 8 de diciembre en la ciudad del
Cusco. Pero, tal como lo señalaron los
Presidentes andinos en Quito y luego en
la cumbre extraordinaria del Cusco, el
interés andino es también buscar
acuerdos de asociación y libre comercio
con el Sistema de Integración
Centroamericana (SICA) y México, y luego
fortalecer los vínculos de la CAN con la
Comunidad de Estados del Caribe
(CARICOM).
De esta manera, la
vocación de la Comunidad Andina es ser
el espacio que articule la Comunidad
Sudamericana con Centroamérica, México y
el Caribe, para mantener vigente el
objetivo de la integración
latinoamericana contenido en el artículo
primero del Acuerdo de Cartagena.
El pasado 19 de abril, en
la reunión de Cancilleres sudamericanos
realizada en la ciudad de Brasilia, se
avanzó en la identificación de temas de
convergencia entre la Comunidad Andina y
el MERCOSUR en siete áreas concretas:
· integración económica y
comercial
· infraestructura y desarrollo
descentralizado
· medio ambiente
· integración energética
· financiamiento regional
· asimetrías
· cohesión social
Los organismos que
tenemos mandatos expresos en virtud de
la Declaración presidencial de Cusco,
tales como la Secretaría General de la
CAN y la CAF, el Consejo de
Representantes y la Secretaría Técnica
del MERCOSUR, la ALADI, y la
Organización del Tratado de Cooperación
Amazónica, hemos iniciado la
concertación de trabajos específicos en
estos temas a fin de alcanzar propuestas
concretas a través de las instancias
intergubernamentales pertinentes, con
miras a que puedan materializarse con
ocasión de la primera cumbre de la
Comunidad Sudamericana, a realizarse el
próximo mes de setiembre en Brasilia.
-
La asociación con la
Unión Europea
También en cumplimiento
de los mandatos de la cumbre de San
Francisco de Quito para concretar con la
Unión Europea un acuerdo de asociación
que incluya un tratado de libre
comercio, se han obtenido importantes
avances durante el primer semestre de
2005 en el marco de un proceso de
valoración conjunta que esperamos nos
conduzca al inicio de negociaciones
formales con ocasión de la próxima
Cumbre Europa – América Latina, a
celebrarse en Viena en mayo de 2006.
En dicha ocasión también
esperamos ratificar el marco de un nuevo
programa de cooperación CAN-UE para el
período 2007 – 2011, que sea reflejo de
una verdadera asociación estratégica
para el desarrollo y la gobernabilidad
democrática de la subregión andina, en
el contexto del fortalecimiento y
profundización crecientes de la
integración andina.
-
La agenda social
Una mención especial
merece nuestro renovado esfuerzo en
materia de la agenda social andina.
Somos concientes que, si
bien una respuesta directa a los
fenómenos de pobreza, exclusión y
desigualdad que viven nuestros países
pertenece, en lo fundamental, a la
órbita de las políticas nacionales,
corresponde a la integración servir como
espacio de encuentro entre los actores
públicos y sociales para construir una
visión regional del desarrollo alrededor
de un enfoque de competitividad
sistémica y cohesión social, tal como
fue señalado en las Cumbres de Quirama y
San Francisco de Quito.
La aprobación por parte
del Consejo Andino de Cancilleres, en
septiembre de 2004, del Plan Integrado
de Desarrollo Social (PIDS), ha puesto
en aplicación este nuevo enfoque. En la
actualidad, sus 20 proyectos se
encuentran debidamente concertados con
los diferentes actores institucionales
de nuestros países, en áreas
prioritarias como la salud, la educación
y el empleo, a los cuales se adiciona la
formación de redes de participación de
la sociedad civil para garantizar que
los beneficios de la integración lleguen
al ciudadano andino.
3.- Los desafíos
pendientes
Si bien los factores que
invitan a la cohesión de nuestros países
pesan más que aquellos factores que
pudieran desviarnos de nuestro firme
propósito integracionista, persisten
importantes desafíos que deben ser
encarados con miras a la próxima cita
presidencial en el Perú:
· Será necesario, por
ejemplo, encontrar modalidades de acción
institucional más precisas en torno al
papel que corresponde a la CAN para
apoyar el fortalecimiento de la
gobernabilidad democrática de nuestros
países, en desarrollo del protocolo
“Compromiso Andino por la Democracia” y
de la Carta Andina de Derechos Humanos.
La invitación que nos acaba de formular
el nuevo gobierno ecuatoriano para que
colaboremos en la convocatoria a un
decisivo diálogo nacional, en el marco
del actual proceso de transición
democrática que vive ese país hermano,
es una importante indicación de ello.
· Es impostergable,
igualmente, resolver las enormes
disparidades nacionales y territoriales
existentes en la subregión andina, para
lo cual es necesario encontrar
mecanismos financieros e institucionales
innovadores que permitan la movilización
de recursos y de actores locales,
nacionales e internacionales en la
construcción de políticas estructurales
para promover el desarrollo territorial
y la cohesión social de los países de la
Comunidad Andina.
· Debemos, asimismo,
asegurar la asimilación creativa del TLC
que tres –y tal vez cuatro- países
andinos se aprestan a concluir con los
Estados Unidos de América, con el fin de
hacer de ésta una oportunidad para
adaptar y renovar la normativa
comunitaria andina, en una labor que
facilite la adecuada armonización de los
compromisos adquiridos y, al mismo
tiempo, contribuya a profundizar la
integración económica y comercial entre
nuestros países.
· Será igualmente muy
importante aprovechar el factor
aglutinante para la integración andina
que representa el actual proceso de
valoración conjunta con la Unión
Europea, de tal manera que podamos
profundizar nuestra integración en la
medida necesaria para cumplir la meta
que nos hemos trazado de iniciar el
próximo año la negociación, en bloque,
de un acuerdo de asociación, que incluya
un tratado de libre comercio, con
nuestro segundo socio comercial, lo cual
tendrá además un importante valor
estratégico para la calidad de la
inserción internacional andina.
· La Comunidad
Sudamericana, que constituye, sobre
todo, un gran proyecto de desarrollo
descentralizado para nuestros países,
exige una Comunidad Andina sólida y
cohesionada para poder concertar con el
MERCOSUR y Chile las acciones que
necesarias para la convergencia gradual
que nos hemos propuesto a fin de
construir el espacio sudamericano
integrado. Para esta tarea, será crucial
el fortalecimiento y trabajo conjunto de
todos los órganos e instituciones que
conforman el Sistema Andino de
Integración y para ello empeñaremos
nuestros máximos esfuerzos.
Esta es la nueva tarea
histórica de la XVI Cumbre Andina que,
una vez más, pondrá en manos de los
primeros mandatarios de la subregión la
adopción de definiciones que serán
vitales para el fortalecimiento y la
mayor cohesión de nuestro proyecto
integrador.
Formulo mis mejores
votos, señor Presidente, para que, en su
calidad de Presidente del Consejo
Presidencial Andino, conduzca a nuestra
Comunidad hacia la solución de esos
grandes desafíos con ocasión de la
próxima Cumbre, en la seguridad de que
su probada vocación integracionista
constituye la mejor garantía de éxito en
esa tarea comunitaria.
Muchas gracias.
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