Palabras del Secretario General de la
Comunidad Andina, Embajador Allan Wagner
Tizón, con ocasión de la Ceremonia de
Develación del "Pilar de la Paz" en la
sede institucional
Lima,
12 de julio de 2005
El 12 de
julio de 2004, hace exactamente un año,
los cinco Presidentes andinos adoptaron
la “Declaración de San Francisco de
Quito sobre Establecimiento y Desarrollo
de la Zona de Paz Andina”.
Es
doblemente simbólico y sumamente
honroso, por ello, recibir justamente
hoy en nuestra sede institucional la
distinción que hace la Fundación Goi
Peace a la Comunidad Andina, de este
“Peace Pole” o “Pilar de la Paz”, como
lo hemos denominado en español.
El “Pilar
de la Paz” se ha convertido en un
emblema y en un llamado en favor de la
paz en todo el mundo. Gracias a la
iniciativa de la Fundación Goi Peace, se
han colocado estos pilares en 180
países, con el noble propósito de
difundir y promover un mensaje corto,
directo y muy profundo: “Que la paz
prevalezca en la tierra”.
Este
mensaje esta ahora inscrito en
prácticamente todos los idiomas del
mundo y se exhibe en muchos importantes
lugares, incluyendo las sedes de las
Naciones Unidas en Nueva York y Nairobi;
la Organización de Estados Americanos y
el Banco Mundial en Washington; la Liga
de Estados Arabes en El Cairo; la
Asociación para Cooperación Regional del
Asia Meridional en Katmandú; la
Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático (ASEAN) en Yakarta; el Foro de
las Islas del Pacífico en Suva, Fidji;
la Comunidad de Estados Independientes
en Minsk, Bielorrusia; la Organización
Mundial del Comercio en Ginebra; y la
Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) en Viena, entre muchos
otros.
Al ser el
primer “Pilar de la Paz” que se entrega
a un organismo latinoamericano, hemos
querido que su importante mensaje esté
grabado en sus cuatro lados en los
idiomas español, quechua, aymará y
portugués como un reflejo de nuestra
profunda convicción por lograr una
verdadera integración y una paz
permanente, tanto en los países andinos
como en el ámbito sudamericano.
La
promoción y defensa de la paz constituye
un objetivo consustancial a todo proceso
de integración. De un anhelo de paz
surgió el proceso de integración europeo
en los años cincuenta; y del mandato
histórico de cimentar la unión de
América Latina se derivó en 1969 la
firma del Acuerdo de Cartagena que dio
lugar al proceso andino de integración.
Hoy en
día, los retos que enfrentamos en este
ámbito han visto importantes
transformaciones como resultado de la
creciente interdependencia política,
económica y social de los Estados y del
alcance transnacional de las amenazas a
la seguridad interna y externa de
nuestras sociedades. Ello plantea
significativos retos para la
conformación de un sistema de seguridad
internacional que permita diseñar e
implementar soluciones pacíficas y
concertadas a las problemáticas que nos
afectan en los niveles nacional,
regional y mundial.
En ese
contexto, debemos aspirar a construir un
sistema cooperativo de seguridad que,
además de contribuir a encarar
solidariamente las amenazas, genere las
condiciones necesarias para robustecer y
profundizar los valores, principios y
prácticas democráticas, el Estado de
Derecho, la gobernabilidad, la
convivencia pacífica y la estabilidad,
requisitos indispensables para que
nuestras sociedades puedan alcanzar
mayores niveles de desarrollo, bienestar
y cohesión social en el largo plazo.
Los países
andinos empezaron a abordar de manera
conjunta el tratamiento de la temática
de la paz y la seguridad hace más de
quince años, en diciembre de 1989, con
la suscripción de la “Declaración de
Galápagos: Compromiso Andino de Paz,
Seguridad y Cooperación”, que contiene
importantes acuerdos para enfrentar las
amenazas comunes a la subregión.
La
Decisión 587 “Lineamientos de la
Política de Seguridad Externa Común
Andina”, establece el marco jurídico
para desarrollar una política que se
perfila como una opción de paz, con el
propósito de prevenir y combatir de
manera cooperativa y coordinada las
amenazas a la seguridad, cualesquiera
sea su naturaleza, dentro de una
concepción democrática y no ofensiva de
la seguridad externa.
Por su
parte, la “Declaración de San Francisco
de Quito sobre Establecimiento y
Desarrollo de la Zona de Paz Andina”
define, en congruencia con la concepción
democrática, cooperativa y no ofensiva
de la seguridad andina, el espacio
geográfico, los fundamentos, los
criterios y los objetivos que unen a los
Países Miembros en torno al ideal de
paz.
AMIGOS:
Esta
sencilla ceremonia es una importante
señal para nosotros de que nuestra labor
en un área sensible y relativamente
nueva para la Comunidad Andina rinde sus
primeros frutos. Ello no debe hacernos
perder de vista el largo camino que nos
queda por recorrer para superar nuestros
mayores desafíos de manera conjunta.
La
conformación de la Comunidad
Sudamericana de Naciones es tal vez la
tarea más ambiciosa, pero a la vez
impostergable, que nos hemos trazado en
esa dirección. La presencia en este acto
de los Embajadores de todos los países
de América del Sur acreditados en el
Perú, me motiva a formular un llamado
para que esa tarea priorice el
fortalecimiento de la cooperación
política, sobre la base de la
Declaración sobre Zona de Paz
Sudamericana de julio de 2002, con el
fin de plasmar en acciones concretas la
convicción compartida en toda la región
de que la paz, la seguridad y la
cooperación deben sustentar el
desarrollo y el bienestar integral de
los pueblos.
Quiero
agradecer a todos ustedes su presencia
esta mañana y, muy especialmente, al Dr.
Luis Jaime Cisneros, Presidente de las
Academia Peruana de la Lengua, y al Dr.
Rodolfo Cerrón Palomino, destacado
lingüista y experto quechuólogo, por su
rápido y muy efectivo aporte que hizo
posible contar con las versiones en
Quechua y Aymara en este Pilar de la
Paz.
Finalmente, deseo agradecer a la
Fundación Goi Peace, a su Consejo y al
Sr. Patrick U. Petit por el generoso
gesto y reconocimiento que han tenido
para con la labor que vienen
desarrollando la Comunidad Andina y esta
Secretaría General en la promoción de la
paz, la seguridad y la vigencia de los
derechos humanos.
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