En nombre de la
Secretaría General de la Comunidad
Andina quiero expresarles, en primer
lugar, mi satisfacción por el esfuerzo
realizado por el Consejo Consultivo
Laboral Andino y los distintos
organismos internacionales que
participan en la organización de este
importante evento que reune a las
Centrales Sindicales de los Países
Miembros y a distintas organizaciones de
la sociedad civil. Se trata de una
oportunidad para reflexionar sobre la
evolución del proceso de integración
andino, no solamente desde el plano
comercial o económico, sino considerando
principalmente las condiciones sociales
de los países que lo conforman, y que
son las que determinan, en buena medida,
si el proceso es sostenible en el tiempo
y las posibilidades de que sus
beneficios se traduzcan en un mayor
bienestar para la población.
En efecto, no puede
dudarse del éxito de la integración
cuando miramos las cifras comerciales y
encontramos, por ejemplo, que el
comercio intracomunitario ha
incrementado cuatro veces su valor
durante el periodo 1990-98, y aunque en
1999 presentó un decaimiento por la
coyuntura económica que atravesaron los
países, el flujo comercial se recuperó
rápidamente en el presente año,
estimándose un notable crecimiento de
27.4% para el año 2000, con un valor
superior a los cinco mil millones de
dólares. Estas cifras se tornan más
relevantes si consideramos que los
bienes que se comercian entre los países
andinos son principalmente productos
manufacturados, de alto valor agregado
en comparación con aquellos que se
exportan a terceros países, lo cual
tiene efectos de encadenamiento dentro
de las economías nacionales. Por otro
lado, este fortalecimiento comercial a
nivel andino ha permitido también
insertarnos en otros mercados en mejores
condiciones, tal como lo reflejan los
recientes acuerdos con Brasil y
Argentina, la negociación de una Zona de
Libre Comercio con Mercosur a partir del
año 2002 y el manejo de una vocería
única en el Area de Libre Comercio de
las Américas (ALCA).
Sin embargo, este
panorama sería incompleto si no
consideramos los otros factores sociales
y políticos que se van entretejiendo
detrás de todo proceso de integración y
que van a configurar las condiciones de
vida bajo las cuales estamos entrando a
un mundo donde la globalización
constituye la tendencia principal.
Por este motivo es
que los Países Miembros han reconocido
la necesidad de entrar a una etapa más
avanzada del proceso de integración, y
desde el Protocolo de Trujillo (marzo
1996) se ha privilegiado el desarrollo
de temas que escapan del ámbito
comercial, tales como la Política
Exterior Común, el medio ambiente, la
armonización de políticas
macroeconómicas, el desarrollo de una
Agenda Social y la construcción del
Mercado Común.
En este sentido, el
tema laboral constituye un aspecto
fundamental del proceso de integración,
principalmente porque el desempleo se ha
convertido en uno de los principales
déficits de nuestras economías. Además,
existe una tendencia a la concentración
del empleo en el sector informal, lo
cual muchas veces significa el no contar
con condiciones de protección mínima
para los trabajadores, tales como la
cobertura del sistema de seguridad
social y la garantía contra riesgos de
accidentes y enfermedades en el trabajo.
Esto es aún más alarmante en el sector
rural, que reune –con excepción de
Venezuela- entre 35% y 45% de la PEA y
es el sector donde se concentran los
mayores índices de pobreza.
El tema laboral,
además, es determinante en la
conformación del Mercado Común, cuya
meta para los países andinos se proyecta
para el año 2005. El Mercado Común
implica, además de la libre circulación
de bienes en la región, avanzar
progresivamente hacia la libre movilidad
de servicios, capitales y personas. En
este sentido, los Países Miembros
deberán aplicar acciones coordinadas
para facilitar progresivamente la libre
circulación de los trabajadores y el
reconocimiento mutuo de sus derechos, de
tal manera que el mercado ampliado les
signifique también un mejor balance en
las oportunidades de empleo.
En esta perspectiva,
el XI Consejo Presidencial Andino,
realizado en mayo de 1999, consideró
como tarea prioritaria el desarrollo de
una Agenda Social y encomendó a los
Ministros de Trabajo avanzar en la
coordinación de políticas en cinco ejes
temáticos: fomento del empleo, formación
y capacitación laboral, seguridad
social, migraciones laborales y salud y
seguridad en el trabajo.
En el tema de Fomento
del Empleo, los objetivos principales
son promover la capacitación de los
trabajadores en función de los
requerimientos del sector productivo,
promover la formalización de empresas
del sector informal, fomentar el
desarrollo de microempresas, promover la
participación solidaria en los ámbitos
rural y urbano, incentivar la
concertación social para el desarrollo
de programas de empleo y el aumento de
la productividad, y, mantener informados
a los agentes del mercado sobre la
situación laboral. Al respecto, con base
en la propuesta de Colombia, se ha
presentado ante la OEA un proyecto
conjunto para desarrollar, en forma
piloto, los Consejos Territoriales de
Empleo como instancias de concertación
institucional a nivel nacional, regional
o local, constituidas por organizaciones
públicas, privadas y comunitarias, con
el fin de promover la participación de
la sociedad en el diseño y ejecución de
políticas de empleo.
En el tema de
Formación y Capacitación Laboral, la
idea es el desarrollo de programas
continuos y orientados a las demandas
del sistema productivo, de manera
descentralizada, y guardando semejanzas
entre los países en términos de
metodología, contenido, sistemas de
evaluación y certificación. Como
proyectos posibles se han planteado la
organización de un Taller Subregional
Andino sobre Formación y Capacitación
con el fin de intercambiar experiencias,
la realización de un diagnóstico de las
legislaciones nacionales sobre el tema,
la elaboración de un estudio sobre el
mercado laboral de cada país que
identifique las necesidades de formación
laboral, la posibilidad de creación de
una Red Andina de Observatorios
Laborales y la capacitación laboral en
zonas de frontera. Para el desarrollo de
estos proyectos se ha solicitado el
apoyo del Centro Interamericano de
Investigación y Documentación sobre
Formación Profesional (CINTERFOR).
En el tema de
Seguridad Social, se cuenta con el apoyo
de la Organización Iberoamericana de
Seguridad Social (OISS), que se
encuentra desarrollando una revisión de
las Decisiones 113 "Instrumento Andino
de Seguridad Social" y 148 "Reglamento
del Instrumento Andino de Seguridad
Social", con el fin de adecuarlas a las
actuales condiciones, donde existe mayor
participación del sector privado. Otros
objetivos en materia de seguridad social
son la identificación del grado de
compatibilidad de los regimenes
aplicados por los Países Miembros para
evaluar la posibilidad de un
reconocimiento de los beneficios
fundamentales, y el fomento a la
ratificación de los Convenios
Internacionales de la OIT sobre la
materia.
En lo referente a
Migración Laboral, con el apoyo de la
Organización Internacional para las
Migraciones (OIM), se está realizando un
estudio sobre las legislaciones
nacionales en materia migratoria, con el
fin de proponer modificaciones a la
Decisión 116 "Instrumento Andino de
Migración Laboral". Otros objetivos en
este eje temático son la realización de
un estudio que evalue el impacto de los
mercados ampliados de trabajo en la
Comunidad Andina, la creación de un
sistema de información sobre migraciones
a nivel andino, la posibilidad de
establecer una certificación laboral
reconocida entre los países y que
garantice la igualdad laboral de
nacionales y trabajadores comunitarios y
la capacitación para autoridades de
migración principalmente en los sistemas
administrativos.
Sobre Salud y
Seguridad en el Trabajo, se cuenta con
el apoyo de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), que
tiene a su cargo un estudio comparativo
de las legislaciones nacionales, a
partir del cual pueda realizarse un
diagnóstico sobre las condiciones de
trabajo en cada país y orientar acciones
a nivel comunitario. Se tiene como
proyectos en este eje temático, la
construcción de un sistema de
información sobre accidentes y
enfermedades profesionales, con el fin
de identificar sectores vulnerables; la
capacitación para los trabajadores
expuestos a altos riesgos y para sus
empleadores; la capacitación a
inspectores del trabajo; la constitución
de Comités Supervisores de Seguridad
multisectoriales con fines preventivos y
la difusión de los Convenios de la OIT,
155 sobre Seguridad y Salud de los
Trabajadores y 161 sobre los Servicios
de Salud en el Trabajo.
El desarrollo de
políticas y programas sostenibles en
estos cinco ejes temáticos, implica
necesariamente la participación de los
distintos agentes involucrados; es
decir, sector público, empleadores y
trabajadores.
La labor que han
venido desarrollando las organizaciones
sindicales y otras instituciones de la
sociedad civil en distintas regiones del
mundo, ha demostrado que la concertación
no es una utopía, sino que es posible
concretar importantes logros
disminuyendo los enfrentamientos e
identificando intereses comunes. En este
sentido, el Consejo Consultivo Laboral
enfrenta el gran desafío de promover la
participación de los trabajadores en el
diseño y evolución del proceso de
integración andino, optimizando el
instrumento de la concertación.
Cabe mencionar que en
la I Reunión del Consejo Asesor de
Ministros de Trabajo, realizada en
octubre de este año en Santa Cruz de la
Sierra, se aprobó la reactivación del
Convenio Simón Rodriguez, bajo un
esquema de participación tripartito y
paritario basado en el consenso. Aunque
aún se requiere la aprobación de los
Ministros de Relaciones Exteriores, esta
propuesta de una nueva estructura para
el Convenio, es una oportunidad para
ampliar espacios de participación e
iniciar un foro de debate entre el
sector público y el sector privado,
principalmente sobre los problemas
sociolaborales que afectan a la región.
Igualmente, cabe
destacar la importancia y los resultados
de la reunión conjunta entre los
Miembros del Consejo Consultivo Laboral
Andino y el Consejo Consultivo
Empresarial Andino, realizada en
Arequipa, Perú, los días 10 al 11 de
julio de 2000. En dicha reunión, por
primera vez en la historia de la
integración andina, se elaboró una
declaración conjunta de ambos Consejos,
lo cual refleja la capacidad y madurez
de nuestra sociedad en aunar esfuerzos
para el logro de los objetivos de
desarrollo económico y social de los
habitantes de la Subregión.
Finalmente, quiero
expresar mis deseos de éxito en esta
Cumbre sobre la Dimensión Social de la
Integración, y en general, en la labor
que cumple el Consejo Consultivo Laboral
como parte del Sistema Andino de
Integración.
Muchas gracias,