Palabras del Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, al asumir la Presidencia Pro Témpore de la Comunidad Andina (CAN) en el marco de la XVII Reunión del Consejo Presidencial Andino

Tarija, Bolivia, 14 de junio de 2007

“Mil gracias a todos ustedes y mil gracias al Presidente Evo Morales por su hospitalidad. Todas las felicitaciones porque para él no era fácil en las circunstancias políticas del Continente llevar la Comunidad Andina a este buen puerto que es el inicio de negociaciones con la Unión Europea. Creo que deja un camino muy despejado que, con la ayuda de Dios, vamos procurar continuar bien. Muchas gracias, Presidente Evo Morales, por su afán de buscar consensos a partir de la contradicción, que es muy importante. Y muchas gracias a Tarija y a sus autoridades por esta hospitalidad.

Qué bueno ver a Chile reintegrada a la Comunidad Andina. Agradecer a su Gobierno, a la Presidenta Bachelet, este gran esfuerzo que nos da nuevas energías.

Permítanme inicialmente hacer unas referencias a Colombia. Nosotros tenemos dos realidades: una democracia en profundización y un terrorismo en descenso. Un país con todas las opciones políticas, con todas las contradicciones políticas, afectado por una violencia que hemos empezado a superar. Es importante reiterar ante los hermanos andinos nuestra firmeza en contra del terrorismo y nuestro compromiso interno con la profundización de la democracia.

Hemos venido trabajando tres objetivos de Gobierno: consolidar la seguridad con alcance democrático, consolidar la confianza inversionista con responsabilidad social, y la construcción de cohesión social, equidad, superación de la pobreza. Van de la mano. Parecían excluyentes.

Por ejemplo, en Colombia se pensó durante mucho tiempo que la seguridad y la política social eran excluyentes. Y antes que empezaran a aceptar esa convergencia intelectuales, escritores, el pueblo fue el que la impuso.

Hoy en todas las regiones de Colombia, en un diálogo que este Gobierno nuestro, comunitario, ha procurado tener de manera interrumpida con el pueblo colombiano, los ciudadanos reclaman por igual seguridad y política social. Entienden que sin la una, no se da la otra.

La seguridad genera confianza inversionista, confianza en el país, confianza para residir en Colombia, confianza para estudiar en Colombia. Le devuelve a la juventud la esperanza de poder reencontrar en su país felicidad, la realización de su vida espiritual, intelectual, material. Esa seguridad democráticamente orientada genera confianza inversionista, que con responsabilidad social tiene que proveer medios para poder superar pobreza, para poder construir equidad.
Diría que la confianza inversionista da los recursos para hacer sostenible la política de seguridad, y al mismo tiempo la política social legitima la política de seguridad.

Nosotros estamos trabajando más la confianza inversionista que el interés en unas altas tasas de crecimiento inmediatas, porque creemos que lo único que garantiza altas tasas de crecimiento sostenidas en una trayectoria de largo plazo es la confianza inversionista. Confianza inversionista, por supuesto, nacional, internacional, confianza inversionista microempresarial, de mediana empresa, de gran empresa, todos con responsabilidad social.

Para nosotros es muy importante el tema de la responsabilidad social. Exigimos que se refleje en tres áreas. Primero, en la relación de la inversión con el Estado. Segundo, en la relación de la inversión con las comunidades. Y tercero, en la relación de los inversionistas con los trabajadores.

El elemento transversal tiene que ser honestidad. En la relación de la inversión con el Estado: honestidad, total transparencia, para adjudicar concesiones, para adjudicar contratos. Nuestra norma es hacerlo públicamente. Yo, por ejemplo, encontré 21 litigios en el área de telecomunicaciones con inversionistas internacionales. Nadie se atrevía a superarlos. Los funcionarios del Estado, por temor a la suspicacia de la opinión pública, por temor a los organismos de control.

¿Cómo superamos esa situación? Con participación ciudadana. Se exigió que antes de perfeccionar los acuerdos de transacción de esas disputas, fueran publicados ampliamente y los conociera en detalle la ciudadanía. Y eso disipó suspicacias, las sustituyó por confianza y se abrieron paso.

Nosotros no permitimos hoy en el Gobierno Nacional que se adjudique un solo contrato, una sola concesión, que no sea en un proceso público, de amplia participación comunitaria.

Tenemos la idea de que nuestra época necesita una gran combinación de la democracia directa y la representativa. Se alimentan mutuamente. Creemos que entre más participe directamente la ciudadanía, mejor son las decisiones que toma el Estado, más eficiente y transparente su aplicación y, por supuesto, mejor la posibilidad de asignar las responsabilidades políticas y también de mejorar la distribución de los beneficios.

Transparencia es para nosotros la primera expresión de responsabilidad social en las relaciones entre los inversionistas y el Estado. Y la gran garantía de transparencia es la participación de la ciudadanía.

El segundo elemento de responsabilidad es la relación entre las empresas y las comunidades, basada en la solidaridad. Nosotros no negociamos esa solidaridad dentro de cuatro paredes. La exigimos en un diálogo público, permanente, en el cual participan los inversionistas, participa el Estado colombiano y participa la comunidad.

El más reciente caso: las empresas internacionales que explotan carbón en el norte del país. Las comunidades quejosas porque por unas carreteritas por las cuales nadie transitaba hace algunos años, hoy transitan 600 camiones grandes al día transportando carbón y levantando una polvareda en esos caminos que no tienen pavimento y afectando la salud de nuestros conciudadanos. Hemos exigido, de manera pública, primero que todas esas empresas le den la cara a la comunidad. Segundo, los acuerdos que el Gobierno jalona, que el Gobierno ayuda a construir. Y tercero, el cumplimiento de esos acuerdos.

Y finalmente la responsabilidad social la exigimos en las relaciones laborales. Nosotros hemos dicho que no puede haber relaciones laborales regidas por el capitalismo salvaje. Tenemos una legislación equilibrada entre la protección a los trabajadores y los elementos necesarios para la confianza a la inversión.

También hemos dicho que no podemos permitir unas relaciones laborales jalonadas por el odio de clases. Nuestra orientación es buscar que esas relaciones laborales se den a través de los principios de la fraternidad cristiana, del principio solidario de la democracia.

Para nosotros es de gran importancia este tema de la responsabilidad social en un país que le da todas las garantías a la inversión.

El tema de las metas sociales. La verdad es que 40 años de una violencia profunda han afectado todo el tejido social de la Nación. Yo encontré un desempleo por encima del 20 por ciento, llegando al 25, y la pobreza en el 60. Hoy desempleo está en alrededor del 11. Confiamos rápidamente tenerlo por debajo del 10.

La mayor importancia se la asignamos a la afiliación a la seguridad social. La pobreza que estaba en 60, en la medición del año pasado dio el 45. Estamos haciendo todos los esfuerzos para que en año 2010, cuando termine el Gobierno, la podamos dejar no por encima del 35.

Y todo ha sido una lucha difícil porque encontramos el endeudamiento del país en el 50 por ciento del PIB. Hoy esta en el 30, en el 32. Encontramos el déficit del Gobierno Nacional central en el 7,5. Este año todavía debe estar entre el 3,5 y el 4. O sea unas limitaciones financieras y fiscales bastante severas.

Tenemos un plan social muy ambicioso. Aspiramos a cumplir las metas sociales del Milenio antes de la fecha señalada por Naciones Unidas. Y vamos más allá en nuestra propuesta social.

Por ejemplo, ya estamos llegando al 5 por ciento del PIB como inversión en educación. Cuando mi Gobierno empezó teníamos la educación básica en una cobertura del 84 y está en 92. La vamos a dejar en el 100 por ciento.

Empezamos ya la escolarización de los sectores pobres para niños menores de cinco años, la primera educación. En la educación de primera edad aspiramos a dejar allí 400 mil cupos iniciales, debidamente vinculados al sistema educativo.

Tenemos hoy un instituto estatal de formación vocacional de gran importancia, pagado con contribuciones a la nómina. Nosotros no aceptamos la receta de desmontar los impuestos a la nómina, porque en el caso colombiano han sido muy importantes para revertir beneficios a los propios trabajadores a través de tres instituciones: la formación vocacional, las cajas de compensación familiar que administran empleadores y trabajadores, y el Instituto de Bienestar Familiar, fundamentalmente orientado a los beneficios de la niñez.

En ese instituto de formación vocacional hemos pasado de cinco millones de horas de enseñanza hace cuatro años, a 15 millones el año pasado. De atender un millón 100 mil estudiantes por año a atender 4 millones el año pasado. Y ahora le tenemos metas muy exigentes, como la meta de tener un millón 200 mil estudiantes con total gratuidad en ambiente virtual.

Estamos avanzando en cobertura universitaria, en financiación de la universidad estatal, en financiación de los estudiantes. Yo recibí una cobertura universitaria del 22. Esta hoy en el 29. Aspiramos dejarla en el 34. Del 2002 al 2010, la cartera de financiación de estudiantes debe multiplicarse por seis. Y el número de estudiantes atendidos con créditos subsidiados por el Estado en el nivel universitario, debe también multiplicarse por seis.

Confiamos completar ahora en agosto millón y medio de Familias en Acción, familias desplazadas, el mayor nivel de pobreza, recibiendo un subsidio del Estado para garantizar la nutrición de los hijos y la educación. Aspiramos, por ejemplo, que todas las familias que viven en la frontera con el Ecuador y en nuestro Litoral Pacífico, donde se da mucha pobreza, empiecen a recibir ese beneficio ahora en agosto, con plena cobertura.

Aspiramos que el logre en el año 2010 plena cobertura en salud. Nosotros en el primer Gobierno creamos 13 millones de nuevos cupos en el sistema de salud, al sumar aquello que se atiende a través de cotizaciones de empleadores y trabajadores y lo que se atiende directamente con subsidios del Estado.

Uno de los factores de exclusión en América Latina ha sido el acceso al crédito. En Bolivia vemos un caso bien iluminante. Nosotros hemos creado un esquema que llamamos Banca de Oportunidades, en donde comprometemos a la banca pública, a la banca privada, a las Ong’s, a las instituciones de primer piso, de segundo piso, recursos del presupuesto nacional, con el Estado como promotor permanente, a facilitarles crédito a los sectores más pobres de la Nación.

Cuando empezó nuestro Gobierno, la cartera en favor de los pobres representaba el 1,5. La cartera total. A principios de este año el 5,5. Aspiramos que al final del Gobierno quede en el 7 – 8 por ciento del total de la cartera.

En el primer Gobierno logramos entregarles crédito a un millón 800 mil familias pobres. En este segundo Gobierno la meta es entregarle a 5 millones de familias pobres.

Tenemos, pues, un programa social bien ambicioso. ¿Y por qué lo llevamos de la mano de la construcción de la confianza inversionista? Nos parece que la historia de América Latina enseña. Yo recuerdo la discusión sobre el desarrollismo en los años sesenta. La tesis era: empujen el crecimiento de la economía, que lo social vendrá automáticamente. Y no llegó.

Algún país de la región tuvo tasas de crecimiento sostenidas del 6 – 7 por ciento, y aumentos de pobreza del 14 por ciento. Tampoco hemos creído en el otro extremo: en el de hacerle todo el énfasis a la distribución con descuido de las condiciones de inversión, porque finalmente se llega solamente a repartir pobreza.

Cuando nosotros buscamos ese equilibrio entre las metas sociales y la confianza inversionista es para buscar un sendero de superación de pobreza y de equidad, pero con prosperidad y no de distribución de pobreza.

En el tema de la seguridad vamos ganando, pero no hemos ganado todavía. Falta un largo trecho. Nosotros vemos una gran disminución en muchos indicadores. En el homicidio venimos de 35 mil, el año pasado 17 mil. En el secuestro venimos de más de 3 mil y el año pasado 370. Y en las masacres.

Vemos que ha cedido la narco-economía. Yo recorro el país y veo que se están construyendo hoy 5 mil habitaciones hoteleras. Pregunto: ¿hay inversión del narcotráfico? Antes era muy evidente. Hoy, si la hay, está muy reducida y buscando todas las maneras de esconderse.

Veo en todas las actividades productivas que hay confianza inversionista. Y por fortuna, no se observa esa presencia de la narco–economía en la construcción, en la propiedad rural. Todavía tenemos unas altísimas cifras de cultivos de coca.

Este es el tercer año en el cual hacemos un gran esfuerzo en la erradicación manual. No es fácil lo de los cultivos alternativos. Yo al país lo tengo dividido mentalmente para ese efecto en dos áreas: el país donde podemos llegar con alternativas productivas, y el país donde no podemos llegar, porque está muy lejos de los terminales viales, porque está en la selva. Y allí lo que hay que hacer es proteger esa selva.

Entonces allí la alternativa que hemos buscado es la alternativa de Familias Guardabosques. Colombia, con un millón 160 mil kilómetros cuadrados, todavía tiene la mitad del territorio en selva. Un recurso para la humanidad de esos que, en las palabras del presidente Correa, tiene valor más no precio. Y que habrá que buscar que el mundo lo compense.

El programa que nosotros hemos implementado allí es el de Familias Guardabosques. Familias que estaban destruyendo las selvas para sembrar coca. Ya con 50 mil de ellas hemos hecho el compromiso de que se abstengan de seguir en el proceso de siembra de coca. Que supervisen la recuperación del bosque. Y el Estado está entregando a cada familia dos mil dólares al año, amén de ayudar con los diferentes programas de erradicación de pobreza.

No estamos en un punto ideal, pero vamos por un buen camino. Tenemos problemas delicados. Por ejemplo, en este momento el peso colombiano se ha revaluado en un 30 por ciento. Entonces el Gobierno lucha por un control de capitales, y apenas se puede imponer a los capitales especulativos, de corta duración. Control impuesto. Por un control cambiario. El país tuvo buena y mala experiencia. En una primera época de la administración Lleras Restrepo dio muy buen resultado. Después fue un factor de corrupción muy difícil de manejar.

¿En la violencia de dónde venimos? Teníamos 60 mil terroristas, sumando las Farc, el Eln y los paramilitares. Cuatro décadas de descuido.

Recuerdo el Viernes Santo de 1998, cuando se firmó el acuerdo de Irlanda del Norte. Pregunté: ¿cuánta gente tiene el IRA? Y me dijeron: 118. Yo comparaba: 60 mil en Colombia.

¿Cuántos asesinatos se han presentado por obra del IRA? Y me decían: desde 1923, tres mil 200 asesinatos. En el año 98 solamente en mi ciudad de Medellín, cinco mil asesinatos.

En España la preocupación ha sido por 90 – 100 personas de ETA. Nosotros 60 mil.

Con una diferencia, que se manifiesta cuando uno habla con los compañeros de Centroamérica. Por ejemplo, con Joaquín Villalobos. Les voy a decir a los colombianos que hoy tuve un gran ascenso en mi carrera política, porque el Presidente Morales me dijo: “compañero”. Me ascendió, me promovió hoy. Por supuesto, pero el otro me gusta más, porque el uno siempre se da y el otro no siempre.

Y veíamos el tema centroamericano. Joaquín Villalobos, comandante del Farabundo Martí, con quien he tenido la oportunidad de departir sobre el tema largas horas, dice: las guerrillas centroamericanas tomaron la decisión de negociar cuando se les acabó la financiación externa, que no venía propiamente de Unión Soviética ni de Cuba. Venía de las Ong’s de Europa Occidental.

¿En Colombia de dónde proviene la financiación de estos grupos, guerrillas y paramilitares? De la coca. Las unas tenían una financiación que se les cerraba cerrando una llave de afuera. Las nuestras tienen financiación con creces del negocio del narcotráfico.

Allí hemos tenido una gran dificultad. Sin embargo, de esos 60 mil terroristas hemos desmovilizado 43 mil. No han prosperado los que han tratado de reincidir. Hoy, por ejemplo, hay debate paramilitar en Colombia, pero hay cesación de la violencia paramilitar.

El paramilitarismo allí lo crearon como una reacción a las guerrillas, que no tenían control de parte del Estado. Entonces las regiones colombianas quedaron entre el poder terrorista de la guerrilla y el poder terrorista del paramilitarismo.

Nosotros creo que tenemos la ley más importante de paz en el mundo, por su exigencia de justicia, de verdad y de reparación. El beneficio que concede simplemente es una sentencia reducida. Y miren las paradojas: quienes la critican porque la consideran blanda con el paramilitarismo, anticipan que no será aplicable a las Farc ni al Eln, porque las Farc y el Eln necesitarán total amnistía, total indulto.

Entonces es una lucha difícil, pero tengo fe que salimos adelante.

Quiero contarles a ustedes dos temas: el tema del asesinato de líderes sindicales y el tema de la reciente liberación que el Gobierno ha hecho de unos integrantes del las Farc.

El tema del asesinato de líderes sindicales. Hay que preguntarse qué es lo que realmente ocurre, por qué la impunidad y cuál es el origen.

Cuando yo llegué a la Presidencia, en ese año inmediatamente anterior asesinaron 256 personas, sumados profesores y líderes sindicales.

Desde la hora cero del Gobierno empezamos una protección eficaz. Nuestra política de Seguridad es democrática. Cuando reivindicamos el calificativo de democrática para esa política, es porque hemos hecho todo el esfuerzo para distinguirla en la práctica de la doctrina de la Seguridad Nacional, de ingrata recordación.

Logramos años tras año un descenso de ese asesinato. En el año 2005 se presentaron 25 casos. En el año 2006 se recrudeció, se subió a 60, porque además de la lucha tradicional entre guerrilla y paramilitares, empezaron las dos guerrillas a matarse entre sí: Las Farc y el Eln. Entonces llegaban las Farc a un hospital de Arauca: “Este líder sindical es del Eln”. Y lo matan. Y llegaba el Eln a una escuela del Cauca: “Este líder sindical es de las Farc”. Lo asesinan.

Este año nos han asesinado dos líderes sindicales. El uno del sindicato de prisiones. La justicia hasta ahora ha dicho que no hay evidencia que muestre relación de su actividad sindical con el asesinato. Y el otro, el 3 de mayo, estaba integrado en un grupo de las Farc, armado en un grupo de las Farc, se enfrentaron al Ejército y el Ejército dio de baja a varios integrantes de las Farc en esa acción y murió una persona afiliada a un sindicato el norte del país.

Y nos han asesinado en las diferentes zonas rurales de Colombia nueve profesores. Nosotros no estamos contentos. Nosotros quisiéramos poder decirle a la Comunidad Andina, al mundo: ya hay cero asesinatos de líderes sindicales en Colombia. Pero hay que preguntarse de dónde venimos.

Estamos hoy protegiendo eficazmente, protección individual, a seis mil personas en Colombia, con protección individual. Eso nos cuesta 40 millones de dólares este año. Y de ellos hay 1.500 que son líderes sindicales.

¿Qué ha pasado con la impunidad? Yo he dicho en todos los foros nacionales e internacionales que Colombia es un país de 42 millones de habitantes. Las estadísticas hablaban de 28 – 30 mil asesinatos al año antes de nuestro Gobierno. Con las fosas encontradas de asesinatos de los años 98 – 2000, eso indica que hubo años de 35 mil asesinatos.

Inglaterra, con 60 millones de habitantes, tiene 200 homicidios al año. No hay justicia en el mundo, con 35 mil asesinatos en un país de 42 millones de habitantes, que derrote la impunidad.

Sin embargo, hemos hecho todos los esfuerzos: reformamos la Constitución, introdujimos el sistema penal acusatorio, la oralidad, estamos reforzando la justicia en medio de nuestras limitaciones fiscales. Ya este año se han presentado las primeras 37 sentencias que han condenado a 59 personas responsables de asesinatos de líderes sindicales.

Una de las discusiones que hay es que empresarios colombianos o extranjeros residentes en Colombia han asesinado líderes sindicales. Yo he dicho: si la justicia de Colombia o de otro país concluye eso, el Gobierno de Colombia será el primero en estar al lado de la justicia.

Como observador de la vida colombiana, creo que los empresarios no han asesinado a los trabajadores, ni los trabajadores han secuestrado a los empresarios. Ese ha sido un problema de guerrillas y paramilitares. Y de descuido estatal.

Las guerrillas marxistas en Colombia, y era yo estudiante universitario, aplicaron el principio de la combinación de las diferentes formas de lucha: asesine y penetre el movimiento estudiantil, secuestre y penetre el movimiento obrero.

Llegaron los paramilitares e hicieron lo mismo. ¿Entonces qué pasó? Los paramilitares asesinaban a un líder sindical acusándolo de ser colaborador de la guerrilla. Y la guerrilla asesinaba a otro acusándolo de ser colaborador de los paramilitares.

Nosotros reconocemos todo ese problema. Si ustedes recuerdan, algunos países de América Latina superaron el terrorismo cerrando las libertades, eliminando el disenso, validando dictaduras, evitando la crítica y la supervisión internacional. Nosotros somos un caso en el cual estamos superando esta agresión terrorista, abiertos al mundo. Cualquier Ong que quiera llegar a Colombia a criticar al Gobierno de Colombia no necesita ni pedir visa. Tiene toda la libertad.

Nosotros lo que hemos hecho en esta lucha contra el terrorismo es proteger las libertades. Por eso he dicho a los Estados Unidos, a la Unión Europea: hay que pensar en este momento de Colombia, cuando está superando estas dificultades. En Colombia nadie se atrevía a dar una declaración contra la guerrilla o los paramilitares, por miedo. Ahora todo el mundo declara, porque siente que el Gobierno lo protege.

Entonces hay tres integrantes del Congreso de la República en la cárcel. Nunca se investigó la relación de la política con la guerrilla. Hoy nuestro Gobierno ha exigido que los paramilitares que se sometan a la Ley de Justicia y Paz para obtener el beneficio, tienen que decir la verdad de quiénes los apoyaron desde la política o desde la empresa privada, etcétera. Y ojalá eso se dé en el futuro en las negociaciones con la guerrilla, que algún día llegarán.

¿Por qué el Gobierno ha liberado 150 integrantes de las Farc y a Rodrigo Granda? Permítanme abusar del tiempo de ustedes, pero a mí me parece muy importante, hoy que Colombia vuelve a asumir la Presidencia pro témpore de la Comunidad Andina, contarles esto. Y se los cuento, apreciados Presidentes y delegaciones y señor ex Presidente Borja, de la manera más cándida.

Cuando el autor norteamericano de origen asiático que escribió “El Castro que yo conocí”, visitó a Cuba y le preguntó al Presidente Castro. Le dijo: “Yo tengo la idea de escribir una biografía sobre usted”. El Presidente Castro le dijo: “Tú eres del imperialismo, tú no eres capaz de tratarme con objetividad”. Y el autor le contestó: “Yo no le prometo objetividad total, pero sí la menor subjetividad”.

Yo he querido contarles hoy esta realidad colombiana a ustedes, con todo aprecio –ustedes son los hermanos, ustedes en alguna forma la sufren–, con la mejor subjetividad.

Nosotros encontramos secuestrada a la doctora Ingrid Betancourt, que también tiene nacionalidad francesa. Como candidato a la Presidencia, yo tuve una posición muy estricta, que la fui ablandando en aras de un acuerdo humanitario.

El año pasado llegamos a aceptar a dos delegados europeos la propuesta de tener una zona de encuentro de 200 kilómetros con las Farc. Enormemente riesgosa, pero en un gesto humanitario la aceptamos. Las Farc mintieron. La Unión Europea nos dijo a nosotros: “Le hicimos esa propuesta al Gobierno y a las Farc”. Primero las Farc dijeron que no se la habían hecho. Después dijo que no la aceptaba.

Lo que yo no puedo aceptar allá es la desmilitarización que exige las Farc. El país vivió desmilitarizado y esos vacíos los llenaron guerrilla y paramilitares. En Colombia se habla de una zona desmilitarizada y corren los grupos terroristas a refugiarse allí.

El Presidente Clinton decía el pasado viernes en Nueva York que al examinar el contexto colombiano, saber dónde está el país y de dónde viene, que el conoció en el 2000 una Colombia en la cual el 30 por ciento de los habitantes tenía que vivir sin Estado –un país de 43 millones de habitantes–, directamente presionados por dos Estados terroristas en ascenso: guerrillas y paramilitares.

Eso lo hemos recuperado mucho. Yo temería que una zona desmilitarizada sea un retroceso. Tampoco puedo aceptar que un país que ha desmovilizado 43 mil de los 60 mil terroristas, haga un acuerdo con las Farc donde le permita que salgan de la cárcel unos integrantes de las Farc para que se reintegren a delinquir, a secuestrar y a asesinar.

Yo he dicho: con mucho gusto, yo libero gente de la cárcel, pero con el compromiso de que no vuelvan al asesinato, no vuelvan al secuestro.

Entonces eso no ha funcionado. Esfuerzos de todo el mundo: dos delegados europeos permanentes, muchos ciudadanos colombianos, etcétera.

Ahora tomé la decisión unilateral de liberar 150 personas de las Farc, como un gesto humanitario en busca de que liberen a nuestros secuestrados. Recibí una llamada del Presidente Sarkozy de Francia, al día después de su elección, y me dijo: “¿Es cierto que usted va a hacer esto?”. Y le dije: “Sí, Presidente, como un gesto humanitario”. A la semana me llamó y me dijo: “Por qué no me ayuda, por qué no libera a Rodrigo Granda”. Yo no le hice mayores preguntas. Preferí la confianza que la curiosidad. Y le dije: “Yo voy a mirar cómo lo puedo liberar”.

Tengo además que comentarle al Presidente Paraguayo, porque él ha estado allí en un principio de investigación por una supuesta vinculación de las Farc al secuestro y posterior asesinato de la señora Cubas en Paraguay.

Bueno, le pedí al presidente Sarkozy, le dije: “Bueno, usted nos tiene que ayudar no solamente a liberar a Ingrid Betancourt, sino a liberar a los otros colombianos y a los tres norteamericanos”.

Las personas que han logrado evadir ese secuestro, uno de ellos el señor Canciller, más de seis años secuestrado, y otra persona que hace poco se fugó del secuestrado, un subintendente de Policía con ocho años y medio secuestrado, el testimonio de él es que han sufrido tortura, hambre, encadenamiento. Que un niñito que nació allí, su madre es Clara Rojas, secuestrada, lo separaron de su mamá desde los primeros meses después del nacimiento.