Discurso del Presidente de la República del Perú, Alejandro Toledo, con ocasión de la inauguración de la reunión extraordinaria del Consejo Presidencial Andino 

Cusco, 7 de Diciembre de 2004

Una bienvenida de todo corazón a este Cuzco legendario. Espero que el ambiente nos inspire los dos días que pasaremos en el Cuzco. Ustedes y yo vamos a respirar historia de la cual nos sentimos profundamente orgullosos. 

Quiero, en nombre de todas las mujeres y hombres del Perú, darle la bienvenida a esta reunión extraordinaria de la Comunidad Andina y destacar la presencia, en calidad de observadores, de los señores Presidentes y representantes de México; de nuestro amigo el Presidente de Chile, Ricardo Lagos, y de los representantes de Panamá. Les decimos una vez más bienvenidos.

El año pasado con ocasión de la reunión Cumbre del Grupo de Río estuvimos aquí también reflexionando sobre América Latina, sobre su pasado, sobre los retos del presente y los desafíos del futuro. Hoy déjenme decirles, en nombre de Eliane, el mío y de mi gobierno, gracias por estar aquí señores presidentes, señores representantes.

Nuestro reconocimiento y gratitud por acompañarnos en este importante encuentro de honda reflexión para nuestro futuro. A México por acompañarnos como observador, a Panamá por haber retomado su participación en las más altas instancias andinas y a nuestro amigo país Chile, por regresar con sus hermanos andinos luego de varios años.

En verdad estos son signos provisorios para la integración Latinoamericana. El propósito de esta reunión es reflexionar sobre un modelo de desarrollo e integración a partir de las potencialidades de os pueblos andinos que incluye una visión de desarrollo territorial así como la construcción de Estados sostenibles en la subregión. 

En un contexto de crecimiento económico e inserción internacional, nuestros países necesitan políticas sociales de largo plazo que fortalezcan la cohesión social y la gobernabilidad democrática.

Ese largo plazo, hermanas y hermanos, comienza hoy. Requerimos una mirada en conjunto a las estrategias de inversión social para mejorar la calidad del gasto y supervisar la ejecución de los programas sociales. Sólo así, además de vincular la inserción social con las metas e indicadores de cada Estado, lograremos reducir la pobreza, la exclusión. La integración sólo tiene sentido si viene acompañada de la inclusión social partiendo de la premisa de un mutuo respeto a nuestra diversidad cultural.

Luego de treinta y cinco años de existencia, el proceso andino muestra innegables avances, tales como la consolidación de un mercado económico que se proyecta hacia un mercado amplio por el que transitarán libremente personas, bienes, servicios y capitales. 

No podemos dejar de reconocer que esos logros, siendo importantes, no han podido traducirse en resultados concretados para la población andina de a pie. No lo digo como reproche, lo digo cargado de entusiasmo como el reto que nos queda para el futuro; por que hoy es un nuevo amanecer.

El índice de pobreza de la subregión andina sigue siendo aproximadamente 53% de la población total. Junto a la pobreza presentamos altos niveles de desigualdad y exclusión social, todo lo cual representa una serie amenaza a la gobernabilidad, pues debilita la legitimidad de nuestros sistemas democráticos.

Lo menciono como una nota de cautela. En los últimos años, nuestros países han alcanzado estabilidad macroeconómica al controlar la inflación y reducir el déficit público. 

A través de una estricta disciplina fiscal -lo cual debería constituir el punto de partida para alcanzar mayores niveles de desarrollo y reducción de la pobreza- y a pesar de que en promedio los países andinos vienen creciendo sostenidamente a un promedio anual de 4%, la pobreza está ahí y tiene rostro de mujer, de joven y de anciano. La desigualdad está ahí, la exclusión no se puede obviar, el desempleo y el subempleo siguen siendo retos. 

Amigas y amigos, tenemos un serio retraso en la distribución del crecimiento económico. De hecho, este crecimiento no es suficiente; pero para crecer a tasas superiores es necesario enfocar nuestras políticas macroeconómicas hacia la promoción de los sectores productivos más competitivos así como de las pequeñas empresas, las medianas industrias, y del turismo. Estos son sectores de mano de obra intensiva y nos hacen menos vulnerables a las fluctuaciones de los precios exógenos como son los precios de los minerales en el mercado internacional. 

De acuerdo con los aspectos abordados en el diálogo presidencial de Quito, el presente debate ha sido estructurado en cuatro secciones: desarrollo y competitividad, cohesión social, aspectos políticos e institucionales e integración regional e inserción internacional. 

Quisiera que discutamos de la manera más informal posible para poder intercambiar opiniones a fondo más allá del protocolo, y por eso lo vamos a privado. No vamos a legar a grandes acuerdos. Les pido a los Cancilleres que nos e preocupen mucho en llegar a actas de acuerdos para el final de la sesión. Haremos un resumen, pero vamos poniéndole contenido y análisis, vamos poniéndole alma, corazón y vida a este encuentro. 

Debemos desarrollar nuestra capacidades competitivas, de lo contrario, la liberalización sólo servirá para consolidar nuestra dependencia y ahondar aún más las diferencias sociales. Por eso es crucial la inversión de calidad en infraestructura física; son necesarias políticas educacionales, capacitación laboral, cadenas productivas y políticas ambientales.

Amigas y amigos, la falta de cohesión social, atenta y vulnera el marco de la gobernabilidad en la subregión andina. Por eso, debemos considerar la necesidad de garantizar un entorno institucional sólido así como una mayor estabilidad política. Proponemos la consolidación de los sistemas políticos que nos permitan construir estados sociales de derecho y una institucionalidad política moderna y democrática, abierta a la promoción de la participación ciudadana. 

Amigas y amigos, estamos aquí en el Cuzco, en este recinto cargado de historia, con gran fuerza para mirar hacia el futuro. Estamos, en efecto, a pocas horas de un acontecimiento histórico; estamos ad portas de ver el nacimiento de la Comunidad Sudamericana de Naciones.

La nueva Comunidad es la lógica y gradual continuidad de la Comunidad Andina y el MERCOSUR, sumada a los esfuerzos integradores de Chile, Guyana y Surinam. Estamos ad portas de hacer realidad, después de 180 años, ese sueño de Bolívar. Lo haremos realidad con acciones políticas firmes y actos concretos.

No hay duda que este nacimiento de la Comunidad Sudamericana es el esfuerzo más grande de integración y desarrollo de nuestra historia sudamericana. Mañana iniciaremos el proceso de redibujar el rostro sudamericano. Y no será un acto de intrascendencia política formal; será una oportunidad única para el desarrollo descentralizado de nuestros países, mediante la creación de economías regionales, complementadas por acuerdos de libre comercio que acabamos de concluir las organizaciones subregionales y que tendrán impacto inmediato en áreas hoy vulnerables a la pobreza y la exclusión.

Esos son nuestros propósitos y deseos en este día. Son estas horas cargadas de emoción y férrea voluntad política de los líderes de la Comunidad Andina y MERCOSUR para redibujar ese rostro sudamericano. Debemos alegrarnos y sumar nuestros esfuerzos para que las generaciones venideras hereden resultados concretos de la voluntad política de integración y desarrollo de nuestros pueblos. 

Muchas gracias por venir a la capital del Imperio Incaico. Muchas gracias por aceptar nuestra invitación. Que Dios ilumine nuestras acciones porque nuestra decisión está tomada. Que Dios bendiga a la Comunidad Andina y a la Comunidad Sudamericana. 

Muchísimas gracias.