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Discurso del
Presidente de la República del Perú,
Alejandro Toledo, con ocasión de la
Ceremonia de Conmemoración del 34°
Aniversario de la Comunidad Andina
Lima, 26
de mayo de 2003
Han pasado
34 años desde la suscripción del Acuerdo
de Cartagena. En aquella oportunidad un
grupo de países con una historia común
decidieron lanzar un proyecto
integracionista, ambicioso. Lo que hoy
tenemos al cabo de 34 años es, en
realidad, el proyecto integrador más
avanzado en la historia de nuestras
naciones desde que alcanzamos la
independencia. Francamente no creo que
exista una imagen más evidente del genio
del Libertador Bolívar que esta
Comunidad Andina de Naciones. Puede
decirse que nos hemos demorado mucho y
también que nos falta un largo trecho
por recorrer.
Es cierto
que tenemos todavía mucho por hacer
juntos, pero después de 34 años
podríamos también, preguntarnos si las
esperanzas de nuestros líderes de
entonces y la promesa contenida en el
Acuerdo de Cartagena se han logrado.
Podremos preguntar, claro está que en
retrospectiva: las cosas se ven con más
claridad porque siempre es más fácil
pronosticar el pasado. Ciertamente se ha
avanzado un buen trecho. Es cierto que
la línea fronteriza de nuestros países
se ha hecho cada vez más tenue, a Dios
gracias. Hoy cualquier ciudadano de
nuestros países puede pasar de un
territorio a otro sin necesidad de visa
alguna. También es cierto que hemos
adoptado un Arancel Externo Común
logrando consensos sobre el 68% de las
partidas arancelarias de nuestro
universo.
Sin
embargo, quizás el logro más importante
es haber cambiado la naturaleza de
nuestra integración. Ya no somos sólo un
acuerdo, ya no somos un pacto, hemos
dejado de ser un mecanismo para la toma
de decisiones económicas y sociales. Hoy
somos una comunidad de naciones muy
relacionadas en todas las áreas. Estoy
seguro que marchamos a una unidad aún
superior.
Cuando en
julio del 2001, ya electo Presidente,
vine a esta sede e inicié mi
intervención diciendo que la Comunidad
Andina es el espacio de proyección
natural de nuestros países y que no
concebimos nuestra relación con el mundo
globalizado sin el espacio andino,
sugerí que, sin abandonar nuestras
alternativas bilaterales, el área andina
es para nosotros una alta prioridad.
Hoy, señor Secretario General, vengo a
renovar mi compromiso como Presidente de
la República a esta Comunidad Andina
nuestra.
En aquella
oportunidad señalamos que nos oponíamos
a la integración retórica que se agota
en los buenos deseos. Hoy repetimos lo
mismo. Lo que deseamos es una
integración real, llena de acciones
aplicadas, eficientes, sin perder el
sueño. Nuestros pueblos nos están
mirando y nuevos desafíos han emergido.
Basado en esa voluntad política de
integración hace casi dos años dije que
era momento de redimensionar la
Comunidad Andina. Que era necesario
atravesar con honestidad por una
reingeniería del concepto de integración
para enfrentar nuevos retos del mundo
globalizado y salvajemente competitivo.
Sobre esas
bases y una visión estratégica en los
tres ámbitos -en lo político, en lo
económico y en lo social- hoy vengo a
pedirle un gran favor a esta Comunidad.
Ha llegado el momento de sacudirnos, de
mirarnos a nosotros mismos, de actuar y
de ir mas allá de los discursos Se ha
avanzado mucho pero la velocidad de los
cambios en el mundo exige más de
nosotros. Vengo a decirle, señor
Secretario General, que si en ese
proceso de reingeniería para avanzar en
el área económica, en el ámbito
político, en lo social y cultural, si
hay algo que mi gobierno pueda hacer
aquí tienen los brazos abiertos.
En el
ámbito político esto quiere decir la
consolidación de la Comunidad Andina
como un espacio democrático sin
violencia donde se respeten los derechos
humanos y la libertad de expresión y las
diversidades culturales. Una Comunidad
Andina integrada, con igualdad de
oportunidades para mujeres y hombres de
la subregión. Una Comunidad Andina
incluyente y que respete nuestra
diversidad cultura. Por eso tenemos
muchísimo interés en empujar este carro
de la integración andina. Por eso hemos
propuesto la limitación de los gastos
militares como estipula la Carta Andina
para la Paz que aprobamos en junio del
año pasado.
Los países
andinos, por más que lamentablemente
tengamos fronteras, no nos vamos a
pelear entre nosotros. Nuestro enemigo
no esta en la Comunidad Andina o en
América Latina. Nuestros enemigos son la
pobreza, la corrupción. Si no somos
capaces de reducir de manera
significativa los niveles de pobreza y
pobreza extrema en la subregión y en el
continente -repito lo que dije en la
Cumbre del Grupo de Río hace tres días-
si no somos capaces de construir una
arquitectura financiera internacional
para invertir en el área social, en
carreteras, electrificación rural,
saneamiento, salud educación, estemos
seguros que nuestros gobiernos caminarán
sobre el filo de la navaja, entre la
carencia de gobernabilidad y debilitando
nuestras instituciones democráticas.
Nuestros
esfuerzos por compartir el sufrimiento y
el reto de nuestra hermana nación de
Colombia tienen ese objetivo. En el
Grupo de Río hemos sido capaces de
aprobar una resolución mediante la cual
los líderes de la región nos
comprometemos a coordinar con el
Secretario General de las Naciones
Unidas, con los países miembros del
Grupo de Río y con la nación de Colombia
para decirles que el dolor de Colombia
es el dolor de todos los países de la
Comunidad Andina y de América Latina.
No hay
espacio para la ambigüedad. O estamos
contra la pobreza, contra esa alianza
perversa del terrorismo y el
narcotráfico o no lo estamos, pero
digámoslo. Algo sabemos de esto en el
Perú.
En el
plano económico debemos construir una
alianza entre sectores públicos
promotores y el sector privado
emprendedor de la subregión. Porque la
integración necesita ser inclusiva
debemos involucrar cada vez más a las
empresas, que son los verdaderos motores
de la integración económica. Así como
tenemos el reto de incrementar los
niveles de inversión publica que
acompañen a la inversión privada,
necesitamos hacer una alianza
estratégica en la Comunidad Andina entre
el sector privado y el sector publico.
En esa
misma dirección debemos continuar
incrementando la relación con otros
países y bloques comerciales. Por eso yo
sostengo que necesitamos fortalecer esta
Comunidad Andina que nos pertenece y
simultáneamente caminar hacia Mercosur.
Y esa ruta no es incompatible con lograr
acuerdos comerciales con otras partes
del mundo, no es incompatible con el
ALCA o con acuerdos bilaterales con los
Estados Unidos y, claro, no debemos
dejar de perseguir nuestro sueño de
hacer que juntos podamos convertir
nuestras ventajas comparativas de la
subregión con ventajas competitivas que
penetren los mercados del Asia, Europa y
Estados Unidos. Una tarea obligada para
estos grandes retos es la imperiosa
necesidad de que los plazos se aceleren.
Señor
Secretario General, nuestro continente
no puede esperar quince o veinte años
más. Hemos sido buenos alumnos por
veinticinco año. Hemos avanzado a través
de programas de ajustes estructurales.
Nos aconsejaron que debíamos poner la
casa en orden económicamente. Le hemos
pedido a nuestra gente que se ajuste los
cinturones y lo hemos hecho. Pero, la
verdad sea dicha, no hemos sido capaces
de conectar ese ajuste de cinturones con
una etapa de crecimiento económico
sostenido, generador de puestos de
trabajo, de ingresos personales y
fiscales para invertir más en los
pobres, de nuestra región. Los pobres no
pueden esperar más. Los pobres no pueden
esperar más al llamado de quince o
veinte años para que crezca
sostenidamente la economía con la
esperanza de que algún día gotee algo.
No, señor Secretario General. Nos toca
ser actores activos de nuestro propio
destino.
Por eso en
la Cumbre del Grupo de Río hemos dicho
que ha llegado el momento de invertir en
la gobernabilidad democrática de nuestra
región y eso incluye la Comunidad
Andina. Los países industrializados
necesitan ir mas allá de la palabra,
necesitan aportar en el financiamiento
de la gobernabilidad democrática de la
región, porque en este mundo
interconectado lo que sucede en esta
región va a repercutir en ello aunque
sea en diferentes proporciones.
Hemos
sometido a consideración de los jefes de
Estado de la Comunidad Andina una
propuesta para obtener oxigeno
financiero que nos permita incrementar
los niveles de inversión social para los
pobres y de esa manera fortalecer la
gobernabilidad democrática de nuestra
región. Eso nos toca a nosotros, señor
Secretario General: mayor inversión
pública y privada que salga mas allá de
la chaqueta de fuerza de los niveles de
endeudamiento externo y déficit fiscal
que están en las Cartas de compromiso
con el Fondo Monetario Internacional.
No estoy
sugiriendo regresar al desorden o a la
irresponsabilidad del populismo, no.
Estoy sugiriendo que necesitamos
encontrar mecanismos innovadores de
financiamiento para que acompañen al
manejo responsable de la política
macroeconómica de nuestras naciones para
así fortalecer la gobernabilidad.
Necesitamos fortalecer nuestros partidos
políticos como parte del fortalecimiento
de la institucionalidad democrática. Sé
que los políticos están desacreditados.
No voy a decir están, ahora me incluyo.
Necesitamos enfrentar sin ambigüedades
la lucha contra el narcotráfico y el
terrorismo. Estos tres temas: más
inversión publica, instituciones
democráticas más fuertes y una decidida
lucha contra el nacotráfico, el
terrorismo y la corrupción en general,
contribuirán de manera significativa a
fortalecer la gobernabilidad democrática
de la región.
Amigas y
amigos, el Perú se siente muy honrado de
ser la sede de la Comunidad Andina y de
ser parte de una comunidad de naciones
que mira al futuro con optimismo. Quiero
decirles que hay retos concretos, si
somos capaces de caminar juntos para
hacer realidad nuestros sueños antes de
que lleguen nuestros nietos, si somos
capaces de crear una economía que crezca
entre 7 y 8% al año. Somos más de 115
millones de andinos, sumamos más de
280,000 millones de dólares de Producto
Bruto. Nosotros sí podemos. Tenemos que
invertir más en esa empresa rentable del
conocimiento, en salud y educación. Si
creemos a tasas de 7 y 8% podremos
recuperar el ingreso per capita del año
1970, que no fue un gran pico pero
significará que hemos avanzado algo.
En la
Cumbre del Grupo de Río hemos propuesto
la creación de una Autoridad
Sudamericana de Infraestructura que nos
integre. Bolivia, Colombia, Ecuador,
Venezuela, Perú y le he pedido al
Presidente Lula que incorporemos al
Brasil a la Comunidad Andina. No está de
acuerdo.
Señor
Secretario General, lo saludo con mucho
entusiasmo y optimismo por el futuro en
este 34 aniversario de la suscripción
del Acuerdo de Cartagena y pongo mi
esperanza en que en esta generación
podremos caminar más aceleradamente si
tenemos el coraje de integrarnos más. El
destino de la Comunidad Andina y de
América Latina está en nuestras manos
integradoras.
Gracias
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