Palabras del Presidente electo del Perú, Doctor Alejandro Toledo Manrique, en su visita a la sede de la Secretaría General de la Comunidad Andina

Lima, 24 de julio de 2001

¿No tienen un banquito para mí? (aplausos). No es que yo sea chiquito, sino que el reto de la integración es grande. Señor Embajador Sebastián Alegrett, señor Primer Ministro y Ministro de RR.EE., Javier Pérez de Cuéllar, señor Primer Vicepresidente Electo Raúl Diez Canseco, señores Embajadores de la CAN, señores Embajadores de América Latina, señores miembros de los Organismos del Sistema Andino de Integración, señoras y señores:

Es de especial satisfacción para mí estar en la Comunidad Andina. En medio de una agenda extraordinariamente cargada, quería con mi presencia enviar un mensaje claro y contundente de mi convicción sobre la integración. No es esta una formalidad, quiero decirles que tengo la firme determinación de asumir un liderazgo compartido en la integración en la Comunidad Andina y no podía haber sido un momento mucho más propicio que esta fecha, cuando celebramos un aniversario más del nacimiento de Simón Bolívar, aquella figura que proyectó a la región y al mundo una visión de libertad y de integración. Lo hizo no solamente militarmente sino con visión, pensando en esa América mestiza, en esa América que por razones de intereses externos dividió a la región y se crearon fronteras entre nuestros países.

Sueño con el día en que no tengamos pasaportes para ir entre nuestras naciones y pienso que pronto podemos revalidar los títulos que nuestras universidades otorgan en nuestros respectivos países, pienso en una agenda social andina y pienso que la integración necesita desbordar los temas comerciales y financieros. Confieso mi convicción: la integración es política. Pienso en el esfuerzo colectivo por reivindicar los derechos de los pueblos indígenas de la región. Simón Bolívar soñó con esta integración y, por lo menos desde esta esquina, no permitiremos que cualquier delincuente pretenda meter una cuña para dividir a los países andinos. Tenemos una mano tendida a los incidentes transitorios de Venezuela (aplausos).

La lucha de Simón Bolívar es una muestra histórica de como los grandes movimientos de la libertad siempre han tenido su principal fundamento en un ideal. Simón Bolívar también tuvo una sociedad civil que apoyó su gesta, como lo tuvo el pueblo peruano en los momentos difíciles. Todo esto nos han enseñado algo: que los organismos de integración no pueden ser silenciosos en la lucha contra el autoritarismo en la dictadura. Necesitamos ser celosos de la democracia y actores activos en la construcción de una arquitectura institucional, democrática y fuerte.

Señores, este homenaje que hoy día rendimos a Bolívar nos proporciona una extraordinaria oportunidad para efectuar unas breves reflexiones sobre el tema de la integración en la CAN. Hace tres décadas, los países andinos emprendieron un ambicioso proceso de integración que se plasmó en el Acuerdo de Cartagena. Este proceso se orientó en la perspectiva de acortar las distancias y profundizar en nuestras coincidencias, en medio de un escenario cambiante. Sí, a lo largo de estos años se ha observado que los países integrantes de la CAN han debido reorientar periódicamente sus esfuerzos para mantener sus objetivos comunitarios.

En la década de los 80, se hizo imperativo aprobar una primera reforma sustantiva del Acuerdo de Cartagena; a mediados de los 90, el proceso andino adquirió un nuevo impulso, orientado a otorgarle la dimensión política necesaria para salir de la situación de estancamiento en que se encontraba. El Consejo Presidencial Andino, el Consejo de Ministros de RR.EE. consolidaron su papel en la marcha del proceso de integración, y en la última cumbre presidencial, realizada el mes pasado, se han aprobado también importantes lineamientos para el futuro de la CAN. Tras el clásico formalismo se percibe la voluntad de nuestros países de avanzar en temas relevantes de la agenda andina como el mercado común, la política exterior común, la política comunitaria de integración y el desarrollo fronterizo y la agenda social andina.

Amigas y amigos, hemos construido una Comunidad Andina a través de pequeños pero significativos esfuerzos y hemos conseguido superar difíciles coyunturas. Sin embargo, vemos que nuestros esfuerzos resultan aún insuficientes, por ello debemos evaluar la necesidad de un nuevo ajuste al esquema institucional a fin de hacerlo mucho más eficaz y con visión de futuro.

A la luz del momento en que vivimos, creo en la necesidad y en la posibilidad de llevar adelante una necesaria reingeniería del concepto de integración para enfrentar los retos que nos plantean la globalización, mirando hacia el futuro pero anclándonos en nuestras raíces.

Tenemos una enorme ventana de oportunidad para una reingeniería del concepto de integración entre nuestros países. Esta propuesta de reingeniería se fundamenta en tres razones básicas: primero, el fortalecimiento de la institucionalidad comunitaria; segundo, la adecuación de nuestras economías a los desafíos de la globalización sin tomarse la cápsula de la globalización sin abrirla y tercero, el impulso de una política comunitaria que atienda las urgencias sociales de nuestras naciones y combata decididamente la pobreza, particularmente la pobreza extrema.

Sobre la primera de estas razones, creo que resulta impostergable la redefinición de las atribuciones de las más importantes órganos de la CAN. Considero que el valioso esfuerzo de reforma institucional debe ser impulsado y fortalecido con acciones y decisiones que permitan erradicar del proceso las disfuncionalidades que han impedido alcanzar mayores avances en áreas específicas.

Segunda razón, considero que la CAN, frente a las exigencias de la globalización y ante perspectivas de proyectar mejor su propuesta económica y comercial al mundo, debe adecuarse a los requisitos del nuevo contexto internacional a través de una plataforma de acciones basadas en el criterio de la competitividad, en consonancia con el principio del regionalismo abierto.

Finalmente en relación a la tercera razón, siempre he entendido que la integración tiene un destinatario final andino. Tengo la firme convicción que si existe alguna razón para la existencia de organismos como la CAN ésta debe ser la persona y, en consecuencia, debe tener como objetivo final una lucha frontal contra la pobreza. No puedo de dejar mostrar mi especial interés por lograr un progresivo pero decidido fortalecimiento de las políticas comunitarias dirigidas a este objetivo. Es en esta dirección que mi Gobierno buscará alcanzar los consensos necesarios para hacer de la lucha contra la pobreza un tema permanente e impostergable en las agendas de nuestros países.

Quiero confesar mi sesgo como un Presidente que recién se inicia,. Si hay algo que justifica mi Gobierno, será un esfuerzo decidido para que, en conjunto con los países andinos, enfrentemos el tema de la pobreza extrema,. Quiero reafirmar que mi Gobierno desarrollará una política exterior nueva, dinámica y moderna y recurriré a los esfuerzos, a la experiencia y al consejo de peruanos prominentes que trabajan la política exterior. Soy un admirador franco del Embajador Javier Pérez de Cuéllar, (aplausos) y en esta fecha de especial significado para los países andinos, en la que puedo tener la oportunidad de dirigirme a ustedes antes de asumir formalmente el Gobierno el 28 de julio, vengo a decirles que tienen en este Gobierno una decidida voluntad de la integración.

Necesitamos comenzar a construir la integración desde la CAN, mirando a Mercosur sí, mirando al ALCA sí, pero trabajando la integración de abajo hacia arriba entre los cinco países: no son esfuerzos mutuamente excluyentes. Europa que tuvo más guerras que nosotros, que tienen más idiomas distintos que nosotros, han logrado integrarse y hoy día están a punto de consolidar un Banco Central Europeo Común. Nosotros tenemos un mismo idioma, tenemos una misma sangre, tenemos los mismos retos, hemos sido un mismo país y, por lo tanto, tenemos razones fuertes para ser optimistas sobre el logro de una integración andina.

Mi Gobierno cumplirá fielmente con sus obligaciones en la Comunidad Andina. Vengo a decirles, para concluir esta reflexión, que he tomado la decisión de asumir un liderazgo compartido con los otros presidentes de la región para que conjuntamente con sus líderes, con el Secretario General, con las autoridades de la CAN trabajemos esta reingeniería del concepto de integración mirando hacia el futuro.

No tiene sentido que nos unamos para llorar juntos sobre los hombros de cada país, sobre cuán mal nos tratan los de afuera. Necesitamos darle valor agregado a nuestros esfuerzos para producir más y mejor, para construir una política de integración que esté basado en una agenda social andina, que nos permita darle valor agregado a nuestra producción para penetrar mercados en Europa, en el Asia y los Estados Unidos.

Señores Embajadores, señores directivos de la CAN, tienen aquí un soldado decidido a trabajar por la integración moderna que comienza con las comunidades andinas. Muchas gracias.