Lima,
18 de julio de 2005
En
nombre del Perú, con el corazón
abierto, les decimos bienvenidos a
este pueblo andino latinoamericano
que mira con esperanzas el futuro;
bienvenidos a esta Cumbre
Presidencial, que ha comenzado con
desayuno extraordinariamente
productivo.
Puedo comunicar al público que, en
efecto, ha sido así, gracias a la
participación de nuestros amigos
Presidentes de la Comunidad Andina,
de los Cancilleres y de sus
representantes.
Saludo a las autoridades del
Mercosur, que nos acompañan en
ocasión de esta Cumbre Presidencial,
así como a los observadores de
México, Chile, Nicaragua y Panamá.
El
desayuno ha sido un acto de
compartir un pan de la amistad y la
integración, un pan que tiene
futuro, que está hecho con las manos
de la mujeres y hombres del Perú
para extenderles sus brazos a
ustedes. Hemos hablado abiertamente
de varios temas; estoy seguro que
hemos roto el programa que con tanto
trabajo y ardor han hecho nuestros
Cancilleres, a quienes quiero
felicitar públicamente.
Los Presidentes que no somos
diplomáticos tenemos la mala
costumbre de romper los protocolos,
pero, al final de cuentas, somos
nosotros los que cosechamos las
largas horas que ellos dejan a sus
familias para organizarnos los
temas.
Hemos hablado de la integración con
resultados concretos y hemos sido
exigentes con nosotros mismos,
porque hay impaciencia y soy el
primero en sentirla. Hemos hablado
de temas que van desde una
asociación estratégica para generar
una alianza energética; también
sobre el tema del narcotráfico, y
también hemos hablado de integrarnos
a través de la conectividad aérea,
la integración vial; así como del
imperativo de soñar, con los ojos
abiertos, en que no hay necesidad de
tener una visa para transitar al
interior de este gran país andino, y
va a llegar pronto el momento donde
no necesitemos pasaportes; y,
finalmente, hemos hablado de la
necesidad de que las credenciales
universitarias que se otorgan en
nuestros países, sean válidas para
todos los países andinos.
Este XVI Consejo Presidencial Andino
tiene algunas agendas planteadas que
hemos roto en el desayuno: la
estrategia de la lucha contra las
drogas, el narcotráfico, la
inversión, el comercio internacional
y la cohesión social, la integración
física y energética, la estabilidad
política y la gobernabilidad
democrática de la región.
El
objetivo de esta reflexión es atacar
frontalmente los temas de la pobreza
y desigualdad social que atentan
contra la gobernabilidad
democrática. La pobreza conspira
contra la gobernabilidad democrática
y, por eso, nuestros enemigos no
están más allá de nuestras
fronteras, sino al interior de la
Comunidad Andina, al interior del
Mercosur y al interior de esta
América Latina que nos pertenece a
todos.
Lograr el objetivo de un crecimiento
económico sostenido es
indispensable, sano, equilibrado,
descentralizado, pero no es
suficiente; tengo un profundo
respeto por los ministros de
Economía, y por el de mi Gobierno me
siento muy orgulloso.
Ese objetivo de crecer de manera
sostenida, sana y descentralizada es
un factor indispensable pero
insuficiente, si es que no hacemos
que los beneficios de ese
crecimiento se sientan en los
bolsillos de la gente común y
corriente, en los ciudadanos de a
pie. La ética de los Gobiernos no se
mide por el número de ricos que
tenga un país, sino por el número de
pobres que podemos reducir.
Me
alegro enormemente que se haya
incorporado definitivamente en la
agenda social de la Comunidad
Andina, y en la política exterior de
nuestros países, el tema de la
cohesión y la inclusión social. Sin
agenda social no hay integración;
sería incompleta si sólo nos
circunscribimos a los aranceles, que
son indispensables para tener una
validez como interlocutores con
Estados Unidos, la Unión Europea o
Asia. Pero la integración no se
circunscribe al tema arancelario.
Al
fin y al cabo ya no concebimos la
integración si no combatimos al
mismo tiempo la exclusión social y,
por esa razón, hay la necesidad de
redefinir conceptualmente la
integración. Ya no es aquella en la
cual ponemos nuestras cabezas o los
hombros para decirnos cuán mal nos
tratan los del norte, los de Europa
o del Asia.
La
integración significa nuestra
capacidad para identificar nuestras
ventajas comparativas al interior de
nuestra subregión, convertirlas en
ventajas competitivas y salir a
conquistar el mundo.
La
globalización no es un tema
ideológico, es un dato que está ahí.
El reto es cómo le ponemos un rostro
humano a la globalización o cómo
hacemos que la globalización nos
permita reducir las brechas entre
los que más tienen y los que menos
tienen.
Esta Cumbre Presidencial ha
comenzado temprano tocando carne y
hueso. Hemos hablado fuera de
cámaras con mucha franqueza y quiero
agradecer profundamente al
Presidente Alvaro Uribe, al
Presidente Hugo Chávez, a mi amigo
Alfredo Palacio y al representante
de Bolivia del Presidente Rodríguez,
porque hemos decidido ir más allá de
lo que han hecho nuestros
Cancilleres, quienes lo han hecho
muy bien y de todo corazón.
Hoy tenemos más cerca los sueños de
nuestros integradores, como Bolívar,
como San Martín. Hoy estamos más
cerca de nuestra integración, no
sólo al interior de la Comunidad
Andina, sino también de la Comunidad
Sudamericana de Naciones, que
fundamos hace poco en el Cuzco
milenario.
Hoy puedo decirles con absoluta
satisfacción que hemos avanzado. Nos
queda aún un largo trecho por
recorrer, pero permítanme compartir
con ustedes algunos datos: el
comercio internacional al interior
de la Comunidad Andina creció en 59
por ciento entre 2003 y 2004. Ahora
nos estamos mirando más a nosotros
mismos. Entre enero y abril de 2005
ya creció 24% y todavía nos queda la
mitad del año.
Pero el comercio, además, no sólo se
realiza en términos de materias
primas; se realiza en sectores con
valor agregado y al interior de este
gran país, que es la Comunidad
Andina. El crecimiento en nuestro
comercio exterior ha generado 700
mil puestos de trabajo; al final de
cuentas, eso es lo que vale.
El
comercio y la inversión al interior
de la Comunidad Andina han crecido
59 por ciento entre 2003 y 2004,
generando 700 mil puestos de
trabajo.
Los pobres son primero, por eso,
amigos Presidentes, debo decirles
que la integración va más allá de
los aranceles, que son muy
importantes, y en los cuales
nuestros técnicos están trabajando.
Hoy día tenemos una agenda bastante
cargada, tenemos observadores y
amigos de América Latina. Hoy día,
el Presidente Toledo, en
representación del Perú, transferirá
la presidencia Pro Tempore de la CAN
a nuestro amigo Hugo Chávez, de
Venezuela.
Le
hemos expresado en privado que él
tendrá absolutamente todo nuestro
respaldo para cohesionarnos aún más.
Le hemos expresado que nuestro
corazón y nuestros brazos están
tendidos para construir una
Comunidad Andina, una Comunidad
Sudamericana, una América Latina
mestiza, más integrada, más fuerte y
lista para conquistar las
inversiones y el comercio
internacional. Desde la alianza
estratégica energética hasta la
creación de un medio de comunicación
latinoamericano, son parte de
nuestra agenda, que ya no sólo está
compuesta de sueños, porque hemos
puesto sobre la mesa la voluntad
política de hacerla realidad.
Nos queda una agenda por cumplir.
Quiero, al inaugurar esta Cumbre
Presidencial Andina, decirle al
Presidente de Colombia, al
Presidente de Ecuador, al Presidente
de Venezuela, al representante del
Presidente Rodríguez de Bolivia, a
los observadores, al Secretario
General de la Comunidad Andina,
gracias por escucharnos; ahora
queremos resultados.
Hay una sana impaciencia, atenderla
es responsabilidad nuestra. Hugo,
tienes en tus manos la
responsabilidad de cohesionarnos aún
más, tienes la responsabilidad de
unirnos, de establecer las pautas de
una agenda que nos una, nos
cohesione mirando al mundo. Hemos
demostrado que los latinoamericanos
sí podemos.
Hemos conversado en el desayuno
sobre los temas que, en mi opinión,
son centrales y le pido ahora
públicamente al Secretario General
de la Comunidad Andina que nos haga
un acta resumen de la conversación
presidencial de ese desayuno. Se lo
pido atendiendo a su generosidad,
con mucha humildad, porque formará
parte de la agenda para el futuro.
De
todo corazón, en nombre del pueblo
peruano, en nombre de mi Gobierno y
en nombre de mi pasión por la
integración, les digo bienvenidas a
todas las delegaciones que
generosamente nos acompañan y, a
ustedes, amigos colegas, gracias por
trabajar para el futuro.
Soy un Presidente agricultor, como
estoy seguro ustedes lo son en sus
respectivos países. Nos queda ser
agricultores en la región andina, en
la Comunidad Sudamericana de
Naciones, en esta América Latina que
deposita una gran esperanza en sus
vidas.
Bienvenidos de todo corazón, que
Dios nos ilumine para tomar
decisiones y entregar resultados
concretos.
Muchas gracias