Palabras del Embajador Luis Solari, Viceministro y Secretario General de Relaciones Exteriores del Perú, con ocasión de la Ceremonia Inaugural de la Conferencia Regional Andina sobre el Empleo

Lima, 22 de noviembre de 2004

Es particularmente grato encontrarme en este día con ustedes, en representación del señor Canciller del Perú, con el propósito de realizar una reflexión conjunta sobre los principales problemas que afectan al empleo en la subregión, sobre todo a nuestra poca capacidad de generar empleo de calidad, tema estrechamente vinculado con los de competitividad y cohesión social, que finalmente van a repercutir de manera gravitante en nuestra posibilidad de enfrentar con éxito los retos de la integración regional y de la globalización.

Como todos ustedes conocen, desde su nacimiento a la vida republicana en el siglo XIX, nuestros países, como casi todos los de América Latina, han oscilado entre períodos de populismo y períodos de liberalismo; y sin embargo, no hemos podido lograr el desarrollo económico y la construcción de Estados cohesionados.

Así, al proteccionismo imperante durante la década de 1970 con las políticas de sustitución de importaciones, seguiría luego en los años 80 una etapa de estancamiento y, en algunos casos, de agravamiento de la crisis, debido al agotamiento de este modelo. Durante la década de 1990, asistimos a una revitalización de nuestras economías, gracias a las reformas introducidas por los Gobiernos de entonces, siguiendo las directivas desarrolladas por el Banco Mundial en la época del re-enfoque económico, durante la crisis de la deuda externa desatada en 1982. El denominado Consenso de Washington propugnaba los siguientes puntos: liberalización del comercio, de los mercados financieros y de la inversión extranjera; reorientación de la economía hacia los mercados externos; privatización; desregulación de las actividades económicas; estricta disciplina fiscal; erradicación de los desequilibrios fiscales previos; una reforma fiscal regresiva; y un adecuado marco legislativo e institucional para resguardar los derechos de propiedad.

Sin embargo, ingresados ya al siglo XXI venimos a darnos cuenta que, a pesar de exhibir cifras macroeconómicas impecables, nuestros países son incapaces de lograr el desarrollo con inclusión que requerimos para salir del atraso, habiendo confundido los fines con los instrumentos y, en consecuencia, sacrificado los objetivos del desarrollo: el crecimiento económico sostenido, la educación moderna de calidad, la seguridad social y el empleo. Por eso, a 22 años de iniciado el experimento neoliberal, la Tierra Prometida de las elevadas tasas de crecimiento, que ofreció el Consenso de Washington, brilla por su ausencia.

Según el informe de la CEPAL sobre el Panorama Social en América Latina 2002- 2003, los índices de pobreza, desigualdad y exclusión social en la subregión andina son preocupantes. Un aproximado de 53% de la población andina vive bajo la línea de pobreza. En cuanto a la desigualdad social, ésta se ha incrementado considerablemente en nuestra subregión en los años recientes. La exclusión social, es otro de los problemas que afecta a grandes sectores de la población del área andina, y que se acrecienta en especial debido a la falta de educación de calidad y el poco acceso a la cultura; que por ende disminuye sus oportunidades de acceder a un empleo decente, restando sus oportunidades de competencia en el marco de la globalización.

Pero el crecimiento económico sin generación de empleo es una situación generalizada que no sólo afecta a la subregión andina, sino que puede aplicarse a América Latina en su conjunto y a otras regiones del mundo. En tal sentido esperamos que como producto de esta reunión y la reflexión conjunta que podamos realizar, se formulen propuestas y recomendaciones que puedan servir de insumo para la reunión que desarrollarán los Presidentes Andinos, el 7 de diciembre próximo.

Sobre el particular, cabe recordar que los Presidentes de los países miembros de la Comunidad Andina reunidos en Quito, en julio pasado, acordaron la necesidad de reunirse con el propósito de reflexionar sobre un modelo de Desarrollo e Integración propio, basado en nuestras potencialidades, que incluya una estrategia de desarrollo territorial, la construcción de Estados Sostenibles, el fortalecimiento de la cohesión social y la búsqueda de equidad en las relaciones internacionales.

Desde luego, constituiría un error pretender el retorno al ‘populismo” o al “proteccionismo” de los años 70. En este sentido, nos hemos propuesto discutir en la próxima Reunión Extraordinaria del Consejo Presidencial Andino, la cuestión de fondo que es definir de manera soberana nuestro propio estilo de inserción en la actual globalización; y por ende, diseñar y construir nuestro propio destino. Lo fundamental es crear en la Comunidad Andina, y también en Sudamérica y en América Latina, un proyecto a largo plazo. Este es, en efecto, el verdadero reto: construir el futuro de la región con una nueva estrategia propia de desarrollo, firmemente asentada en las realidades del presente, en las enseñanzas del pasado y en las experiencias internacionales de desarrollos económicos exitosos.

Deseo antes de concluir, felicitar a los organizadores de esta Conferencia, al Consejo Asesor de Ministros de Trabajo de la Comunidad Andina, a la Oficina Subregional de la OIT para los Países Andinos y a la Secretaría General de la Comunidad Andina por llevar adelante esta iniciativa que, sin lugar a dudas, contribuirá positivamente en el fortalecimiento de nuestro proceso de integración.

Muchas gracias.