Discurso de la
Ministra de Relaciones Exteriores,
Comercio e Integración del Ecuador,
María Isabel Salvador, en la
inauguración de la III Ronda de
negociaciones entre la Comunidad Andina
y la Unión Europea
Quito, 21 de abril de 2008Señor Joao
Aguiar Machado, Jefe Negociador de la
Unión Europea.
Señor Freddy Ehlers, Secretario General
de la Comunidad Andina.
Señor Camilo Reyes, Vicecanciller de
Colombia y Presidente Pro-Témpore de la
Comunidad Andina.
Señor Eduardo Egas, Viceministro de
Comercio Exterior e Integración.
Señor Rupert Schlegelmilch, Jefe
Negociador de la UE, Pilar de Comercio
Señor Pablo Guzmán, Viceministro de
Comercio Exterior de Bolivia
Señor Ricardo Duarte, Jefe Negociador de
Colombia, Pilar de Comercio
Embajador Méntor Villagómez, Jefe
Negociador del Ecuador
Señor Eduardo Brandes, Jefe Negociador
de Perú, Pilar de Comercio
Señores Ministros de Estado y
Autoridades Nacionales.
Señores Jefes Negociadores de los países
andinos y de la Unión Europea.
Señores Embajadores y Miembros del
Cuerpo Diplomático acreditados en Quito.
Señores miembros de las delegaciones
oficiales.
Señores Representantes de la Sociedad
Civil.
Señores Miembros de la Prensa.
Señoras, señores
A nombre del Gobierno
del Ecuador es para mi un gusto darles
la bienvenida a esta tercera Ronda de
Negociaciones del Acuerdo de Asociación
CAN-UE. Confío en que estas jornadas de
constructivo intercambio que inauguramos
el día de hoy, contribuyan de manera
sustancial a la consecución de los
objetivos que nos hemos planteado desde
el lanzamiento de este proceso, y que se
resumen en que el Acuerdo que consigamos
refleje de manera transparente la
solidaridad entre nuestras regiones,
transformándose en un instrumento al
servicio del desarrollo.
La Unión Europea y la Comunidad Andina
constituyen dos de los esquemas de
integración regional más antiguos en el
mundo. Diversas circunstancias no han
permitido que avancemos al mismo ritmo
en nuestros respectivos procesos. El
Acuerdo de Asociación que ahora
negociamos debe propender a la creación
de sinergias las cuales permitirán
retomar experiencias para enriquecer los
respectivos procesos. De ahí la
importancia del reto que emprendimos en
Tarija y que continúa ahora en Quito.
En junio de 2007, 31 países acordamos
iniciar un proceso de fortalecimiento de
nuestra profunda relación histórica.
Ahora, casi un año después, hemos
recorrido ya una parte del camino
trazado, en el cual hemos establecido un
vínculo más estrecho de confianza mutua,
que nos permite expresar claramente
nuestras expectativas y también nuestros
temores respecto a la negociación.
Y si bien la expectativas son muchas y
creemos que realizables, también
reconocemos que existen temores en
nuestras sociedades, sobre todo
relacionados con los impactos que pueda
tener una negociación de este tipo en
las condiciones de vida de los países
andinos, especialmente en sus capas más
desfavorecidas.
Es por esto que me permito hacer un
llamado para ampliar el esfuerzo hecho
hasta el día de hoy, a fin de
desarrollar iniciativas innovadoras que
permitan garantizar efectivamente a
nuestras sociedades mejores condiciones
de vida. El esfuerzo hecho por las
Partes en esta negociación debe verse
recompensado con la consecución de una
relación bilateral cualitativamente
superior a la que gozamos actualmente.
Solo partiendo de esta premisa se puede
dotar de sentido a este reto al que nos
hemos comprometido mutuamente,
convirtiendo al Acuerdo de Asociación en
un instrumento de desarrollo.
El período de la negociación que se
inicia hoy es crítico. Luego de dos
rondas, en las cuales se han expresado
los intereses de cada Parte y se ha
buscado la forma de aproximarlos,
llegamos a la etapa de plasmar dichos
intereses y objetivos en textos y en
listas que finalmente serán los que
formen el Acuerdo.
Es, pues, en esta etapa, cuando debemos
materializar los compromisos adquiridos
para esta negociación, para que no sólo
queden como una manifestación de buenas
intenciones, sino para que se
transformen en elementos dinámicos de
desarrollo social. Confiamos en que la
Comunidad Andina y la Unión Europea
sabremos responder a este reto
histórico, para contribuir de esta
manera al progreso y bienestar de sus
pueblos.
Es necesario reafirmar el entendido de
que el acuerdo que buscamos debe
propender a la consolidación de un
estrategia comprehensiva birregional,
que reconozca el grado diverso de
progreso económico y social que han
alcanzado ambas Partes. Los países
andinos, y me permito en esta parte
referirme al Ecuador particularmente,
queremos un acuerdo que amplíe nuestras
posibilidades de desarrollo, no que
limite nuestras opciones de formulación
y ejecución de políticas que propendan a
este fin.
Desde esta perspectiva, y en la medida
en que las necesidades de políticas lo
justifiquen, creemos imprescindible que
se dé suficiente flexibilidad en las
negociaciones para que el acuerdo que se
alcance contemple mecanismos
diferenciados de disciplinas, que
reconozcan el diverso grado de
desarrollo entre nuestros países.
El Acuerdo de Asociación no puede
derivarse en “modelos” o esquemas
armonizados de políticas, peor en
aquellas opciones denominadas de “talla
única”. Debe contemplar disposiciones
eficaces para salvaguardar políticas
industriales, y en general políticas de
desarrollo, de los países andinos, tanto
las que se están ejecutando actualmente,
como aquellas que se requieran ejecutar
en el futuro.
No menos importancia se debe otorgar a
la definición de mecanismos de
evaluación y corrección, que aseguren la
plena realización de los objetivos del
instrumento que estamos negociando, y
que se constituya en una herramienta
efectiva para el desarrollo de los
países andinos.
Enfocar de esta manera la negociación,
nos permitirá cumplir las metas de lo
que representa un verdadero Acuerdo de
Asociación: conformar una alianza entre
dos regiones, con miras a beneficiar de
la manera más amplia a sus poblaciones,
es decir un instrumento al servicio del
desarrollo.
Señoras, señores
Quisiera finalizar esta corta
intervención expresándoles mis deseos de
éxito en la labor que realizarán durante
estos días. Tengo la firme convicción de
que los resultados que se alcancen en
esta ronda estarán a la altura de lo que
nuestros pueblos esperan de este
proceso, y que contribuirán, de esta
manera, a consolidar el excelente
momento que vive la relación entre
nuestras dos regiones.
Muchas gracias