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Palabras del
excelentísimo señor Presidente de la
República de Ecuador, Doctor Gustavo
Noboa Bejarano, durante su visita a la
sede de la Secretaría General de la
Comunidad Andina
Lima, 8 de
marzo de 2002
Deseo
iniciar este mensaje expresando mi
complacencia por la oportunidad de
realizar esta visita a la sede de la
Secretaría General de la Comunidad
Andina, y poder compartir con ustedes
algunas ideas sobre nuestro proceso de
integración, así como la visión del
Ecuador respecto al mismo.
El Ecuador, como país
fundador del Grupo Andino hace ya más de
30 años y profundamente comprometido con
la integración y el progreso subregional,
apoya decididamente el fortalecimiento y
la consolidación del proceso
comunitario, con el convencimiento de
que esta es la vía correcta para forjar
el desarrollo sostenible y el bienestar
para nuestros pueblos.
La globalización de
las relaciones internacionales, la
internacionalización de la economía
mundial y la multilaterilización de las
negociaciones obligan a todos los países
y, en mayor medida a los países en
desarrollo, a rediseñar sus políticas
exterior y económica, a fin de
adecuarlas a las nuevas circunstancias.
Esto significa que, contrariamente al
proteccionismo de los año 60 y 70, hoy
en día se impone la liberalización de
las economías conforme a la tendencia
mundial de abrir los mercados y
propender hacia la amplia circulación de
todos los factores económicos. Hoy en
día, los países en desarrollo y los
procesos de integración debemos
esforzarnos en alcanzar altos niveles de
competitividad, para exportar productos
y servicios de primera calidad.
La Comunidad Andina
se encuentra en un momento crucial para
su fortalecimiento institucional. El
Ecuador acoge con beneplácito la sede
del Tribunal Andino de Justicia y la
subsede de la Universidad Andina Simón
Bolívar, así como los otros países
socios lo hacen con diferentes órganos
del sistema de integración subregional.
Es deber de los países andinos
fortalecer la acción de toda la
institucionalidad andina, que nos brinda
un gran apoyo en nuestras tareas y que
tiene un prestigio reconocido por la
comunidad internacional.
Los presidentes
andinos adoptamos la Decisión política
de avanzar hacia mayores grados de
integración, como la conformación del
Mercado Común Andino hasta diciembre del
2005. Esta meta comunitaria significará
un gran beneficio para nuestros pueblos,
a lo interno, y para el Grupo
Subregional, ganarse el respeto y la
admiración de la comunidad
internacional, fundamentalmente de parte
de los países desarrollados y de bloques
económicos que verán en la Comunidad
Andina una contraparte interesante y
confiable para concluir acuerdos de
asociación política, económica y
comercial.
Hacia allá tiene que
moverse la Comunidad Andina, mediante el
cumplimiento de las directrices
presidenciales para el perfeccionamiento
de la zona de libre comercio en junio
del 2002 y de la Unión Aduanera en
diciembre del próximo año; el
fortalecimiento de la política exterior
común; la adopción de una política
agrícola comunitaria; la adopción de una
Agenda Social; la armonización de las
políticas macroeconómicas y la
indispensable homologación de normas
técnicas y de los requisitos sanitarios
y fitosanitarios, para incentivar el
flujo del comercio subregional.
Pasemos del discurso
al desarrollo, asimismo, de las mejores
alternativas comunitarias a través de la
vocería andina única en las
negociaciones con terceros países o
bloques de países, y para el
establecimiento del Área de Libre
Comercio de las Américas; reconozcamos
la posibilidades futuras que brindan los
acuerdos para el pleno funcionamiento de
las zonas de integración fronteriza;
implementemos en el corto plazo
programas andinos de educación digital
para promover nuestra historia y cultura
compartidas, y con el ánimo de
fortalecer la capacitación del gran
capital humano subregional; formulemos
una Carta Andina de Derechos Humanos
respecto de la cual se encuentra
trabajando la Cancillería ecuatoriana;
implementemos un programa integrado de
salud, y de combate al uso de las
drogas; propiciemos una verdadera
transferencia de conocimientos y de
tecnología limpia entre los cinco países
andinos; aprovechemos el potencial
estratégico de la Subregión andina, como
factor estratégico para nuestra
seguridad energética y de todo el
hemisferio.
Todos debemos poner
nuestro esfuerzo, sacrificio y voluntad
para cristalizar estos acuerdos y
aplicarlos concretamente, ya que todos
saldremos ganando con la integración. No
es posible que demos preferencias y
ventajas a terceros países, por muy
importante que estos sean, en perjuicio
y detrimento de nuestros socios andinos.
Pero también es fundamental, en la
visión del Ecuador, mantenerse fiel a
los principios de desarrollo armónico y
equilibrado de los países miembros,
parte sustancial del Acuerdo de
Cartagena, que significa el
reconocimiento en la práctica del
tratamiento especial y diferenciado a
favor de Bolivia y Ecuador en virtud de
su menor grado de desarrollo. Esto
permitirá el éxito de nuestra empresa,
ya que en una verdadera integración
todos los socios participantes deben
ganar para de esta manera incrementar el
comercio intrarregional.
Deseo finalmente
saludar cordialmente a todo el personal
de esta Secretaría General y expresar a
ustedes el reconocimiento del Ecuador
por el magnífico trabajo que realizan
día a día para la integración de
nuestros países. El Ecuador aprecia en
alto grado la colaboración y la
asistencia técnica que recibe de esta
Secretaría General.
Muchas gracias.
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