Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Óscar Maúrtua de
Romaña en la Reunión de Ministros de
Relaciones Exteriores de la Comunidad
Sudamericana de Naciones
Brasilia, 29 de
setiembre de 2005
Me es grato estar hoy con todos ustedes
para celebrar una nueva reunión de
Ministros de Relaciones Exteriores de
los Países Miembros de la Comunidad
Sudamericana de Naciones. En esta
oportunidad tenemos la importante tarea
de acordar las directrices que serán
aprobadas por los señores Presidentes y
marcarán el curso del proceso de la
integración sudamericana, que iniciamos
en diciembre de 2004 con la suscripción
de la Declaración del Cusco.
El camino que han recorrido nuestros
países desde la década del 60 en que se
iniciaron los esfuerzos integradores ha
sido largo. Este proceso de aprendizaje
nos ha llevado a la conformación de la
Comunidad Sudamericana de Naciones que
es un visionario proyecto integrador que
se sustenta en la convergencia entre la
CAN, el Mercosur y Chile, y la
asociación de Guyana y Surinam. La
integración sudamericana ha adquirido
hoy un nuevo impulso y se concibe de una
manera integral. Se trata de establecer
un espacio regional integrado en las
dimensiones política, social y
económica, que fortalezca a nuestra
región y le otorgue una mayor
gravitación y representación en el
sistema internacional.
Desde la perspectiva del Perú, estamos
comprometidos en impulsar un proyecto
integrador solidario e incluyente que
favorezca el desarrollo equilibrado de
nuestros pueblos. Por ello destacamos
las tres áreas prioritarias, contenidas
en la Declaración del Cusco, en las
cuales se sustenta la Comunidad
Sudamericana, a saber: la convergencia
económico-comercial, el desarrollo de
las áreas de la infraestructura y el
fortalecimiento de la cohesión,
inclusión y justicia social en la
región. Un mayor dinamismo del
intercambio comercial facilitado por un
aumento en la conectividad y el
establecimiento de políticas regionales
que favorezcan la cohesión e inclusión
social permitirán que los beneficios de
la integración lleguen a la mayoría de
las poblaciones de nuestros países. Ello
acercará la Comunidad Sudamericana a
nuestras sociedades, lo que a su vez
redundará en una mayor legitimidad del
proceso.
Señor Presidente, señores Cancilleres,
el día de mañana, al finalizar esta
Primera Reunión de los Jefes de Estado
de la Comunidad Sudamericana, el señor
Presidente del Perú hará entrega de la
Secretaría Pro Tempore al señor
Presidente del Brasil. Esta ocasión es
propicia para hacer un breve balance de
lo avanzado durante el período que tocó
a mi país ejercer la Secretaría Pro
Tempore y, por ende, la coordinación del
proceso integrador. Integrar es unir,
complementar, ser solidario,
complementarios.
Desde la suscripción de la Declaración
del Cusco en diciembre de 2004, se han
realizado dos reuniones a nivel de
Ministros y Viceministros de Relaciones
Exteriores. La primera de ellas en
Brasilia en abril de 2005 y la segunda
en Guayaquil en agosto pasado. Se ha
definido la estructura institucional de
la Comunidad Sudamericana sobre la base
de los principios de gradualidad y de
convergencia previstos en el ítem III de
la Declaración del Cusco. Asimismo, se
ha establecido que la coordinación de
las iniciativas en el ámbito de la
Comunidad será ejercida por una “Troika”,
constituida por el país sede de la
reunión de Presidentes del año en curso,
por el país sede de la reunión de
Presidentes anterior, y por el país sede
de la reunión inmediatamente siguiente.
La “Troika” la conformamos, entonces
Perú, Brasil y Bolivia.
Por otro lado, se ha previsto la
participación de los organismos
regionales de cooperación y de
integración (MERCOSUR, CAN, ALADI, OTCA,
CAF, FLAR, FONPLATA, CIC, entre otros).
Su contribución será sometida a revisión
y consideración en el marco de las
reuniones de Vicecancilleres con el
objeto de que sean integrados dentro del
proceso de construcción de la Comunidad.
En cuanto a la agenda sustantiva, en el
marco de la II Reunión Ministerial de
Guayaquil se identificaron como temas
prioritarios, contenidos en la
Declaración de Brasilia que
subscribiremos al finalizar esta
reunión, los siguientes: el diálogo
político; la integración física; el
medio ambiente; la integración
energética; el financiamiento; las
asimetrías; la promoción de la cohesión
social, de la inclusión social y de la
justicia social; y las
telecomunicaciones. Una importante y
desafiante agenda nos aguarda.
Antes de concluir, quisiera referirme a
algunas de las interrogantes que todavía
desde algunos sectores de la región se
plantean sobre la viabilidad de nuestra
integración sudamericana. Hemos
escuchado muchas veces objeciones en
cuanto al reducido intercambio comercial
que actualmente registran los dos
principales bloques de la región, la CAN
y el MERCOSUR. Es innegable que en
términos de intercambio comercial con el
MERCOSUR actualmente la balanza
comercial no le es favorable al bloque
andino y el comercio CAN – MERCOSUR no
llega al 6% del comercio total de ambos
bloques. Sin embargo, se busca
precisamente que con la profundización
de la convergencia comercial que impulsa
la Comunidad Sudamericana estos
volúmenes de comercio se incrementen
substancialmente y se dé un mayor
equilibrio en el intercambio
intrarregional. Estamos seguros que así
será.
Conviene tener en cuenta que los
objetivos de la futura zona de libre
comercio entre la CAN y el MERCOSUR no
se circunscriben al estímulo del
comercio recíproco. Mediante tal
asociación se pretende, además de la
eliminación de barreras arancelarias y
para–arancelarias, promover al máximo el
aprovechamiento de los factores de
producción, estimular la complementación
económica, asegurar condiciones
equitativas de competencia, facilitar la
concurrencia de los productos al mercado
internacional e impulsar el desarrollo
equilibrado y armónico de los países
miembros. Al mismo tiempo, se busca
consolidar los lazos políticos entre
ambas regiones y consensuar posiciones
para facilitar la inserción de sus
miembros en procesos más amplios, a
nivel hemisférico y mundial,
incrementando su poder de negociación.
Señoras y señores finalmente, deseo
señalar el firme compromiso de mi
Gobierno con el proceso de integración
sudamericano y expresar al Gobierno
brasileño nuestro decidido apoyo a su
gestión al frente de la Comunidad
Sudamericana en el período que se inicia
mañana. Soy un convencido de que la
integración sudamericana es hoy más que
nunca un imperativo para nuestros
pueblos y confío en que las visionarias
directrices contenidas en la Declaración
de Brasilia que subscribirán mañana los
señores Presidentes nos conduzcan hacia
ese objetivo irreversible que aguardan
nuestros pueblos y nuestras naciones.
Muchas gracias.